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RIGLOS.
Es otoño, una buena época para escalar en Riglos. Han pasado los
calores del verano y estas paredes nos siguen ofreciendo todo lo
que nosotros estemos dispuestos a hacer. Las mañanas empiezan a
refrescar y ya no hace falta madrugar tanto para empezar a
escalar, aunque la verdad este verano nos ha sorprendido a todos
por un tiempo inestable. El día que escalábamos la Pany no
era precisamente un día típico de verano.
Mi
sensación es que no he venido mucho este verano, la Pany y la
Galletas que era repetición. Y mi intención era romper esta
sensación con algo nuevo. El año pasado subí por el espolón
Prames y no me gusto, especialmente los dos primeros largos.
Repasando la guía comprobé que podría unir la Sureste con la
parte mas interesante del espolón Prames y diseñar una vía
en una cara soleada para esta época del año.
Así
surge esta combinación de vías y Carlos Roy esta dispuesto
a seguirme sin saber muy bien donde lo voy a meter. El grado es
superable, el paso de 6c+ se puede acerar, solo el largo muro rojo
de 6ª me parece la clave de la vía.
Llegamos
un poco mas tarde que otras veces, la temperatura es buena pero
hemos decidido empezar sin prisas. Realizamos la aproximación,
andando desde el aparcamiento del pueblo, haciendo fotos de los
Mallos en un bonito día de otoño. La vegetación que rodea a los
mallos pequeños empieza a cubrir la desolación del año pasado
pero aún pasará tiempo hasta que recupere su imagen anterior.
Estamos
a pie de vía, una gran entosta pegada a la pared forma una canal
chimenea por la que tendremos que subir, esta equipada.
L1.-(5c)
Un paso en oposición nos introduce en una canal, situada en la
pared izquierda, con alguna pequeña panza fácil. Mi idea inicial
era subir toda la entosta en un largo pero al entrar en la
chimenea hay una reunión que aprovecho.
L2.-
(5c) Seguir por la chimenea hasta la cima de la entosta, la
pared de la derecha esta rota pero con cuidado (procurar no tirar
nada al compa que nos asegura) y en oposición se sube bien. Reunión
cómoda donde el sol empieza a acompañarnos y no nos abandonara
hasta los rápeles.
L3.-
(6c+) Hay que superar una panza escasa de presas pero muy bien
equipada y continuar con una travesía que nos lleva a la reunión
conjunta de la Sureste y el espolón Prames. Aquí unas flechas
indican la bifurcación de las vías. Nosotros seguiremos la
Prames. La sureste se dirige a una canal herbosa no muy
apetecible.
L4.-
(5b) Salimos por la izquierda para superar un poco mas arriba
una panza fácil, pero el parabolt esta roto y no es aconsejable
caerse. El resto del largo seguir las chapas en una sucesión de
gradas poco verticales que nos llevan a la base del muro rojo.
L5.-
(6a) El color rojo da mayor sensación de roca descompuesta
que el estado real del largo. Empieza vertical y recto para
continuar con una pequeña travesía a la izquierda y
siguiendo los numerosos parabolts llegar a una reunión colgada.
L6.-(6a)
Un último tramo corto que requiere nuestra atención mas por la
calidad de la roca que por la dificultad.
Estamos
en la cima, ya son unas cuantas pero estar aquí siempre es
agradable; sobretodo si no hace viento. Tenemos cuerdas de 50
metros y por tanto tendremos que cambiar la estrategia habitual de
rapelar y siempre sin olvidarnos de sacar el nudo en el segundo rápel.
A las 2 estamos en la terraza del bar disfrutando de la comida y
de la ya habitual jarra de cerveza. El café con hielo, una
agradable conversación con la gente de Montañeros de Aragón y
el intento de fijar algún objetivo para la próxima (Mango del
cuchillo) nos llevan al coche no antes sin algún pequeño
sobresalto y con otro día mas para recordar en las que ya van
siendo un poco nuestras paredes.
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