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PICOS CORDIER Y SAYO - 9/05/2006

 

Enrique.- Suena mi suunto dentro del saco, despacio empiezo a moverme. He dormido bien y mi cabeza siente la tensión del día que nos espera. Despierto a los demás y cada uno a su ritmo se prepara para la salida.

 

Ana.- No me despierto hasta que suena el despertador a las 4’30. He dormido sorprendentemente bien. Doy un toque a Marta y ésta “pasa la bola”. Javi y Diego no han aparecido. En todo caso, saben que salimos pronto así que estarán ya de camino… Voy a por agua y no veo frontales subiendo. Hay muchas estrellas ¡¡despejado!! Jorge es un crac…

 

            Como un poco de bizcocho pero bebo poco, el agua esta fría y no me entra. Salgo a la calle, hace frío pero todo esta despejado. Las cimas están allí esperándonos.

 

Tomo una barrita y un mordisquito de bizcocho por comer algo, pero lo que tengo es mucha sed. Bebo algo pero el agua está fría y no apetece mucho. Preparo la “poción mágica” y meto las últimas cosas en la mochila. Quique ya está listo y me doy prisa para no hacer esperar. Chavi también está a punto de terminar.

 

            José me pregunta por el tiempo necesario para hacer Maladeta Oriental y Aneto y me ofrece la posibilidad de ir todos al Aneto. Nosotros seguimos con la idea de dar la Vuelta, ella será quien decida si podemos o no.

 

Miro hacia la Besurta… no hay frontales ni se ve movimiento… tenemos que irnos. Siento que Javi no venga… ¡me extraña tanto!  Tenemos la suerte de poder empezar a foquear desde el refugio. Nosotros tres ya estamos con los esquís puestos. Nos despedimos de los otros “pokemon” ¡¡suerte!!

 

            Anita , Chavi y yo salimos un poco antes, empezamos a foquear con un rumbo que luego iremos corrigiendo con referencias visuales.

 

¡¡Empieza la aventura!! Empiezan a resolverse las dudas… parece que nos espera buen tiempo, hay una capita finita de nieve polvo, mi hermano ha conseguido alquilar equipo, todo está en marcha… ¿Conseguiremos dar la vuelta? En mi interior me ronda esa pregunta. Me da mucho respeto el flanqueo a Cregüeña. Hasta que no lleguemos al collado y  nos asomemos no decidiremos… Mientras, hay que coger un buen ritmo. Damos algún consejillo a Chavi para que empiece con buen “esquí” en su primera experiencia con la travesía.

 

En las otras travesías que hemos realizado juntos nos hemos sentido cómodos con mi ritmo, por eso paso yo delante ¡¡eso ya ni se discute!! Quique ha puesto cuchillas en previsión de nieve dura y me va preguntando. Yo no encuentro ninguna dificultad, voy cómoda y casi ni había pensado en ello. Él prefiere esperar a superar la primera pendiente para ver qué tal.

 

Dibujamos las primeras Z y atendemos a Chavi con las dificultades. La claridad empieza a luchar con la luz de nuestro frontal. En breve podremos apagarlo.

 

            Quizá porque siempre que he foqueado aquí en mayo he puesto las cuchillas. Comienzo con ellas pero pronto me doy cuenta que no hacen falta. Anita sube abriendo huella y va muy bien sin ellas, hay una capa de nieve polvo muy suelta sobre una base dura. Después de la primera pala quito cuchillas y la progresión es más fácil. Hacemos un flanqueo y en una loma tenemos que hacer un descenso obligado.

 

            Delante de nosotros tenemos una pala inmensa de nieve virgen sin ninguna huella. Vamos a tener que emplearnos en serio para abrirla, a mayor altura la nieve es más profunda y está más suelta.

            De frente hay una loma de pendiente mantenida, a la derecha una canal y encima se ve la torre Cordier y las Maladetas Occidentales.

            Empieza Anita, con tranquilidad va diseñando unas zetas que Chavi y yo seguimos con fidelidad. Pienso en la nieve tan buena para esquiar, dan ganas de dejar de sufrir y empezar a esquiar.

