RECUERDOS

Buscar en CMAyud

Principal

Sumario

Foro

Nuestras Escuelas

Historia

Teléfonos de interés

Cursillos

Más cosas

Juegos Escolares

Agenda

Escríbenos

Enlaces

Correo CMAyud

Prensa

Diarios Pasados

Trimestres

1º 2005

2º 2004 - 1º 2004

En Zaragoza, Paseo Sagasta, 24-26

 

Desnivel: 590m de subida y 590 de bajada.

Distancia: 12,6 km.s

Condiciones: Otoño

Descargate el track y waypoints para GPS aqui

El otoño y su variedad de colores nos han llevado a recorrer esta interesante ruta circular de los barrancos de Valdesantos y San Blas.

Situados en la margen izquierdo del rio Jalón recogen el agua del cerro San Cristobal para llevarla a sus hoces.

Estos barrancos paralelos que consideramos oportuno unirlos mediante una ruta de unas 3.5 horas.

 

Descripcion:

 

Una mañana de otoño, con la idea de “gepesear” una nueva ruta en el entorno de Embid de la Ribera, salimos Enrique Recio, Carlos, Antonio e Isabel.

El fin era comunicar los barrancos de Valdesantos y San Blas. Entramos sin problemas por el de Valdesantos, creyendo que en la zona de más vegetación iba a ser difícil el acceso, nuestra sorpresa fue el ver una senda literalmente “macheteada” la cual nos permitió atravesar esta zona con mayor facilidad.
En la ascensión al collado que nos marcaba la línea de unión con el barranco de San Blas recorrimos parte de la GR 90.2, a lo largo de ella fuimos reconociendo sin mucho acierto los hongos y setas que nos íbamos encontrando y pudimos ver con mucho detalle lo grandes que son los aerogeneradores que han colocado en aquel monte.

Una vez llegamos a la falda de pico de San Cristóbal, marcamos en el superGPS de nuestro compañero Carlos Roy el punto nexo de unión con el barranco que nos disponíamos a bajar el de San Blas.
La primera zona, de improvisación; fue bonita ya que cada uno se busco la complicación que quiso. Sin sendas marcadas intuimos nuestro punto de llegada al camino que no dejaríamos hasta el final de nuestra aventura.

En la parte central de este recorrido hay una zona que aparentemente estuvo habitada, el entrono es precioso. Hay unas vista impresionantes del barranco desde la senda tibetana por la que discurre gran parte de nuestro descenso. Esta senda une las poblaciones de Embid de la Ribera con la de Viver de la Sierra. Una vez abandonada la senda discurrimos por el fondo del barranco, apreciando la belleza de los torreones de roca que se levantaban a ambos lados del camino, después de 3,5 horas y con un ambiente inmejorable llegamos al final de la aventura con la alegría de haber conseguido nuestro propósito.

Antonio (email:antonio(arroba)cmayud.com) e Isabel.

 

Somos cuatro, una mañana de otoño un poco melancólica pero con la madurez que dan los días del año ya pasados. Cerca , a unos 200 metros se ve el final del barranco de San Blas.
Comenzamos por Valdesantos, estrecho de laderas vertiginosas donde los puntos intermitentes del amarillo de los chopos indican el camino a seguir.
La vegetación es densa pero hay una senda marcada a golpe de machete y huellas de moto. Señales que entristecen porque pienso que no es el lugar para estas máquinas de ruido y velocidad. Es una senda para caminar con nuestro silencio, con nuestras palabras entrecortadas intentando por un momento pertenecer a la naturaleza.
La pendiente es suave, unas veces por el fondo y otras a media ladera acompañados por amarillos, rojos de los Terevintos y almendros tristes abandonados a su suerte.
Los pájaros escondidos salen asustados de las zarzas rompiendo el silencio suave de las hojas. En la parte media encontramos agua, manipulada por el hombre reposa en un estanque acariciada por el sol y las hojas caídas de los árboles.
En la parte alta, las laderas se suavizan y la vegetación disminuye. A nuestra izquierda vemos los molinos del cerro de San Cristobal, gigantes quijotescos que esconden su brutalidad bajo el epitafio de las energías renovables.
Nos cruzamos con señales blancas y rojas de la GR-90.2, si las siguiéramos nos llevarían al Moncayo. Llegamos a un collado donde la vista nos lanza sobre la parte alta del barranco de San Blas que ya conocemos, estamos en el paso que nos da la llave de nuestro objetivo.
Llegamos al bosquecillo de cedros después de un descenso por una vaguada y un tramo de pista. A partir de aquí una senda entre carrascas al principio , chopos y Terevintos en la parte media nos acercan a los restos de una presencia humana dedicada al pastoreo de ovejas y agricultura de subsistencia.
A partir de aquí el barranco de San Blas se ve profundo caminando sobre una senda colgada en su margen izquierda. Una mirada atrás nos hace pensar en las personas que año tras año dedicaban su esfuerzo a esta senda y a sus construcciones.
Un poco mas adelante abandonamos la senda que nos llevaría a Embid de la Ribera y nos precipitamos al fondo del barranco recorriendo un cañón de torres de roca que simulan centinelas vigilantes de su soledad.
Un último esfuerzo y estamos en la carretera, el fin de un proyecto de hace meses, ruta circular que une los dos barrancos.
Enrique Recio (email:enriquer(arroba)cmayud.com)