Riglos - chimenea Pany Haus - 11 de agosto de 2002

 

La vía Pani HausLevantarse temprano para poder volver pronto a casa es un principio muy recomendable, y muy utilizado, cuando se tienen obligaciones familiares. Es la sazón que permite disponer de nuevas horas, de nuevas escapadas al monte.

     

Recién pasadas las 6 de la mañana suena el despertador y levanto, lentamente, con el mismo cuerpo de todos los días gracias a la precaución de haberme acostado antes. Dispongo de la rutina diaria que supone asearme -menos que de diario para el trabajo-, prepararme el desayuno y vestir la ropa más adecuada. 

 

Hoy precisamente, tenemos un día de octubre -o noviembre- en pleno verano; 13 grados a las siete en Calatayud, 15 grados por Zaragoza, 15 grados en Riglos con un viento bastante molesto. ¡Ya hay una cordada en el segundo largo de la Murciana!.

 

A poco más de las 9, nos dirigimos a la base de la chimenea con el arnés lleno de hierros y cosas de colores que suenan como campanillas a cada paso. Llevamos ... ropa de otoño, dos cuerdas de  8,5mm x 60m, 16 cintas exprés (con 12 hubiera valido), 6 u 8 bagas de cinta y cordino (con 4 suficientes), un juego de fisureros (que no utilizamos), un reverso, una placa-tubo, una gi-gi, dos shunt, un estribo (que no utilizamos a pesar de que es una vía que recomienda su uso) ocho o diez mosquetones de seguridad (sobrados), medio litro de agua, dos barritas energéticas, dos cámaras de fotos, cascos, ... y el típico mieditis que siempre suele esperarme en la base, y que, por fortuna desaparece con el segundo largo. Me provoca una sensación de ganas de hacer caca; pero yo, le miro con la cara bien alta (para ver los mallos hay que levantarla bien) y, con los dientes apretados digo para mis adentros... ¡pues no voy a cagar! ¡cojones!. Después me convenzo de que no hay ningún sitio apropiado.

 

L1 - (IV) - La vía la inicio en la misma base de la chimenea, subiendo con dirección quebrada a la derecha, buscando la debilidad de la pared durante unos 15m; entonces torna a la izquierda para buscar una gran repisa junto a la misma chimenea; apenas hay chapas en el largo, aunque están colocadas en los puntos más expuestos. El terreno no es complicado, pero me encuentro un poco raro después de la madrugada y las dos horas de viaje, y sobre todo, después de catorce meses sin poner pie ni mano en estos curiosos conglomerados. Progreso con paso cauto, con calma, sin la soltura que tantas veces me hace disfrutar de la estancia vertical; escuchando las recomendaciones que desde abajo me hace Enrique, con mejor visión general del largo. Las dos grandes argollas de la 1ª reunión están bajo una panza a escasos 4m a la derecha del perfil formado por el mallo y la chimenea, o sea, estoy fuera de la chimenea, sobre una buena plataforma con vistas. Salvo ésta y la última, todas las demás reuniones se hacen dentro de la chimenea.Inicio del 2º largo, entrada a la chimenea.

 

L2 - (V) - Podría parecer que la vía sigue por la vertical de la reunión, donde, justo encima, se ve un parabolt estratégicamente colocado en la parte más externa de la panza que nos cierra el paso y la visión vertical, pero hay que dirigirse a la izquierda, para entrar de lleno en la chimenea de la que apenas asomaremos hasta los últimos metros de la vía. Continúa Enrique. Un primer encajonamiento salva la panza sin dificultades apareciendo bajo una higuera que se flanquea por la derecha, sin llegar a salir del todo de la chimenea. Una sucesión de repisas y panzas que pueden superarse en técnica de oposición nos dejan en las argollas de la segunda reunión, un largo bastante largo. Estamos en la primera de las dos grandes repisas que cruzan por el primer tercio del mallo Pisón, por la mitad del Macizo (poco más o menos).A punto de superar el primero de los dos techos.

 

L3 - (V+) - Estamos en la base del primero de los techos, una cueva-bóveda infranqueable a primera vista. -Te toca Enrique -risas-.