 

Comienza la subida por una canal ancha que hemos elegido. La nieve es más profunda ¡¡menuda esquiadita que habría ahora!! Vamos bien de ritmo. Javi le va cogiendo el truco a las Z y no se queja ni de ritmo ni de piernas ni de nada. Sólo hace un comentario sobre el hambre que tiene pero no es buen sitio para pararse y seguimos subiendo. Hace frío pues, a pesar de la subida, aún sigo con el Gore puesto. Intento tomar algo de líquido… ¡¡se ha congelado la boquilla!! Mal momento pues el agua para mí es como la gasolina… Empieza a dar el sol en las Maladetas occidentales. Primeras fotitos…

 

            Notamos la pendiente pero el altímetro va sumando metros. La nieve es cada vez mas profunda y Anita nos pide relevo, me pongo a abrir huella. El día es precioso, veo en la cara de mis compañeros la ilusión de un día perfecto de sol y nieve.

 

            La capa de nieve desliza sobre la capa dura y el esquí del valle se va, intento recuperarlo y salta la fijación una y otra vez... pierdo mucho tiempo en ir fijando la bota. Empiezo a ponerme nervioso y a preguntarme una y otra vez qué ocurre, los agujeros de la bota están limpios y no hay nieve debajo del muelle… No lo entiendo pero ocurre con demasiada frecuencia. Siento que hago perder tiempo a mis compañeros y a la vez estoy perdiendo ritmo y comienzo a cansarme. Intento beber pero el tubo del Camel-back se ha congelado. Fallo de novato, algo que sé que ocurre no he sabido preverlo.

 

Mientras Quique intenta solucionar los problemas de las fijaciones con la paciencia que le queda, yo pongo las cuchillas porque estoy empezando a pasar miedo con la nieve dura y la pendiente. Como las llevo incorporadas a la fijación no tardo nada. Así  voy mucho mejor… Decido pasar delante de nuevo para facilitar un poco las cosas, si sirve de algo… por suerte, siguiendo la huella, las fijaciones de Quique no vuelven a dar problemas.

 

Vuelvo a coger ritmo. Chavi va bien pero algo le pasa a Quique ¿cansancio, falta de líquido? Alguien propone parar y elegimos unas rocas al sol.

 

            Salimos de la canal a una zona más llana, paramos junto a unas rocas y nos peleamos con  los tubos de los camel...a Anita también le ha ocurrido lo mismo.

Mientras Chavi disfruta bebiendo a morro de su botella, Quique y yo  nos peleamos con las boquillas. Con un poco de nuestro propio calor y otro poco del sol conseguimos empezar a beber un granizado de Isostar que acompañamos con chocolate. Como algo y bebo poco; meto la boquilla en la mochila, envuelta en el forro con la esperanza de que se descongele pronto.

 

En algún momento de la subida me acuerdo de los otros 3 pokemon y al mirar hacia la subida al Portillón se les ve como tres hormiguitas. De Javi… nada.

 

Analizo mis fuerzas. Yo voy bastante bien, pero llegar al flanqueo y después el Estasen… se me hace un poco largo. Aún contamos con el vivac…

 

            Recuperamos un poco, llevamos 700 m de desnivel y no habíamos podido beber nada, y seguimos por un terreno más fácil. Parece que la fijación no salta. Tenemos a nuestra izquierda la Punta Delmás y por tanto el collado está a su derecha aunque todavía no lo vemos. Vamos buscando el recorrido más lógico y después de otra pendiente algo más fuerte aparece el collado, una canal sombría  con bastantes rocas conduce hasta él.

 

Ya está cerca el collado del Alba. No se ve pero se intuye… Paso detrás un ratito y enseguida ¡¡el collado!! Pasamos del sol a la sombra del Diente del Alba que me resulta bello y amenazador a la vez. Hemos subido 900 m de desnivel y se acerca el momento de las decisiones…

 

            Voy delante y sigo haciendo zetas hasta que la pendiente y las piedras me detienen. Siento que éste es el punto de la gran decisión (3030m), seguimos o dejamos aquí los esquís. Planteo la duda que justifico un poco con el cansancio, nuestro ritmo, la profundidad de la nieve y un vivac incierto. Todavía no hemos visto el flanqueo de Cregüeña. 

