|
|||
|
A estas alturas de la temporada, conviene madrugar porque al alba llega pronto. Por cierto, es curioso que el nombre del pico parece haberse puesto erróneamente. Lo más probable es que haya un motivo objetivo, pero, a simple lógica, parece estar mal puesto, porque está situado precisamente en la parte más al noroeste del macizo, justo al ocaso.
El
rehielo no suele ser fuerte a estas fechas, pero las cuchillas se agradecen
aun con la nieve poco dura, porque las laderas han dejado de ser un manto
uniforme para convertirse en regueros peinados por el deshielo, en los que
los cantos y las pieles de foca mantienen poca superficie de contacto; lo
que propicia los resbalones, sobre todo en las progresiones empinadas.
Como
en el día anterior para subir a Cordier
y Sayó, levantamos a las 4 de la mañana en Benasque, con tiempo
suficiente para desayunar fuertemente, preparar todos los trastos, la
mochila, enzurrunarnos de crema solar, y comenzar a andar todavía de
noche, con el frontal encendido.
Vamos a subir por la ruta de los Tubos de Paderna, que comienza tras la curva que hay justo encima del Hospital de Benasque (1.754m); una curva que recoge una gran cantidad de aludes a lo largo del invierno y que, por ello, se mantiene impracticable para coches hasta bien entrado el mes de mayo. A poco de salir de esta curva a la izquierda y pasar otra a la derecha, menos problemática, se accede a un llano desde el que comenzaremos. No hay mucho sitio para coches; sólo algún pequeño trozo aislado a los lados de la pista asfaltada, pero el lugar suele estar muy solitario; nada que ver con lo que encontraremos más arriba, en la Besurta.
Iniciamos
la marcha a la 5:21h. El tubo comienza justo a la izquierda de una pared
que se alarga doscientos metros o más a la derecha, constituyendo un
enorme resalte justo al sur del Hospital de Benasque, perteneciente a la
ladera de la Tuca del Esera (2.585m), una de las Tres Hermanas de Paderna.
El tubo es empinado, muy empinado. Puede evitarse, incluso
involuntariamente, como nos ocurrió a nosotros, por la izquierda,
superando gradas que en ocasiones exigen el uso de las manos. Es una zona
boscosa que, con la oscuridad, puede dar lugar a pérdidas
momentáneas. Las espátulas de los esquís también nos pueden
plantear algún pequeño problema con las ramas de los árboles. Es una
zona para progresar tranquilos, sobre todo a estas horas.
Tras
el primer tubo, que nosotros sorteamos por la izquierda, se llega a un
llano bajo las dos Hermanas más occidentales, antes de los 1.900 m de
altitud; el bosque ya no es tan denso.
La salida del segundo tubo abre la panorámica sobremanera; se acaba el bosque y se accede a una amplísima terraza entre las dos Hermanas más orientales: la Tuqueta Blanca de Paderna y el Pico de Paderna. Esta gran terraza, realmente comienza por arriba, en la base piramidal del Pico de Alba, y constituye el Vallón de la Pleta de Paderna, por el que ascenderemos ya sin dificultades hasta la la parte final.
Vamos
subiendo, abriendo huellas, caminos, panorámicas, aventura. A nuestra
izquierda el Pico de Paderna (2.622m), a nuestra derecha la Tuqueta Blanca
de Paderna (2.714m) y la cresta-cuchillar que la une con la Tuca Blanca de
Paderna (2.847m) más adelante, en nuestro camino.
Todavía
lejos de la cima, vemos un lomo por el que, aparentemente se puede pasar al
otro lado sin necesidad de descalzarnos los esquís; y además se ven unas
trazas de subida. Se sube cómodamente, pero llegamos a la arista, la
caída hacia el otro lado es vertiginosa; éste no es un buen paso. La
vista sobre el Vallón es muy buena, vemos a otros montañeros que
progresan lentamente, como hormiguitas.
Me siento un poco pardillo por la embarcada. En desagravio, nos vamos a colocar en una privilegiada terraza a almorzar convenientemente durante un hermoso cuarto de hora. Pasan cinco minutos de las nueve.
La
continuación, en lugar de bajar al fondo del Vallón, la hacemos superando
unos resaltes rocosos a delicada media ladera para intentarlo por una canal
de nieve muy blanda que parece nos va a llevar sin problemas la cresta (que
a su vez tiene que tener una continuación practicable). Pues nada de eso:
subimos por la canal clavándonos hasta el corvejón mientras hay nieve,
haciendo algunos pasos de II sobre roca mediocre cuando podemos, o
practicando un mixto peligroso cuando no queda más remedio que confiar en
una nieve a punto de licuarse. El sol aprieta en dirección exacta a
nuestra espalda. Nada, mejor destrepamos, a pesar de que casi hemos llegado
arriba (no sabemos qué hay detrás). Destrepe de cuidadín.
Lo
intentamos unos metros más a la izquierda, más arriba. Pero como antes,
los problemas (la inclinación) aumentan a medida que nos acercamos a la
arista. Vuelta a bajar. Llevamos más de una hora perdida, mientras vemos
como, por el fondo del Vallón, algunos menos madrugadores nos van dan
Así llegamos hasta la base de un corredor donde dejamos los esquís (10:46 h); es estrecho, y a mitad se abre a modo de embudo y permite llegar a la arista con pocas dificultades: la nieve está demasiado blanda (inestable) para un terreno muy pendiente y algo expuesto. Desde allí, llegar a la cima exige una subida en diagonal bastante empinada, dejando el profundo Valle de Benasque a nuestra derecha, hasta situarnos justo debajo de la cima, a la que accedemos de forma directa, franca, sobre una pala de nieve muy segura pero con una inclinación que sobrepasará los 50º. Impresionante.
Y
la cima, 11:20h. Como es natural, con una panorámica muy extensa y
espectacular. Allí coincidimos con montañeros catalanes que disfrutan de
buena manera de tan privilegiado balcón.
Dificultad: Alta - Desnivel: 1.350 m. - Altitud: 3.107m. - Horario estimado: de 6 a 9 horas. |
[ Principal | Diario | Historia | Cursillos | Sugerencias | BTT | Fotos | Enlaces-Nosotros | Teléfonos | Foro de discusión ]
[
Sumario | Nuestras
escuelas | Juegos Escolares |
Agenda | Senderismo
| Más cosas
|
Correo socios
]