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ESPELUNCIECHA.-
28-11-2008 ACCIDENTE
Aemet
pronosticaba una meteo de cielos grises
y nevadas desde el lunes, pero a lo largo de la semana
la predicción fue mejorando y para el día
28 viernes ofrecía un día frío
y soleado. El día anterior tenia un curso de
vía aérea y el finde me esperaba la guardia
de Montecanal. Por lo tanto quedaba un día con
posibilidades, había que decidir objetivo y compañero.
Juan Carlos mi amigo de Soria me había ofrecido
en otras ocasiones la posibilidad
de disponer de días entre semana y me lo confirma
después de una llamada el jueves.¿ Donde
ir?. Durante la semana había nevado con viento
de norte y noroeste y el boletín de meteo france
alertaba de placas de viento fáciles de desprender
en caras sur y sureste. En un principio
pensé y ofrecí a Juan Carlos El Bisaurin
desde Lizara pero no dejaba de pensar en las placas
de viento. Durante la noche previa pensé que
seria mejor no arriesgar y decidí ir a Formigal,
incluso podríamos mejorar nuestra técnica
de descenso con un monitor. Es
algo que me gusta hacer a principio de temporada, recordar
lo asimilado y corregir errores y vicios adquiridos.
A las 6:30 Juan Carlos estaba en la puerta
de mi casa y después de salir comentamos el nuevo
plan que aceptó como una buen idea. A las 9 ya
estábamos disfrutando de las tortillas
de la gasolinera de Formigal, un clásico
de inicio de actividad en el valle. Hace mucho frío
y algo de viento, llegamos al parking de Anayet y nos
dicen que la estación esta cerrada. Todo esta
perfecto, las pistas pisadas, algunos remontes funcionando
y un ambiente de nieve espectacular. Nuevamente tenemos
que cambiar de plan, foquearemos y esquiaremos por las
pistas. Momento duro de frío desde salir del
coche hasta que comenzamos a foquear, a Juan Carlos
se le hiela una fijación y tiene problemas para
meter la bota. Después del frío y los
problemas técnicos, el sol y la pendiente
de la pista de la Glera nos calientan y tenemos que
quitarnos ropa. Juan Carlos me traspasa la decisión
de que recorrido
realizar, de momento subir al reenvío de Garmet
y bajar hacia Portalet. El día mejora, hace menos
viento y sensación de menos frío
claro que foqueando el cuerpo tiene otras sensaciones.
Primera transición, quitar pieles y comenzar
el descenso. Primero suave pero la pista y la nieve
están ideales, nos vamos animando flexo-extensión
y carving, una gozada. Paramos para hacer fotos y disfrutar
de todo esto que tenemos para nosotros solos. Lo fácil
se acaba pronto y en la pista que sube al collado de
Espelunciecha toca nueva transición, poner pieles
y disfrutar de un foqueo suave hasta el collado. Antes
de llegar al collado me salgo de la pista y trazamos
unas zetas por una nieve profunda y suelta, vemos algunas
palas por donde comentamos la posibilidad de bajar.
Estamos en el collado, yo por enésima vez, con
el vigía imperturbable que nos enseña
su cara mas invernal el Pico Anayet. Resulta agradable,
no hace viento ni excesivo frío y el sitio tiene
ambiente de montaña, las pistas quedan
atrás. Una mirada panorámica permite reconocer
cimas y lugares, decidimos continuar hacia la izquierda
embrujados por la montaña y una huella. Hemos
dejado en el coche, móviles, gps, piolet, crampones,
cuchillas….lo pienso pero es una zona segura y muy conocida…¿habrá
sido mi primer error?. La huella nos lleva al collado
que desciende a la cabaña de la Glera y a una
cima que hay en frente del Pico Espelunciecha. Nos acompaña
un esquiador de Huesca, en la cima fotos y nuevo cambio
a descenso. ¿Qué hacer? ¿volver
por lo foqueado? O aventurarnos por la pala de nieve
que tenemos delante y descender directos al coche. Dudas
al inicio pero la pala es fantástica, nieve profunda
suelta que nos va animando en cada giro. El descenso
se ve cada vez más claro aunque es para mi la
primera vez que lo hago.
Seguimos por unas diagonales
y vemos la cabaña de la Glera a nuestra izquierda,
paramos para decidir el descenso pero seguimos la huella.
Volvemos
a disfrutar de una pala de nieve suelta y profunda donde
los esquis trazan una huella que paramos para fotografiar.
En frente una vaguada fácil y después
un plano antes de descender a la pista de Anayet.