 

Chavi comenta que le gustaría seguir. Mi planteamiento era seguir hasta bordear el pico Le Bondidier para ver el flanqueo, las fuerzas que tenemos y decidir allí. Me sorprendo a mí misma al pensar por primera vez en el vivac como algo que no me apetece. Lo pongo en la balanza junto al refugio y mi cuerpo se tira de cabeza al refugio. Con lo calentitos que hemos dormido… Está claro que no nos vamos a separar y que las fuerzas no son suficientes para dar la vuelta. Me parece bien la propuesta de hacer una cima por lo menos y luego la esquiadita por esa nieve polvo...

 

            La decisión es dejar esquis, hacer cimas en los picos que podamos y bajar esquiando al refugio. Creo que los tres sentimos una pequeña desilusión, nuestro ambicioso proyecto tendrá que esperar pero hacer cimas nos estimula.

 

Aligeramos nuestras mochilas, cogemos el piolet y un poco más arriba el collado superior del Alba. Es una bendición ir bebiendo continuamente, me siento recuperado y con ganas de enfrentarme a las cimas de las Maladetas occidentales. Nos agrupamos en el collado, Anita ha llegado un poco más tarde por culpa de su gore. La vista es amplia y hermosa hacia todos los lados.

 

Mi camel ya se ha descongelado un poco más y bebo cuanto puedo. Cuando quiero darme cuenta, mis compis están casi arriba. Cojo la cámara de Quique y hago alguna foto de nuestra huella de subida. Cuando llego al collado me sorprende ver un paisaje mucho más amplio de lo que esperaba. Enseguida empiezo a reconocer los picos.

 

El ascenso al Mir desde el collado es una sucesión de bloques con un aspecto poco atractivo. El Sayó presenta una zona de bloques y unas cornisas de nieve reciente que no veo nada claro. Chavi comienza a subir hacia el collado que hay entre el Mir y el Sayó, la nieve es profunda y nos pide ayuda. Tomo la cabeza y con dificultad y paciencia voy abriendo huella.

 

Yo voy detrás y veo que el líquido le ha sentado bien a Quique. Javi aguanta el tirón. Yo ahora me noto más cansada y necesito un ritmo más tranquilo y constante. Voy bien de piernas pero me paro a ratitos para recuperar el aliento en este tramo tan empinado. Me ofrezco a abrir huella pero lo digo muy bajito porque, en realidad, no tengo ninguna gana y les veo fuertecitos. Esto es un equipo…

 

Llego al collado y miro hacia los dos lados, el acceso a los dos picos son dos aristas aéreas con una capa de nieve polvo. Me acerco a ellas pero creo que hoy no están para arriesgar. Llegan mis compañeros y decidimos renunciar al Pico Mir y con los crampones puestos rodear unos bloques de roca e intentar otro acceso a la cima del Sayó.

 

Observo las dos aristas que son un caos de bloques con nieve reciente y con bastante patio. Con esto del esquí de travesía este año me he puesto los crampones muy poco y pensar en cruzar alguna de esas aristas me pone los pelos de punta. Quique estudia el terreno detenidamente y al final rodeamos el Sayó a la altura del collado en busca de un acceso más sencillo. Yo me siento algo torpe e insegura con los crampones en la pendiente. Llegamos una zona que parece algo más accesible…

 

            Lo intento por una zona de mixto que termina en una cornisa de nieve, clavo el mango de mi piolet pero la nieve está tan suelta que no siento seguridad en el paso y decido destrepar. Chavi lo intenta un poco más a la izquierda pero llega a una zona insegura donde no ve claro el paso.

 

Observo con miedo la lucha de mis compañeros. Parece que la nieve no nos va a facilitar las cosas.

 

Lo vuelvo a intentar por una zona de bloques que termina más cerca de la cornisa, subo un poco y consigo clavar el piolet en la parte superior...un momento de decisión y estoy arriba. Desde aquí sólo hay que andar hasta la cima. Anita y Chavi aparecen por la cornisa y, juntos, sentimos con alegría esta cima que nos lo ha puesto difícil.           

 

            El día es maravilloso y vemos nieve y montañas por todos los lados. Pico Maldito, Maladeta Oriental, Alba y un indefinido número de tresmiles a nuestro alrededor.   Esta vez nos hacemos la foto de equipo en la cima. El paisaje es espectacular y el día ha acompañado.