La técnica de oposición salva con bastante facilidad el encajonamiento: hay que meterse en lo más profundo de la cueva e ir ascendiendo en posición de "X", mejor mirando afuera. Cuando lo pies ya están a mitad de la cueva, se puede chapar un parabolt y seguir hasta uno más que protege el paso de superar el techo por su chimenea encajonada. El segundo de cuerda debe dar el paso limpio porque de lo contrario, si tiene que colgarse de la cuerda -que le tira hacia afuera- el seguro le colocará en el centro de la cueva sin poder contactar con las paredes y sin poder llegar a la cinta, ¡como una bombilla!. 

La reunión se encuentra encima, tras escasos 8 metros de largo, y justo debajo de otro nuevo techo, éste más imponente todavía. Enrique ya parece haberlo examinado bien mientras yo subía el primero repitiéndole varias veces que no tensase la cuerda.Salida del 2º de los techos.

 

L4 - (6a) - Ambos techos tienen sus argollas cerca, en lo alto, una vez superados; ésto proporciona una cercanía con el compañero que puede ser importante para prestarse ayuda, porque el que asegura desde arriba no puede ver al de abajo (espera no tires, agárrame que descanso, pásame una cerveza, (-p. ej;-).

Casi al alcance de la mano, en la profundidad de la cueva, hay una cinta plana pasada por un puente de roca; antes de un metro más arriba otra, cosida sobre un clavo; y otro tanto más arriba un cordino viejo, verde, descolorido, sobre otro clavo. Enrique se arranca buscando presas por la parte izquierda, en extraplomo, cosiendo la cuerda por la primera cinta; pero el extraplomo se acrecienta y resuelve por la rapidez: A0 hasta un parabolt donde el estrechamiento de la cueva ya permite trabajar la "X" con los pies, para salir sin grandes problemas hasta la 4ª reunión. Su comentario es que le parece más fuerte que el 6b del Puro (aunque si se estudia bien ... quizás salga sin acerar). Recuperar casi toda la cuerda de una vez en la reunión, es uno de los tributos a pagar cuando los largos son muy cortos.

Me toca subir a mi y comienzo con ganas de llegar pronto arriba; A0 sin pararme a buscar presas en libre; pero soltar el último cordino para mantenerme en mi  equilibrio, me hace dudar un momento y prefiero descansar. En este caso, la colocación de los seguros sí que permite al primero de cordada tensar al segundo sin temor de que éste quede desventurado de las paredes como un badajo. Técnica de oposición, y pafuera. En ninguno de los dos techos he recabado en sensaciones de impresión por el patio, porque, entre otras cosas, apenas hay ángulo de visión del exterior.La chimenea es una sucesión de estrechamientos y abombamientos.

 

L5 - (V) - Comienzo bajo una panza, subiendo los pies lo suficiente para chapar un primer seguro mientras el brazo izquierdo en extensión mantiene perfectamente el extraplomo. Unos centímetros más y vuelve a funcionar la oposición, tanto en equis como en ramonage; tanto en tracción de brazos como en empuje; la escalada es bonita, exige al cuerpo muy distintas posturas pero permite subir rápido, sobre sucesiones de abombamientos y estrechamientos con más o menos profundidad; dirección totalmente vertical. Los seguros están muy alejados pero colocados en los pasos más complicados.

La 5ª reunión, con sus dos grandes argollas, está frente a una repisa un tanto incómoda: si te quieres mantener de pie (incluso apoyando atrás la espalda sobre la pared) se siente un ligero desequilibrio; si te cuelgas sobre el arnés, las rodillas sobre la pared de enfrente no se encuentran tampoco bien. El largo ha sido bastante largo; lo noto porque cuando grito la reunión a Enrique, apenas puedo oírle contestar; además, hay que recoger poca cuerda antes de que empiece a subir. Cuando llega, comenta el bonito largo que acabamos de hacer.

 

L6 - (V) - Recio sigue por unos pocos metros del mismo terreno del largo anterior, y enseguida me anuncia que está junto a unas nuevas argollas. Ambos nos sorprendemos de lo corto que es este tramo. Enrique pide mi opinión para seguir sin pararnos allí, pero yo prefiero que haga la reunión, porque lo probable es que su posición tenga una razón fundada. Salgo para arriba y cuando llego le hago el relevo manteniéndome en la reunión con los pies abiertos a ambos ladosEl paso del UHF del patio vertical. 

