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Los mallos “pequeños”
suponen una buena manera de conocer lo que es escalar en Riglos, claro que
de pequeños nada, La Aguja Roja contara con unos 150 mts. La vía que
hemos decidido escalar en este mallo es la vía “Villarig” (5c,5c,6a).
Se trata de una vía clásica abierta con en sus comienzos a partir de
clavos y tacos de madera. Aun se pueden encontrar estos últimos en
algunos tramos. ¡De que material estarían hechos aquellos pioneros!
Carmelo Laso (cita a ciegas)
y yo aun estamos con la legañas. Es pronto son las 9 de la mañana y el
tiempo es estupendo, ni hace frío ni hace calor.
El primer largo tiene una
dificultad de 5c, toda la pared esta reequipada con parabol, lo cual da
mucha seguridad. A pesar de esto este largo parece como un poco
descompuesto. A pocos metros del suelo se puede ver como hay instalada una
sirga en un puente de roca, pero que no es ni mucho menos la reunión.
Con todo esto Carmelo me pide
que cuando ponga la segunda cinta que lo lleve suelto. Sale decidido a
hacerse con este mallo tan bonito.
Progresa despacio, tomándose
su tiempo, disfrutando de la escalada, asegurándose de todos sus pasos.
Me comenta y esa impresión da que la pared esta un poco descompuesta.
Antes de superar cada paso prueba cada piedra, visualmente no le dan
ninguna seguridad.
Cinta a cinta va llegando a
la reunión, la cuerda pasada por las cintas dibuja una diagonal paralela
a una gran fisura.
Por fin le oigo gritar
“reunión”, respiro tranquilo, estos primeros largos son los mas
comprometidos. Estoy frío, acabo de levantarte, apenas hace un rato que
tome el desayuno y que este se digiere a mi tu estómago. Ahora me toca a
mi.
Me preparo aviso a Carmelo y
allá voy. Buaaa! Si que esta roto esto. Pocas presas dan seguridad, unas
por inestables y otras por pequeñas además la pared es muy vertical. Los
pies tienen que hacer todo el trabajo, el equilibrio es lo que mas tengo
que vigilar. Caer de segundo no es lo mismo que de primero pero en algún
paso después de quitar la cita el péndulo es asegurado. Y el golpe con
los bolos nada apetecible.
Progreso inseguro, no me esta
gustando nada este largo, fuerzo los brazos, ya casi los tengo cansados,
en algún momento pienso “quien me ha mandado meterme aquí”. Hay
pies, pero no los siento seguros, creo que alguno de los apoyos puede
desaparecer de repente.
Carmelo me anima y por fin
llego a la reunión. Es un reunión nueva con anillas y una chapa
auxiliar. Vamos, como dios manda. Pero estoy cansado. Comento con Carmelo
el estado de mis brazos y de mi animo. Me anima y no me deja pensar, me da
prisa con las cuerdas. Le damos la vuelta para que no nos de ningún
problema.
La reunión es incómoda,
totalmente aérea. Mis pies no apoyan sobre nada horizontal ni de
casualidad. El arnés se me clava en la espalda. Esto me trae pensamientos
a la cabeza, deseo estar en el suelo. Miro al suelo entre mis pies y veo
nuestras cosas. La mochila, ropa, zapatillas, todo justo debajo de mi,
apenas si veo algo de la pared.
Carmelo progresa un poco por
un diedro desequilibrante para luego salir a una placa de caliza. La pared
tumba un poquito y le veo desaparecer. Me quedo solo en la incomoda reunión.
Constantemente hablamos y le
pregunto como va, y el estado en el que esta la roca. Me dice que ve la
roca mas segura. Sigo con mis incomodidades, pienso que coincidir en esta
reunión mas de tres personas puede ser una verdadera pesadilla.
Escucho a lo lejos reunión y
salgo inmediatamente, no quiero estar ni un minuto mas en la reunión.
La roca da la sensación de
ser mas segura pero mi recuerdo del largo anterior hace que no me fíe lo
mas mínimo. La salida de la reunión es un poco en diedro pero pronto hay
que pasarse a la placa de la izquierda y subir cómodamente.
Se sube siempre hacia la
izquierda. Este largo noto como la a Carmelo no le da tiempo a recogerme
la cuerda, subo mas tranquilo y rápido. Es un largo disfrutón pero sin
perder ni por un momento la concentración.
Ya veo a Carmelo, está en un
gran repisa al lado de una enorme sabina. Pero la repisa queda a la
derecha de la línea de seguros por la que he subido, tengo que hacer una
travesía fácil pero expuesta.
Me aseguro a la reunión y me
siento en el suelo tranquilamente, es un lujo de reunión. Desde ella se
ve enfrente un nido de buitre leonado en una de las caras del Coret.
Constantemente sobre nuestras cabezas sobrevuelan buitres aterrizando en
dicho nido. El sonido del aire al pasar por entre sus alas y la velocidad
que alcanzan recuerda a los aviones a reacción.
Se paso el susto del primer
largo a aprovechamos en la reunión para recuperar fuerzas, agua, y unas
galletas. Se esta tan bien que no apetece salir de la reunión. El largo
que queda es el mas fuerte, 6a pero lo haremos en dos tramos.
Dicho y hecho. Carmelo recoge
sus galletas y se decide a por los dos últimos largos. Como hacemos el
largo en dos partes enseguida llega a la reunión. Este primer largo es el
mas difícil de la vía, veo a Carmelo titubear un poco en el momento del
paso pero los seguros le dan tranquilidad y pronto supera el paso.
Muy pronto le oigo gritar
“reunión” ahora me toca a mi. Este es el tramo decisivo para hacerse
con la aguja roja. Al llegar al paso pienso en el modo tan diferente de
escalar en Riglos. Presas y panzas. Así que al llegar al paso encuentro
la panza y las presas, sin esperar a que mis brazos se agote doy rápidamente
el paso.
Por fin llego a la reunión
es un estilo a la primera, aérea pero mas cómoda. En la primera hay
pocas posiciones que te den la comodidad. Preparamos las cuerdas y Carmelo
marcha de nuevo a por el tramo final.
Este último tramo sube entre
la vegetación y es muy disfrutón. Los seguros están separados pero te
puedes asegurar a una sabina o poner algún fisurero. Por el camino a la
cima encontramos otra reunión pero Carmelo pasa de ella y me asegura a
una sirga que da la vuelta a todo el mallo.
La cima del mallo es una
maravilla, la vista de los mallos grandes, de los pequeños y del pueblo
es inmejorable, asi como el planear de los buitres que se convierte en una
danza ante nuestros ojos.
En la cima encontramos a
otros escaladores que nos indican donde esta el rappel y no echan una mano
para bajar. Aprovechamos sus cuerdas y las nuestras para bajar mas
deprisa.
Hay primer rappel corto desde
la sirga, que lo hacemos con una cuerda en doble hasta un collado. En este
encontramos otra sirga con una U cerrada que permite bajar por la vía
Normal de la Aguja Roja. Este largo lo hacemos con dos cuerdas y nos lleva
hasta otro collado un poco a la derecha. En este último rappel ya hay una
reunión con dos anillas que nos llevara hasta el suelo con una sola
cuerda en doble.
Nos alejamos despacio no sin
parar para echar un último vistazo a ese precioso mallo. Y ambos deseamos
volver pronto para disfrutar de la sensación de escalar este pinchudo
mallo.
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