 

Cerca tenemos el Pico Cordier , propongo su cima y por unanimidad vamos a por ella. No tiene ninguna dificultad: crampones, piolet y en un momento pisamos otra cima.

 

Quique nos saca buena ventaja en la subida al Cordier. Yo voy parando según me pide el cuerpo. Me sorprende ver a mi hermano más lento. Parece que se le han acabado las pilas de golpe… Llegamos a cima, otro tresmil… estoy contenta porque lo más duro ya ha pasado y los esquís nos esperan en el collado… Nos fijamos en el flanqueo de Cregüeña. Parece que hay bastante nieve pero no habría sabido decir con seguridad si podríamos haberlo hecho.

 

            Otra perspectiva de la zona, me fijo en el flanqueo de Cregüeña hay nieve... quizá con un poco de decisión hubiésemos podido dar la vuelta... no tiene solución… decido disfrutar del momento y de la compañía de mis amigos. Me encuentro muy bien y empiezo a pensar en esa bajada que nos está esperando, la nieve aguantará. Enseño el Aneto a Chavi, es su primera visita y creo que está disfrutando como un niño.

            Más fotos con el Maldito y el Aneto detrás. Me fijo en la cresta de Cregüeña, es posible que lo intente este verano. El Pico Maldito me atrae y la cresta es una forma interesante de llegar a la cima. Compartimos agua, alguna barrita y todo lo que tenemos delante.

 

            Decidimos volver por el collado Cordier, miro el Pico Le Bondidier pero la cresta está con mucha nieve, que imagino suelta e insegura. Encontramos un paso seguro para descender, fuerte pendiente pero sin problemas. Inconveniente, nos hemos ido muy abajo y para volver al collado del Alba nos espera un largo flanqueo al sol y con nieve profunda.

            Sin pensar, de forma mecánica voy dejando mi huella en la nieve procurando no perder altura. Después de unos cuantos agujeros que por supuesto no cuento llego al collado cerrando el círculo irregular de nuestras cimas.

            Descendemos hasta nuestros esquís, nos preparamos y listos. Espero a Anita y Chavi pero no puedo controlarme y después de un pequeño giro al monte y otro al valle compruebo que la nieve sigue idea. ¡¡Qué descenso nos espera...!! Ya estamos preparados y cada uno se busca su línea y crea su huella. Nos miramos y los tres reflejamos en nuestras caras lo bien que lo estamos pasando.

 

Me quedo la última esperando a ver cómo baja Chavi. Esquía muy bien en pista pero no ha probado nunca bajar por estas “pistas” vírgenes inmensas. Todo para nosotros, nadie se ha atrevido hoy a flotar por esta zona. Baja sin problemas así que me relajo y ¡¡¡a disfrutaaaar!!

 

            No queremos hacer descensos largos, 5-10 giros y paradita para ver la huella y grabarnos algunos vídeos. Seguimos el descenso, giros amplios, medios, cortos y todo sale con flexo-extensión. Incluso conseguimos hacer algunos ochos cruzando nuestros giros.

 

            Todo lo bueno también se acaba; después de ir buscando la mejor ruta para no quitarnos los esquís hasta el refugio llegamos a la última pala donde un grupo de gente con cámaras no deja de mirarnos. El día y el descenso son fantásticos pero tanto como para que nos esperen con cámaras de cine....¡¡¡¡¡¡¡ Luego descubrimos que están rodando un anuncio de aguas Veri y su interés por nosotros sólo era para que no rompiéramos una rampa de nieve que habían construido para el rodaje. Ante tanta expectación da cosa caerse, cosa difícil en esta última pala con nieve durita y múltiples huellas marcadas. Una auténtica nieve romperodillas…

 

            Un descenso por los últimos neveros y el refugio, quitar esquís, botas y tender todo al sol. Ya podemos relajarnos y pensar en nuestras necesidades básicas, compartir la comida y descansar. El refugio está abierto y un café viendo las fotos es un placer al que no podemos renunciar. El resto de la tarde la pasamos echando una “siesta” en el saco, hablando y creando objetivos.

 

enriquer(arroba)cmayud.com 

ver la ascensión del 5-6-2004

 

esquí de montaña