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Diario

Senderismo

Tras pasar el collado, de bajada a la Rinconada, el Anayet.
Rinconada
Las cascadas de la Rinconada.
Anayet, agua y roca.
En la cima, cerca del cielo.
Zoom al pequeño ibón de Espelunciecha.
panorámica con parte de la ruta marcada.

Portalet - Espelunciecha - 10/junio/2007

Senderismo por la zona de Anayet; una inyección de calma; una delicia para los sentidos. Claro que hay que evitar el período de esquí de pista. En este tiempo, cuando los remontes son muertos y el bullicio de las pistas sólo cicatrices de máquinas pesadas y pequeños restos de humanidad deshumanizada, sólo algún viviente se acerca para añorar lo que fue antes de las pistas, o incluso con las pistas, mientras duró la nieve. En cualquier caso, la quietud manda; y con buen tiempo, subir hasta el Espelunciecha, si has cumplido con tus obligaciones, es como subir a los cielos.

Y no era éste nuestro objetivo principal, sino un bonito plan B.

 

Jose Antonio me había llamado el sábado por la tarde, cuando yo me estaba preparando para subir solo al Valle de Tena. En solitario, aparte del objetivo principal, la ruta o la dificultad nunca están del todo definidas; mi progresión en solitario siempre tiene un aporte importante de improvisación y sorpresa. Sobre el terreno le propuse una interesante ruta por la zona W del Somport, desde Candanchú hasta los picos del cordal de Secús, con varias ascensiones. Nos llevaría una larga jornada y hasta puede que tuviéramos que usar la cuerda. Impresionante.  Pero faltaba un detalle: la méteo. El viaje hasta Sabiñánigo, nuestro campo base, lo hicimos bajo una lluvia persistente que nos hacía pensar, malpensar, en un desventurado domingo. Una llamada a nuestro hombre méteo y enseguida nos enteramos de que el Zaragoza había empatado con el Real Madrid, pero de la méteo, poca cosa, de momento. Fue al día siguiente, en la madrugada, cuando vi el mensaje de Jorge en mi móvil: "Pirineos nuboso x la mañana. Lluvias llegando tras mediodía... Puede aguantar pues pero para algo rápido... Suerte". Así fue como renunciamos al plan A.  Subiríamos hasta el Portalet para nuestro estupendo plan B.

 

Desde el exagerado parquin previo a la frontera, comenzamos la subida por las bonitas praderas de la margen derecha del Barranco del Bacarizal. Por nuestro lado derecho vamos viendo pasar lentamente los pequeños picos de la divisoria, Pène de Mieytadère, La Forqueta, La Campana de Aneu y los Gralleras.

Arriba ya, Espelunciecha domina toda esta zona, viendo impotente los arañazos que le han dejado las máquinas de hacer dinero, pero quien realmente se alza como rey dominador del entorno es el Anayet, impresionante vulcano al que todos miran con admiración y reto. Hacia su base nos dirigimos, bajando laderas herbosas y pedestres del circo de la Canal Roya, junto al Salto del Agua, otra maravilla que sorprende al paso; bien conocida en estampa invernal por los amantes del hielo que continuamente peregrinan aquí para pinchar sus puntas, para escalar el agua helada.

Justo debajo del Anayet, cuando mirarlo supone levantar la cabeza todo lo que permite el cuello, retomamos la subida para alcanzar el Llano de los Ibones; aquí dejamos de inventar el camino porque la senda balizada es una buena invitación, además de una interesante sugerencia. Brota el agua por todas partes; la lluvia de ayer y el alargado deshielo están convirtiendo la subida en un anuncio de fertilidad y de mar.

Y en los Llanos de Anayet o de los Ibones, la sensación es la de haber llegado a otro mundo; necesario alto en el camino. Al Norte, a lo lejos, el Midi D'Ossau atrae la vista con fuerza. Al Sureste, Culibillas y Arroyeras destacan del cordal laargo que llega hasta el importante del lugar, el Anayet; imponente se mire desde donde se mire. Espelunciecha en cambio, desde esta posición sólo parece un montículo con dificultades para impresionar.

Rodeando el ibón grande de Anayet, que dejamos a nuestra izquierda, nos acercamos hasta la bocana del Llano hacia el Barranco de Culibillas, donde comenzamos la subida por el lomo que separa las vertientes. A la izquierda, el Llano de Anayet (al río Aragón); a la derecha, bruscamente, al Barranco de Culibillas y al Río Gállego. Y así, con una excelente panorámica, llegamos arriba sin dificultad (en poco menos de 2horas y media). Momento ideal para disfrutar de la vista y el almuerzo.

La bajada la decidimos por el norte, inventando camino que, en ocasiones, requiere poner mucha atención debido a la inclinación y la inestabilidad del terreno pedregoso. Tras la empinada pala Norte (¡qué bajada tiene con nieve polvo!) la vaguada natural nos hace cruzar un pequeño circo lleno de pequeñas fuentes que terminan siendo el  surtidor principal del Ibón de Espelunciecha, al que llegamos siguiendo sus aguas. Pequeñito, de aguas cristalinas; otro motivo para un nuevo alto en el camino. Y en adelante, la bajada hasta el origen se hace en un pis pas.

Desnivel: 845m

Dificultad: fácil.

Horario: Entre 3 y 5 horas.

  dmolinar(arroba)cmayud.com