ANETO
INVERNAL, NIEVE POLVO, SOL, 4 AMIGOS…
Domingo 27 de mayo 2007,
desde la Besurta (1.900m) Desnivel
1.500m
Alex Sola,
Donato Molina, Edesio Vidal y Jorge
García-Dihinx
Sol,
viento, frío (Iso 0º 2.000m). Mar de
nubes por debajo de 2.400m
Quién habló de terminar ya la temporada
de esquí de montaña???
Tras la
guardia del viernes 25 me encontraba
tirado en el sofá de casa, listo para un
fin de semana relajante en Zaragoza.
Entonces recibí una llamada de Alex, que
se resistía a colgar los esquís… Me
senté todavía medio dormido frente al
ordenador y eché otro vistazo a la meteo:
Sábado 26… nevando en Pirineos por
encima de 2.400m… el domingo hueco de
sol y fresco hasta llegada de nuevo
frente tras el mediodía… ???? ¿Hueco de
sol con nieve recién caída???
Entonces pude oír a Dios que nos gritaba
desde allí arriba: “Eeeehhh…
vosotroooos… Carpe-Dieeemm…
aprovechaaaad… Aprovechad el momentoooo…
Haced que vuestras vidas sean
extraordinariaaaaas…”. Unas horas
más tarde salíamos Alex y yo en coche
junto con Donato y Edesio, rumbo a
Benasque!!
Edesio es una de esas personas que tiene
una fe ciega en “La meteo que viene” y,
pese al anuncio de mal tiempo en las
televisiones, confiaba en ese “hueco de
buen tiempo” para el domingo y cogió un
AVE desde Madrid a las 5 PM rumbo a
Zaragoza. Íbamos a despedir entre amigos
una temporada de esquí de montaña que ha
tenido unos meses de Abril y Mayo
excepcionales.
Tras cena en Benasque en el Ciria y ver
la expulsión a Ronaldinho nos vamos a
dormir a la Escuela Española de Alta
Montaña de Benasque (EEAMB). Estamos
solos… todo el mundo se ha creído lo del
mal tiempo… Pero… ¿El mal tiempo no
llegaba por la tarde???. Habrá que tener
fe. A dormir... (23:30) Zzzz…
Domingo 29 mayo: Despertador 4:45
AM, desayuno en la EEAMB y rumbo a la
Bersurta. Salimos andando a las 6:15 AM
amaneciendo bajo un mar de nubes.
Llegamos a la Renclusa, está medio
lloviznando aunque de vez en cuando se
ven algunos claros con cielo azul… Se
abrirá?? ¿Nos habremos equivocado?? El
día sigue gris, gris… Subimos
entumecidos con una humedad relativa del
100%. Tras 1 hora de porteo ponemos
esquís a 2.400m y… poco más tarde…se
abren los cielos como en la Biblia
(foto) y nos plantamos bajo un cielo
azul de ensueño… Debajo de nosotros, un
mar de nubes a 2.400m cubre el valle y
ahuyenta a salir a otros montañeros que
miran llover desde las ventas del
refugio de La Renclusa.
La fe es importante. La fe nos hizo
seguir bajo la humedad y el día mustio…
La fe nos llevó al cielo y a foquear los
cuatro en solitario, un domingo de mayo,
sobre nieve polvo hacia el señor de los
Pirineos, el Aneto.
Vientos fuertes al llegar al paso por le
Portillon Superior (foto). Descalzamos
esquís y pasamos al otro lado. Ya vemos
el Aneto… blanco, limpio, solitario,
virgen, impoluto… nos espera. Caras de
felicidad… el día es invernal y nítido…
quién se lo iba a imaginar? (foto grupo
feliz).
Iniciamos
la larga diagonal surcando el Glaciar
del Aneto (foto). Estelas de nieve en
las cornisas del Pico Coronas reflejan
los fuertes vientos en altura (foto).
Abrimos huella virgen al Aneto y sin
prisa pero sin pausa, vamos
acercándonos. Pasamos por el Collado de
Coronas y enfilamos las rampas finales a
la cima. Bajo nosotros, todos los valles
están cubiertos de nubes. Parece que
estemos viendo el mundo desde un avión…
Llegamos al Paso de Mahoma a las 10:45
AM (4h30’ desde el coche). Parece que
los vientos rolan a NW y amainan, pero
nos engulle una nube antes de iniciar el
paso. Crampones y cuidado para moverse
por los grandes bloques que nos llevan a
la cruz de la cumbre del Aneto (3.404m).
(foto cima). El cielo se empieza a
cubrir de nubes que van y vienen.
Vuelta a
por los esquís e iniciamos descenso.
Tenemos delante nuestro 1.000 m de
desnivel para esquiar. La primera mitad
nieve polvo, aunque con cuidado de no
encarrilar los esquís. Luego nieve
apelmazada, juguetona. A 2.350 m
descalzamos esquís en Barrans y seguimos
andando hacia los llanos verdes de
Aigualluts. Vuelta al coche a las 2 PM,
7h45’ desde la salida.
Ahora sí que sí… Se terminó la temporada
de esquí de montaña para nosotros.