Me dejo ir, creo que
demasiado relajado, disminuyo la velocidad y al cruzar
un pequeño barranco el esqui se engancha en algo
y me desequilibra. Noto como mi tobillo empieza una
torsión que no puedo controlar, todo es a cámara
lenta pero no puedo hacer nada y además se que
me voy a hacer daño. Por fin todo acaba, me levanto
y tengo una sensación muy desagradable. Mi tobillo
izquierdo esta inestable, noto unos movimientos anormales
dentro de la bota pero no tengo dolor. Se que me he
roto algo, pienso en una fractura bimalelolar. De golpe
mi cabeza se llena de un bombardeo de ideas y sensaciones…por
desgracia no buenas. Le comento a Juan Carlos mi impresión
y decidimos un plan de actuación. Recordamos
que no llevamos los moviles ni el GPS y que estamos
fuera de pistas en una zona de montaña. Nos lamentamos
de nuestro error pero la opción es bajar al coche
y llamar al 112. Valoramos la situación y Juan
Carlos tendrá que descender siguiendo la huella
hacia lo que creemos son unas fuertes pendientes que
pasando por el barranco de Culivillas lo dejaran en
la pista de Anayet. Yo me quedo solo, son las 12:39,
confiando que no tenga problemas en el descenso. Sigo
pensando en una posible cirugía, en Marisol a
quien no puedo llamar, en el trabajo y empiezo a calcular
cuanto tiempo tardarán en localizarme y sacarme.
Miro hacia atrás y veo el sol y el perfil de
la montaña, calculo tres horas de sol. No tengo
claro quién vendrá a por mi, coloco los
esquis en V y decido abrigarme. Me pongo el chaleco
de plumas, la chaqueta de Gore, el gorro y después
de sentarme sobre la mochila me enrollo la manta térmica
alrededor de las piernas. Estoy confortable, caliente
y sin dolor. Tengo un botiquín con analgésicos
desde suaves como Nolotil ® hasta mas fuertes como
Morfina o Fentanilo, pero no considero necesario tomar
nada. Tengo comida pero decido no comer por si tuvieran
que operarme. Observo donde estoy y valoro donde podría
hacer una t oma
el helicóptero, no hay problema. Hay buenas superficies
a pesar de estar en una zona de barrancos y vaguadas,
pienso en la manta térmica….seria el único
peligro si volara…tengo que acordarme de meterla en
la mochila y sujetar bien todo lo que pudiese salir
volando por efecto del rotor.
Sigo con mis pensamientos
que pelean por llamar mi atención, paso de uno
a otro casi sin tener opción de decidir con cual
quedarme. Pasa el tiempo, una hora, y vuelvo la cabeza
para ver la distancia entre el sol y el perfil de la
montaña. Se que es pronto para que venga alguien,
todavía estoy en tiempos de activación
del helicóptero. Lo bueno es que hay margen hasta
el ocaso y la visibilidad es perfecta, por momentos
me parece oír el motor del cuco y tengo la sensación
de que aparecerá por el valle o por detrás
del pico de la Mina. Pero sigo solo como punto de vértice
entre el Balaitus y los infiernos con un gran silencio
que solo rompe alguna voladura que realizan en la estación
de Formigal.
Con
visión periférica veo algo que se mueve
a mi izquierda, es un esquiador, levanto los brazos
y reclamo su atención. Viene hacia mi, al principio
no se quien es pero conforme se acerca lo reconozco
como alguien de la estación. Después viene
un segundo y un tercer esquiador, son los responsables
de asistencia en pistas. Los conozco de mis prácticas
en Formigal, después de hacer memoria ellos también
me reconocen. Pensamos en una vía de evacuación
y me comentan que ha sido el 112 quien los ha activado.
Pienso en Juan Carlos que esta bien y que ha podido
activar el rescate. La pista de la Glera no esta lejos
pero delante de mi hay unos barrancos que no podrá
cruzar la máquina. Deciden aproximar la máquina
todo lo posible y acercarme con una camilla, no parece
difícil y es factible. Me colocan una férula
de aire y me subo a la camilla, un chus para cruzar
el barranco por un puente de nieve y llegamos a la maquina.
Reptando por la oruga y con ayuda de todos subo a la
maquina y después de un paseo me dejan en el
parking de Anayet donde mi amigo esta esperando. El
maquinista es toda una institución de la asistencia
en pistas, todos lo conocen como El Chato, yo comparti
asistencias con el en la pista de Espelunciecha y guardo
buenos recuerdos de aquella
semana. Quiero agradecer a todos su ayuda y la eficacia
en el rescate. Ya he podido llamar a Marisol, le he
contado lo sucedido pero la noto nerviosa. Decidimos
que bajo a Montecanal y nos vemos alli. Bueno estoy
en el coche, me despido de todos mis rescatadores y
vuelvo a enfrentarme con los miedos y con mi tobillo.
Son las 15:20, no ha ido tan mal por ahora, hemos superado
la fase del rescate. En el coche aprovecho para hacer
mas llamadas de teléfono y relatar lo sucedido
para que no se disparen las noticias, aun así
surgen versiones diferentes. Sigo sin dolor, solo noto
la presión de la inflamación y decido
no quitarme la bota hasta la clínica. Llegamos
a Zaragoza, Marisol me ve y se tranquiliza. Lo siguiente
Rx y diagnostico, Fx del maleolo peroneo de tobillo
izquierdo. Una temporada en reposo, GRACIAS a todos
los que se han preocupado por mí y ahora me toca
reposo y paciencia. Son circunstancias que pueden ocurrirnos
a los que nos movemos en montaña, espero que
pueda servir para prevenir algún accidente. Enrique
Recio.
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