15º ANIVERSARIO DEL CLUB

 

                          

Caída de los Dioses (Riglos) 25-11-2001

 

Eran las 8 y cuarto de la madrugada de una mañana fría de Otoño. No era la primera vez que quedaba con mis amigos del club Ayud, y ya conocía su costumbre de madrugar y volver pronto a casa, pero ese día me encontraba particularmente cansado. El día anterior, sábado, había aprovechado para empezar la temporada de esquí de travesía, con poco éxito y muchos dolores.

 

De improviso, alguien hizo sonar el claxon de su coche, al mismo tiempo que abrían la puerta del mío. Casi me despiertan. Era Enrique que venía a sacarme de mi sueño, y devolverme a la cruda realidad de la escalada. Saludos, presentaciones y cambio de coche. Hoy nos lleva Carlos en el BMW de su hermano. Pedazo de buque, aunque con el ligero problema de pasarse los cruces de largo.

 

Hemos llegado pronto, pero como siempre que vamos a Riglos, nos tomamos nuestro tiempo para prepararnos. En nosotros se confunde la alegría de volver, con el miedo habitual a las panzas de Riglos. Repartimos las cordadas. Yo escalo con Carlos y Raúl que es el más nuevo escalará con Enrique.

 

1L.- Llegó el momento tan "deseado" de comenzar a escalar. Empezamos la vía, con un largo de 5+, que desde el principio nos obliga a tirar con fuerza de las presas. Ya empieza el desplome. La tercera chapa me suena que era problemática y me cuesta decidirme a dar el paso, pero compruebo, una vez pasado, que no era para tanto. Unos cuantos metros me conducen a la siguiente chapa y otro muro de dificultad moderada, en el que sólo la última chapa me hace dudar un poco. Grito reunión y espero a que Carlos se reúna conmigo en la misma. Sube con una facilidad y rapidez sorprendentes. No entiendo cómo no quiere subir de primero, con lo gratificante que es y lo sobrado que va. Incluso Enrique que va detrás de él viene mucho más lento (claro que él va de primero).

 

2L.- Llegamos al segundo largo, es un poco más difícil, 6a. Antes de que llegue Enrique, empiezo la escalada. Estoy un poco nervioso por un paso en el que recuerdo que antes hacía un pequeño lanzamiento. Cuando llego a él, descubro que me he equivocado de presa y voy a caer. Desciendo como puedo, me agarro a la cuerda y después de ver la presa que tenía que haber cogido a la primera, supero el paso con facilidad. Este largo tiene muchos metros y hay un punto en el que las chapas se bifurcan. Elijo la izquierda, que creo que sube más directo. Monto reunión y espero la subida de Carlos, que como antes, sube con mucha tranquilidad. Ni ha notado el paso difícil. Enrique viene detrás.

 

3L.- Ahora viene el largo más difícil, 6b. Recuerdo los pasos en los que otras veces he sufrido, y pienso que hoy estoy muy cansado para disfrutarlos. En la primera cinta ya tengo que descansar. Está el paso de la pelota babosa, y aunque me resulta más fácil que otras veces, me hace dudar. Después viene la salida de la panza y no encuentro a la primera la presa buena. Recuerdo que está a la izquierda y después de descansar en la chapa, salgo rápidamente para no agotarme. Aún queda la salida de la repisa, que aunque tienes la chapa en la barriga, exige unos pasos de regleta pequeña, hasta que coges los cantos buenos de la derecha. Por fin, reunión.

 

Miro para abajo y compruebo que Raúl, esta pagando el tiempo que lleva sin escalar. En alguna de las panzas del 6a, esta atascado y le fallan las fuerzas. Riglos siempre nos recuerda que tenemos que economizar fuerzas desde el principio (si puedes) o no llegaremos al final. Le prometemos que rapelaremos por la misma vía y decide esperarnos en la reunión. Enrique y Carlos subirán uno por cada cuerda.

 

Le toca el turno a Carlos. Parece que esta vez sufre un poco, y le veo descansar en los mismos sitios que tuve que hacerlo yo. Le aviso de la situación de la presa de la izquierda y sube rápidamente. Esto no tiene nada que ver con la primera vez que vino a Riglos y sufría en las panzas.

 

El último en subir es Enrique y cumple con el ritual de pinchar en los mismos sitios que los demás.

 

4L.- Ya sólo nos queda un último largo, de 5+. Lo subimos con facilidad. Es el más fácil y aunque está un poco roto es el más disfrutón de la vía.

 

Empezamos el descenso. Como llevamos 2 cuerdas de 60 metros, comprobamos con alegría que bajamos directamente 2 largos, hasta una reunión cercana a la que nos espera Raúl. Después de ayudarle a pasar a nuestra reunión, jaleado por todos y con alguna pirueta divertida, realizamos el segundo rápel, que nos deposita directamente en el suelo, para tranquilidad de todos.

 

Acabamos. Ya hemos olvidado las panzas inmensas, las bolas babosas, las regletas minúsculas, etc... sólo queda en nosotros el recuerdo de un gran día de escalada. Hasta la próxima vez.....

 

Vicente Esteras       

 

 

       

 

Caida de los dioses (6b)
 
Vicente en el primer largo de la via (5c)
 
Vicente en el ultimo largo (5c)
 
Enrique en el ultimo largo
 
Vicente en la ultima reunion
 
 

 

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