Oooohhhh… Pero ninguno habría imaginado
un broche de oro como éste, con la mejor
compañía. Luego Fernando Alonso ganó en
Monaco y el Zaragoza perdió en Sevilla…
Abracicos,
Jorge
P.D:
“No recordamos días… recordamos
momentos”
Cesare
Pavese
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ANETO -
EL REY DE LOS PIRINEOS
Donato.-
Una semana antes,
sentía una de esas sanas envidias de ver la despedida de la
temporada en el pico Neouvielle, un interesante tresmil al que
todavía le debo visita invernal. Las ganas de ascender uno de
los señores del Pirineo se activó con fuerza, y un día más
tarde, apareció la chispa: Edesio había leido el mismo relato y
también quería salir, aunque proponía salida a dos fines de
semana vista. ¿Por qué esperar al 3 de junio? -pensé-. No hubo
problema, el lunes ya estaba previsto que acudiríamos a la
llamada del rey de los Pirineos el siguiente finde. Edesio ya lo
lleva ascendido unas 15 veces, bastantes más que yo, que por
poco sobrepaso la media docena, pero el Aneto, al final de la
temporada, tiene ese magnetismo que ningún otro pico ostenta: el
más alto, por lo que terminar con su cima es un bello broche;
inmejorable orientación Noreste que garantiza más nieve que
ningún otro en el Pirineo; largas laderas totalmente esquiables
hasta la misma cima, ... bueno, casi casi, a falta de esos pocos
metros del paso de Mahoma que, aunque fáciles, le dan ese
puntito que alegra todavía más la ascensión.
Faltaba que Jorge
nos diera una buena méteo para el finde, aunque casi estábamos
dispuestos a subir sufriendo una adversidad (¿será la ilusión,
la pasión, ... o la locura?). Cuando supimos que el mejor día
iba a ser el domingo, Edesio preparó lo necesario para que nos
esperaran a dormir en la Escuela de Montaña de Benasque el
sábado por la noche; la decisión estaba tomada. Los partes de
televisión no eran buenos, aunque tampoco muy malos.
El viernes
pregunté a Jorge sobre el mantenimiento de las previsiones del
cielo, y entonces cayó en la cuenta de que su despedida de la
semana anterior podría reconsiderarse sin que nada ni nadie
quedase perjudicado, sino todo lo contrario; se apuntaba con
Alex, que todavía tenía que negociar con Elena, esa mujer todo
corazón, un tesoro que empieza a mostrar sus rasgos más humanos
debido a tanta ilusión, ... esa locura por la montaña. Gracias
Elena.
El sábado por la
tarde, mientras nos dirigíamos a la estación del AVE de Zaragoza
a recibir a Edesio proveniente de Madrid para viajar hasta
Benasque, una llamada suya colocaba oscuras nubes sobre el
proyecto: llegando a Zaragoza, "le habían robado" las botas, los
crampones, las cuchillas, las pieles de foca, el kit de
reparación y el cava que tenía intención de que nos tomáramos en
la cima (esto último iba a ser un secreto). Alertado el revisor
y ya sin tiempo para rastrear el tren, el asunto quedó en una
terrible frustración que abría la puerta a la renuncia. En la
mente está la anulación de la travesía por los Alpes del año
pasado debido a la ineptitud de Iberia y su terminal 4, u otra
vez en las puertas de un hotel francés donde le robaron todo el
material guardado en el coche. Lo importante no eran las cosas
por sí, sino por la posible renuncia del proyecto. Pero no hubo
nada que temer porque Jorge le preparó unas botas y unas
pieles, Alex unos crampones y las cuchillas ... con nieve
reciente no iban a ser necesarias; aunque sobre el terreno usó
las mías en dos tramos necesarios por algunos problemas con las
pieles. En definitiva, lo importante fue que esas oscuras nubes
se disiparon con rapidez y sobre la marcha. En camino, Edesio
desplegó su sorprendente antena, hizo varias llamadas y
consiguió que en la estación terminal de su tren, revisarían el
tren en busca de sus cosas. Y más tarde ... ¡¡premio!!,
aparecieron; alguien cambió la bolsa de sitio por motivos torpes
-lo más probable-. Sólo hubo entonces que combinar el envío de
vuelta para recepción en Zaragoza el domingo por la tarde.
Un año más,
con un poco menos de nieve, quizá con unas pocas más de
ganas,...
una vez más el Aneto se ha convertido en el broche final de
la temporada de esquí de travesía, que no ha sido tan mala
como el inicio del invierno nos estaba diciendo.
El
alba nos sorprendió con los esquís recién calzados, a
2.400m, saliendo de la oscura y entumecedora niebla del
valle, ya bajo cero. Un sol radiante y un viento racheado y
juguetón encantaban los perfiles de las crestas con halos
y estelas de polvo de nieve, y en el valle con una enorme y
bestial ebullición gaseosa de vapor de agua como las
misteriosas marmitas de los viejos alquimistas; y de fondo,
el mar, un océano de nubes del que sobresalían sólo las más
altas cimas. Pertrechado de gore-tex y agradeciendo el
frescor del viento, abrimos huella hasta la misma cima y
dibujamos las primeras cuatro trazas de bajada sobre un manto recién caído el
día anterior. Ninguno hubiéramos podido imaginar subir al
Aneto solitarios, y menos al final de temporada.
Y realmente contentos, volvimos a nuestros
orígenes con el regusto guardado en nuestras cámaras y la
sana intención de compartirlo con todos vosotros, nuestro
mundo. Salud,... Alex, Jorge, Edesio y Donato.
Seguiremos
volviendo al Aneto a final de temporada, él nos guarda siempre
la última y más alta nieve. |