Imagen animada con lo más importante de la ascensión.

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Peña Blanca (2.367m) 27-12-2003

 

Primeros pasos, cerca del parkingPor la noche habíamos decidido subir al pico de Aneu, pero sólo ojeamos el mapa buscando el camino correcto, sin entrar en detalles, confiando en la intuición proporcionada por las últimas visitas al precioso Circo del mismo nombre. 

 

Por la mañana, a poco más de las ocho, salimos de Sabiñánigo tres (CarlosA, Enrique y Do) de los cuatro representantes del Club Montaña Ayud que nos habíamos dado cita. El cuarto, Juan, se acercaba desde Ligüerre de Ara, donde había pernoctado. Y tras los saludos y preparativos, comenzamos a poco más de las nueve.Contraluz a poco de comenzar.

 

Tuvimos una pequeña porteada de casi diez minutos debido a que la nieve más baja del circo ha desaparecido en la última semana; pero no hay problema, hoy mismo, a partir del mediodía se esperan nuevas nevadas que dejarán una alfombra nueva. Después de todo el invierno acaba de entrar.

 

Estamos en una zona tan transitada que resulta difícil seguir el camino pisando nieve nueva, de la que no ha sido pisada anteriormente. Cuando la anchura del camino lo permite, las pisadas son tan numerosas que parece el paso para ganado; pero ... el ganado está encerrado. El Midi parece una enorme chimenea.La mayor parte de las pisadas son de raquetas, aunque también se aventuran las botas desnudas, que en ocasiones se hunden buena profundidad. Los esquís en cambio, a tenor de lo que puedo ver, aunque muy utilizados, no parecen ser el medio más habitual de movimiento en este circo.

 

El camino no tiene pérdida; progresamos mirando de frente a la espectacular pirámide del Pico de la Glere, dejando a nuestra derecha, más lejos, el Peyreget telonero del Midi, que esta vez parecen simular una enorme chimenea humeante. Tras el espectacular pico de la Glere, casi se puede ver nuestro objetivo.Lo vamos dejando atrás y lo perdemos de vista cuando entramos en un estrecho vallecillo, poco después de apercibir a nuestra izquierda el camino más directo hacia el Aneu (al que nos dirigimos) y Peña Blanca, bordeando la Glere por la izquierda, por una subida algo más penosa de la que hemos decidido nosotros. A la salida del vallecillo, ante nuestros ojos, un amplio llano nos enseña el circo en casi toda su extensión: A la izquierda, imponente, el pico de la Glere, que en lo sucesivo nos mantendrá sumidos en una larga media ladera bajo su sombra (una buena fresquera), al fondo, en el centro, el pico de la Canal Roya, y a la derecha, el pico de la Gradillere.

 

Seguimos foqueando tranquilamente (unos más que otros; entre descansos, a veces vamos separados un ciento de metros) mientras compartimos la compañía de varios grupos de personas que también se han dado cita; bastante poca gente para lo que he podido ver en otras ocasiones. 

 

Laarga media ladera hasta que estamos llegando al fondo del circo, y los caminos se van bifurcando en lugares estratégicos. Dejamos la vía principal que se dirige hacia el pico de la Canal Roya y torcemos a nuestra izquierda en busca de un collado accesible a la izquierda (Este) de ese pico. La Rinconada, preciosa.Mientras subimos, las trazas todavía son muy marcadas; hasta un lomo-espolón donde se vuelven a bifurcar: a la derecha siguen la mayor parte de las huellas, que se dirigen al mismo pico de la Canal Roya por su acceso Este, menos frecuentado, y a la izquierda, una sola huella de esquís nos precede camino del cercano collado, en el que nos espera una vista espectacular sobre la Rinconada de la Canal Roya.

 

Reunidos los cuatro, un poco de líquido, unas fotos obligadas y a continuar. Mis compañeros han decidido dejar los esquís en el collado y continuar a pie y con piolet. Yo prefiero aventurarme foqueando un poco más, aunque para mayor seguridad coloco las cuchillas a las tablas. Pero no es posible progresar con las tablas mucho tiempo debido a la gran cantidad de piedras que tiene el suelo, además de que la inclinación a ambos lados de la arista se hace peligrosa; las pocas huellas que hay no son de esquí. Recojo las tablas en la mochila y tomo el mismo vehículo de San Fernando, con los bastones. entre tinieblasUna empinada y estilizada arista nos deja en un pico que bien podría ser el de Peña Blanca, preciosa vista. Y unos trescientos o cuatrocientos metros más de arista, bajando a un nuevo collado y subiendo a un pico gemelo, llegamos a nuestro objetivo, un pico al que mucha gente accede por el lado contrario. crestas 

 

Miro a mi alrededor y concluyo que ese no es el pico Aneu, aunque un francés que comparte cima con nosotros asegura que, realmente, sí es el Pico Aneu. Saco el mapa, lo ojeamos y compartimos la sensación: estamos en la cima del pico de Peña Blanca, sin duda. El pico de Aneu lo tenemos cerca, pero supone alejarnos más de los esquís de mis compañeros. De haberlos porteado hasta aquí, llegar hasta el Aneu y bajar por este otro lado, hubiera sido más corto que lo que se decide: volver por nuestros pasos desde esta cima, el Aneu quedará para una próxima visita. Enrique me indica que puedo hacerlo yo, encontrándonos después abajo, pero no me lo planteo siquiera, seguiremos juntos.Llegando a la cima. 

 

Un poco de comida de batalla, fotos panorámicas y de grupo, un poco de contemplación y ... comienzo de la bajada. Estamos llegando al mediodía, momento en que está prevista la entrada de un frente nuboso que traerá muchas nubes y algo de nieve (casi nunca nos parece demasiada). Contentos en la cimaComo yo llevo los esquís, me permito disfrutar un poco más que mis compañeros de la cima y comenzar la esquiada antes que ellos; sólo unos pocos minutos más. 

 

Una media ladera sobre una difícil nieve costra me deja en el primero de los collados cuando mis compañeros están terminando de calzarse los esquís; la niebla nos ha alcanzado y no tenemos visibilidad. Por suerte, se trata de una nube que no baja mucho de las cimas, y pronto nos hacemos con la visibilidad y con la pista de bajada del ganado, digo, de los montones de gente que visitan la zona; lo cual se agradece, porque la nieve virgen no se encuentra muy tratable hoy, con una costra que se engancha como demonios.

 

Llegamos abajo con el mediodía solar, contentos a pesar de todo. Y con la intención de seguir pisando la continuación de la cresta de hoy, un precioso sendero colgado con vistas a dos vertientes muy distintas, al norte hacia el Atlántico (El Circo de Aneu) y al sur hacia el Mediterráneo (La Canal Roya).

 

 

Dificultad: Media, - Desnivel: 600 m. - Altitud: 2.367m. -  Horario estimado: de 3 a 5 horas.

 

Donato Molina  

Esquí de Montaña

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