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A las 8:10
estaba tomando el coche en Monreal del Campo; dirección Ojos Negros, por donde
paso a las 8:22. Ya está trabajando el herrero. Sigo hasta el Barrio Centro de
las minas, donde comienza la etapa, son las 8:30 de un día ideal.
Aparco el
coche al lado de la pista de baile, donde para las fiestas (15 y 16 de agosto)
se congrega una verdadera multitud que llega desde muchos sitios; algo muy
curioso porque durante el año este barrio está casi casi despoblado.
Antes
de salir ya me he embadurnado bien de crema solar y potingue antimosquitos. Y
llevo un bocata de torti, fruta y casi dos litros de agua con Tang; cámara de
fotos, prismáticos, teléfono móvil, gafas de sol, una pequeña radio de
auriculares .... ideal.
La subida,
al principio, es por pista. Dirigiendo el camino hacia el punto más alto de la
sierra, La Atalaya o Mojón Alto, suroeste, la pista pronto cruza la antigua
vía del tren por donde se transportaba el mineral de hierro camino de Sagunto,
ahora convertida en parte en vía verde. El objetivo es hacerla todo el
trayecto, los 92 km que corresponden a Aragón y los ciento y pico de Valencia.
Quitadas las vías y las traviesas y cubierta la base de fina tierra, el camino
del ferrocarril se ha convertido en ideal camino de bicicletas.
La pista
sigue recto por suave subida camino de la parte más al sur de las minas, hasta
que la altura ganada hace evidente que la dirección debe cambiarse a la
izquierda, por zona de monte bajo, donde se intuyen sendas que aparecen y
desaparecen. Carrascas pequeñas, aromáticos arbustos y montones de jaras
obligan a poner mucha atención en los pasos para evitar entrar en las zonas
espesas de bosque, donde ya aparecen pequeños robles de suaves hojas, y
alfombras de arbustos de la familia del Rododendro, que colonizan las partes
abiertas del bosque. Algunos pequeños canchales, ya en la zona alta, son
premonitorios de la llegada a lo más alto de la Sierra. Y enseguida, ... la
cima. Punto geodésico, son las 9:40.
Una hora
justa en la cima me sirve para almorzar, disfrutar de una extensa panorámica
que guardo en mi cámara de fotos, escudriñar con los prismáticos entre la
tierra y los pueblos que se alcanzan a ver (Ojos Negros, Villar de Salz,
Peracense, El Pobo de Dueñas, Setiles, Tordesilos, ...) y escuchar un poco de
radio con las noticias más interesantes de tan señalado día (fiesta grande en
Santiago de Compostela, reacciones a la última matanza de 18 personas -8
niños- por los israelíes, con un misil que llevaba el objetivo de uno de los
líderes de Hamas, a los palestinos. ... la sorprendente subida de la Bolsa
después de varios días de fuertes bajadas en los que se han alcanzado niveles
de 1996, ... y los resquicios de lo que hace unos días fue primeras noticias:
La isla Perejil) - Y ojo con los tábanos! (el potingue dio resultado). 
A las
10:40 dejo la parte más alta de la sierra para seguir todo su lomo hacia el
norte. El camino no presenta problemas, porque la zona más alta, al ser la más
castigada por el clima, no tiene suficiente espesura de vegetación como para
complicar el paso. La visión, siempre agradable y muy extensa, acompaña por
suaves bajadas y subidas. Hay mojones en las partes altas del lomo; es zona de
caza. Pronto nos adentramos en zona de minas (de mineral de hierro), donde se
pierde un poco de altura y el camino vuelve a ser de pista, o senda entre
pistas, siempre buscando andar por la zona más alta del lomo hacia el norte.
Pueden verse grandes terraplenes creados por la excavación minera que han
convertido el sitio en raro, ilógico... Hay varios lagos por el efecto de la
lluvia sobre las excavaciones. La vegetación no termina de salir, ni después
de tantos años. Es un paisaje como de otro mundo.
El pico
Lobo, otro punto geodésico, también domina una interminable extensión. Y es
lo que marca, decididamente, la bajada, que hago directo, buscando la debilidad
a los terraplenes, esos enormes montones de tierra sedimentaria, infértil,
arrancada a la tierra en pro del desarrollo, y cuyas heridas permanecerán
siglos hasta que el tiempo pueda restañarlas. En Ojos Negros todavía se habla
mucho de las minas, y de su actividad, decreciente bastantes años hasta el paro
total en el segundo lustro de la década 80.
Os
gustará la Sierra Menera si vais.
Donato
Molina
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