 

L7 - (V) Estamos justo debajo de un estrechamiento cerrado, un agujero alargado que hay que cruzar porque, evitarlo por el exterior parece una tarea muy expuesta; además, el seguro está por dentro. Este tiene que ser el paso UHF. Por un momento dudo si voy a caber, pero ... por fortuna, en los últimos meses he adelgazado. Por un momento, la técnica de oposición ha cambiado por la de reptaje. Y seguido, vuelta a la bonita escalada de los dos largos anteriores. Llego entonces a una repisa más grande donde hay dos grandes buxeras, bastante manoseadas; a la izquierda la profundidad de la chimenea, esta vez haciendo un diedro gris vertical; y a la derecha una placa con bolos y conglomerado un poco dudosos, también  bastante vertical. Busco, rebusco y no encuentro seguros en ninguno de los lados; el último colocado lo tengo 8 ó 10 m debajo de mi. Pongo un seguro con un cordino a un boj mientras pienso que, si he de caer, que sea sólo hasta aquí; y me decido a subir por la derecha, por la placa, ya fuera de la chimenea; tanteando las presas y comprobando que alguna se mueve. Desde la última reunión; panorámica. Empieza a molestar el peso de las dos cuerdas. Ahora el terreno es fácil (II - III) pero sigo subiendo metros teniendo que tirar fuertemente de las cuerdas. hasta que, por fin, encuentro las argollas de la 7ª reunión y grito a Enrique para que me suelte. Monto la gi-gi con una cinta y grito nuevamente la recuperación de la cuerda; cuatro o cinco metros tan solo y ya no sube más. Grito, silbo, ... todo lo fuerte que puedo, pero ni obtengo respuesta ni creo que Enrique me oiga. Así que con la gi-gi instalada, intento recuperar cuerda con pequeños tirones. Hasta que, por fin, noto que Enrique ha empezado a subir. Arriba comentó que por un momento temió estar subiendo ensamble. 

El largo fue demasiado largo. Ahora sé que hay dos opciones mejores para evitar ésto: una es hacer reunión en las plantas de boj, y la otra es torcer a la derecha nada más superar la placa o el diedro, para llegar lo antes posible a una buena repisa en el espolón (del Adamelo) donde hay otras dos grandes argollas, una encima de la otra; están unos 8 ó 10 metros más abajo de la reunión que yo utilicé, y hasta allí precisamente tuvimos que destrepar, fácilmente, para tomar el sendero colgado que cruza el jardin y se dirige a la zona de rápeles, salvando el primero de ellos que baja desde el mismo collado. La subida al collado es necesaria si se va a subir a la cima del Pisón, pero si no, sólo la vista al norte desde el collado puede valer la pena, porque el largo que queda carece de interés.

 

2ª rápel desde la senda colgada.La bajada está bien protegida. Primero, la senda colgada que llega al jardín está protegida por una gruesa sirga a la izquierda. En el jardín hay una cuerda rosa para agarrarse que el año pasado no estaba. Nuevo sendero colgado con nueva sirga y primer rápel (evitando el que baja desde el collado). Es corto, lo hacemos con una sola de las cuerdas. A continuación viene una zona de destrepes un tanto comprometidos si no fuera porque están protegidos con sirga, primero a la derecha, bajando, y luego a la izquierda. Un nuevo rápel, este con doble cuerda,Ultimo rápel (si se llevan dos cuerdas de 60 m) nos deja en la gran repisa donde está instalado el último rápel (si se usan dos cuerdas de 60 m, porque si son de 50 hay que hacer uno más). Este rápel es muy impresionante porque se sale al vacío de sopetón y no se toca pared en más de 30 metros, en los que el cuerpo puede llegar a rotar sin control. Llegado a la gran repisa, se sigue el rápel pero ya controlando sobre la pared. Al llegar abajo, los cabos de ambas cuerdas no llegan a tocar el suelo, ¡!son 60 metros justos!!. Es la una, todavía falta una hora para el mediodía solar.

 

Una gran cerveza con nuestra comida en la terraza del bar, con mucho aire, nos hace concluir que ha sido muy acertado meternos en la Pani, precisamente porque allí no hemos notado su molestia. El día de otoño y las malas previsiones en el Pirineo, han convocado a mucha gente en Riglos. El parking está lleno, en el bar hay bastante gente; hay muchas cordadas subiendo por casi todos los mallos.

 

Donato Molina                                          

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