Mis sensaciones eran
opuestas, emoción por acometer una ascensión de las
buenas, quizá la mejor del valle de Tena a estas
alturas de la temporada y tristeza por tener la
impresión de ser la última de este año/temporada.
Después de un comienzo
dubitativo por la nieve y los objetivos, en el
último mes he conseguido buenas actividades y muy
buenos momentos de esquí. Gracias a mi amigo Jorge
con quien por fin he realizado salidas después de
contactos esporádicos. Es cierto que es un
fantástico táctico ( y por supuesto una excelente
persona) en el diseño de este tipo de actividad. Si
además se combina con una predicción de méteo y
riesgo de aludes muy buena que más se puede pedir.
También me ha
permitido conocer nuevas zonas y nuevos compañeros
de esquí, todo junto me permite ampliar mi
experiencia en la montaña y ampliar el abanico de
personas con quien vivirla.
Las Frondiellas eran
por tanto el resumen y prueba final de mi
lanzamiento definitivo hacia esta actividad del
esquí de travesía.
Inicialmente éramos
solo los dos, pero Jorge invito a Alex y yo lo
comente a mis compañeros del Cuemum. El día 11 en la
Sarra estábamos Pere y Marta (cuemums), Alex Sola (
esquiador y escalador que solo conocía de las
referencias de Jorge y Donato), Jorge y yo.
Los cinco con los
esquís a la espalda comenzamos a andar a las 7’40,
un poco tarde para una iso 0º a 3800m. El camino es
bonito junto al barranco de Aguas limpias pero ahora
quizá vamos pensando en lo que nos espera.
Después de hayas,
sendas preciosas y mucha agua llegamos al desvío de
los ibones de los Arrieles. Aquí empieza la
verdadera pendiente pero ya llevamos andando una
hora y aun nos quedan 75 minutos para calzar esquís.
Superamos el primer ibón y en el segundo que esta
parcialmente helado calzamos esquís; delante picos
impresionantes (Palas, Balaitus, Frondiellas) y 900m
de desnivel hasta nuestro objetivo.
Aquí sabia que Jorge y
Alex con mejor forma y técnica irían por delante y
mi duda era si podría seguirles aunque fuera a una
distancia prudente. La nieve dura obligaba o
recomendaba cuchillas. Efectivamente ellos van por
delante, yo detrás y me siguen Pere y Marta. En
terreno de nadie hago la ascensión solo, siguiendo
la poco definida huella de las cuchillas de mis
amigos y pensando únicamente en subir todo lo que
pueda. A más altura mejor descenso, la nieve promete
en cuanto el sol ablande la primera capa.
De momento me he
olvidado de la cima, esta ahí lejana detrás de unos
verticales muros que tengo que subir. Pere y Marta
se han agrupado y suben por detrás pero no los veo y
tampoco a Jorge y Alex. Mi referencia es el Palas,
asciendo y me voy midiendo con sus aristas. Ya muy
arriba, después de una larga diagonal, me puedo
medir con mis compañeros y entonces pienso que la
cima puede ser posible.
Cuando llego al punto
donde hay que dejar los esquís, ellos salen con
crampones hacia la cima. Me preparo rápido y consigo
llegar a la cima y disfrutarla junto a ellos....,
crestas, cimas, panorámica, fotos y todo lo que
sientes cuando llegas y consigues por lo que has
luchado y sufrido.
Descendemos con
cuidado y calzamos esquís, delante unas palas anchas
y una nieve buena...buena..buena..Llegamos al punto
donde Marta y Pere ya están preparados para
descender. Ahora juntos los cinco disfrutamos de la
nieve, videos y algún grito de alegría....la vida es
bella.....
Nos queda el descenso
con porteo...se hace largo sobre todo la senda hasta
el coche. Cansados pero muy contentos pensamos en
esas buenas sensaciones que hemos vivido allí arriba
y las guardamos para contarlas y trasmitirlas a los
que sienten como nosotros un algo especial cuando
suben a la montaña.
Enrique