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Picos Cordier y Sayó (3.263m - 3.211m) 5-6-04

 

La madrugada ha sido buena -hemos levantado a las cuatro de la mañana-, pero nuestra intención no era bajar pronto, sino pasar el mayor tiempo posible arriba, disfrutando de la montaña y del buen tiempo. Y así ha sido. La procesión fue por dentro. El desnivel a salvar es mucho para unas pocas horas.

 

De Benasque salimos tres que prácticamente ya sumamos siglo y medio. CarlosAra, Edesio y Do. Desde la Besurta, a las 5:40 comenzamos la andadura, esquís a la espalda, todavía en oscuridad, con un tenue borear que exige el frontal encendido. Y así casi hasta el llano del refugio, donde la penumbra ya nos deja apagar la luz sin riesgo de tropezar. 

Sabemos donde vamos ..?¿

Son las primeras horas en el refugio de La Renclusa, todavía en obras. Para el tiempo que vuelva, quizás esté terminado. No estará. Eso mismo pensé hace uno, dos, cinco, siete?. Tan dura es la fuerza que hay que hacer que no se termina "nunca". Imagino que lo mismo sentirían docenas de miles de personas que seguían la obra del Pilar, en aquellos tiempos. Aquello sí que era lentitud. Hoy día llegamos enseguida a todositios.  

El ritmo era algo importante que debíamoRuta a la cima.s marcarnos. Se trataba de andar alegre, aunque sin perder la palabra con el resuello. Recordáis a qué hemos venido aquí. Está muy alto, hace frío, pero vamos a pasar mucho calor. En tierra plana, el sol ya permite a las flores sentirse mozas, coquetas.  Los "temidos" abejorros y abejentes campan con tremenda humildad sobre campos repletos de polen. 

 

La Renclusa era el lugar ideal para hacer un primer recuento de latidos. Allí, CarlosAra, tiene el estómago con la cena ayer. ¿Qué cenamos? -pues, .. unos estupendos sandwiches de distintas cosas nuevas :-)

 

Desde abajo, comencé con ganas de hacer cosas, cuantas más mejor; recorrer vallecillos y montículos, pequeños síntomas de barrancos ... A estas alturas de la temporada, los pequeños montículos con salientes bruscos ya se hacen un sitio por encima de la nieve, primero rodeando unos milímetros y luego unos centímetros y unos metros, hasta que ya puede verse la existencia de algunos amagos de hierbas, que no sé muy bien si realmente lo son o si todavía están demasiado heladas o demasiado muertas. Diez minutos del primero al último. Ahora subiremos calmaditos, disfrutando del la más grande pequeñez.

 

A pocos metros del refugio nos ponemos los esquís, como muchos que subieron ayer a dormir al refugio y muchos más que, como nosotros, sube desde la Besurta o el Plan d'Están. Yo calcularía más de 200 personas que se van poniendo en marcha o que ya llevan buen rato en ello. Son grupos de pequeños rosarios que a veces se confunden con piedras grandes. 

 

La nieve, desde cerca tiene un color amarillento sucio, cansada de tanta vida en el invierno. O quizá, sólo cansada, sucia, con ganas de comenzar a partir, a fundirse, a pensarse que lo de las laderas de blanco inmaculado, -lo de enero- sólo son del pasado reciente; sólo un manto, un lindo vestido suave, jugueton con el calorcito. Ya no hacen esos fríos. Hoy son torrenteras de centímetros, palmos; unas junto a las otras y repartidas en largas ristras. Las pieles de foca mueven bien, pero sólo si controlas los pasos y mantienes un equilibrio medido, porque la pendiente y la nieve dura hacen que los cantos apenas muerdan el centímetro más castigado de las focas. Algún que otro  resbalón aconsejan la seguridad de las cuchillas, aunque se vaya más lento; no tenemos más prisa que volver a Benasque a pasar el resto del día y dormir para subir mañana al Pico de Alba. Es lo previsto. Un, dos; ris, ras; izquierda, derecha izquierda;

 

Son los primeros compases de sol, y ante Llegando un herm-oso-ano, quiero decir, ante tanta pequeñez enorme, me siento Very Interesting People; estoy entre casi quejarme de tanta peña que se ha dado cita o agradecer la sencillez de perdernos entre cualquier vallecillo. El tiempo -del reloj- no es realmente importante. Lo que cuenta es la vida. El otro tiempo parece que lo tenemos compinchado. En tan solo unos minutos cambiaremos de vaguada y vaguada y nos situaremos bajo distintos mundos. Enseguida bajo los Maladetas Occidentales. Maladeta Oriental está a tiro piedra; o quizá no tanto; puede que sean unas cuantas piedras más, claro, uff! .. a más de una hora lo tenemos. Lejos vemos alguien progresando, cerca de la cima del Cordier, adonde vamos. Y otro más, un poco más abajo, parado, junto al resalte que nos pondrá en la última pala a la cima; no sé si sube o baja. Continúo. Me parece que voy a grabar los distintos sonidos de mis herramientas, las orgánicas vivas y las muertas. Hora del almuerzo

 

En la culminación del invierno, o sea, al principio, tras el solsticio, los sonidos son mucho más suaves y silenciosos. Dónde quedaron!. Pronto vendrán otra vez, en nueva temporada, con los 52 de Edesio, los 48 de CarlosAra y los 47 del menda, (como dice mi chico el pequeño). Ya lo oía yo en mis tiempos. ¡tampoco han pasado tantos años!.La última pala que nos deja en la cima, se empina hasta poner nuestra elasticidad a prueba.

 

Y como en cualquier otro menester diario, unos minutos para reponer fuerzas y charlar amigablemente nos ponen el cuerpo a tono para seguir con más ganas si cabe hacia la parte final de la ascensión. Tiempo de contemplación. CarlosAra arrastra el estómago y el resuello como puede; no está para consejos. Pero a pesar de todo, paradita tras paradita va cogiendo mejor calitre. 

 

A medida que nos acercamos al resalte que nos lleva a la pala final, crece la inclinación y la rugosidad del suelo. Realmente estamos en un terreno de varias hectáreas, rayado de surcos; son restos de un sinfín de coladas o pequeños aludes producto del fuerte desnivel. Ahora no hay apenas riesgo de aludes porque la nieve ya es bastante vieja, que se deja foquear bien, gracias al potente sol de junio comenzado a más de media mañana.Ultima pala

 

La marivuelta imposibleEl resalte tiene una buena huella por donde confluyen todos los esquís que arriban al Cordier por este camino; y nos deja en un falso llano en el que terminan todas las coladas que bajan directamente desde la cima. CarlosAra decide dejar allí mismo los esquís y subir la última y más pronunciada pala andando. Edesio y yo seguimos foqueando, cada vez más despacio, asegurando cada paso, debido a la inclinación. Pero llega un momento en que Edesio se queja de que no puede volver la traza, la inclinación es tan fuerte que no consigue pasar el esquí sobre la pendiente. "¡No me da más la ingle!". Cuando se va con ganas de avanzar, lo recomendable es descalzarse los esquís, bastante antes, incluso, de donde estamos, y subir andando. Pero como vamos muy bien de tiempo, intentar llegar hasta arriba con los esquís sobre los pies, se ha convertido en una prueba de elasticidad y equilibrio. Hago una foto a Edesio en el momento comprometido y hago mi marivuelta sin llegar hasta donde está él. Con algunos problemas (necesitaría Ultimo esfuerzo unos estiramientos) pero consigo seguir; gracias también a la pasable calidad de la nieve y a las cuchillas. Y dos trazas más, una docena de metros, y listocalisto, hasta arriba. Edesio y CarlosAra enseguida también. ¡¡Alegría!!. Son las 11:35

 

Lago Cregüeña, a la derecha, al fondo, Cotiella.Unas fotos para el recuerdo, unos momentos de contemplación, y decididamente nos dirigimos, con crampones, hacia el Noroeste; hacia el pico Sayó. El camino no tiene dificultades; sólo hay que prestar atención a la nieve, que en ocasiones hace que nos hundamos hasta más de la rodilla debido al fuerte sol sobre la ruta, orientada hacia el Suroeste. 

 

El tiempo parece estar cambiando. Hay una gran cantidad de nubes al norte, sobre los valles franceses y araneses que se van desprendiendo y cruzan el alto valle de Benasque hasta las cumbres en las que estamos. Ha estado ocurriendo durante toda la mañana; las nubes que conseguían llegar, iban desapareciendo por efecto de la mayor presión del aire en esta zona. Pero ahora las cosas han cambiado un poco a peor; entramos en zonas en las que nos mantenemos entre niebla más tiempo del que nos gustaría. 

 

En la cima del Sayó, el tiempo es bastante malo salvo momentos de apertura de nubes.A la llegada al pico Sayó, (las 12:29) la vista es muy reducida. Escuchamos voces de gente que progresa por la cresta al pico Mir, muy cerca de nosotros. Y por un momento conseguimos verlos en uno de los claros entre el nublado. Nuestra intención de hacer los picos Mir y Delmás se está desvaneciendo. A pesar de todo, estamos contentos. 

 

Esperando y sorprendiendo a las nubes, consigo hacer unas fotos que casi completan la panorámica. Bonitas con misterio. Decidimos volver, parando en unas rocas muy aparentes antes del collado, a resguardo del aire, para comer un poco antes de retomar el pesado camino hasta el Cordier, donde tenemos los esquís. Pico Cordier desde las rocas donde estamos comiendo. Progresando, los dos que venían del Mir.

 

Comiendo estábamos cuando llegan los dos que oíamos en el pico Mir, que precisamente hicieron noche en Benasque en el mismo edificio de la Escuela de Montaña. No llevan esquís; no les ha gustado mucho el tramo entre nubes, pero están contentos a pesar de no llegar a hacer todo lo que esperaban. Siguen hacia el Cordier mientras nosotros seguimos dando buena cuenta de los víveres.Pico Sayó de vuelta hacia el Cordier.

 

Tranquilos, volvemos sobre nuestros pasos hasta la primera cima disfrutando de la panorámica y del tiempo que, bruscamente ha cambiado a mejor. Y desde el Cordier nuevamente, nos espera un descenso buenísimo. Son las 13:22.

 

Primer contacto con el descenso. Cuidadín.La bajada de la pala final del Cordier hay que tomarla con cuidado, tiene mucha pendiente y hay alguna piedra en la parte central. Después, tras el resalte, el glaciar se baja muy bien. Y el resto, hasta el llano de la Renclusa, donde se acaba el esquí, un estupendo paseo, bastante largo, por terreno de libertad, sin camino obligado, entre cientos de ellos que terminan en el mismo sitio. Refugio de la Renclusa, 14:45h, y llano de la Besurta 15:25h. Todo muy tranquilo, todavía tenemos toda la tarde para disfrutar de la vida. Y toda una vida para recordarlo.

 

Salud.

Dificultad: Media - Alta 

Desnivel: 1.500 m. - 

Horario estimado: de 6 a 9 horas.

Donato Molina  

Ver la ascensión de 9-5-2006  

Esquí de Montaña