|
|
|
RIGLOS, 7-7-2001- Cita a ciegas
Enrique
Recio.- Disponía de otro fin
de semana. La sudeste clásica al Midi d’Ossau volvía a sonar con
fuerza. Mis compañeros no coincidían con mi objetivo pero me resistía
a abandonar. ¡! Héctor!!, le llamo, le comento la situación y en dos
horas tengo un número de teléfono. ¡Una cita a ciegas!. Marco el número,
se llama Carmelo, hablamos y todo claro al Midi. Enrique, un amigo de Soria me envía por fax la reseña de la vía y me
advierte sobre algunos aspectos del descenso. El viernes amanece cubierto y el frente que está en los Pirineos se
desplaza muy lentamente. La meteo pronostica, tormentas y
precipitaciones fuertes en el Pirineo central y oriental. Valoramos la situación
y decidimos quedarnos en Riglos. ¡!Un fin de semana entero!!. Le
comento a Carmelo por teléfono que opina de la Mosquitos y noto su
entusiasmo.
Con este nuevo giro a nuestras intenciones Carlos Roy no lo duda y se apunta a disfrutar con nosotros. A las diez de la noche, estamos cenando en el aparcamiento del Pisón. Hace aire pero el cielo esta despejado y tendremos una hermosa luna sobre nuestras cabezas. Decidido un vivac con vistas a los Mallos.
El sonido del reloj y la claridad del día nos sacan de una confortable noche. Un buen desayuno caliente, un tiempo para elegir el material y estamos disfrutando de una corta aproximación entre bojs. Carmelo y yo subiremos por la vía Mosquitos al mallo Visera, reino del vacío, Carlos nos acompaña y seguirá nuestros movimientos por la pared. A pie de vía sólo una cordada nos acompaña pero suben por la vía El zulú demente (6b-7a/b). Nuestra vía es una sucesión de diedros fisuras hasta la travesía que nos lleva al Trono.
Carmelo escala con seguridad y en tres largos llegamos a la plataforma amplia donde compartimos reunión con la cordada que sube por la Zulú. Un largo más de diedro fisura y Carmelo inicia el largo de la travesía. Sube con tranquilidad, disfruta y me comenta la sensación al salir a una travesía tan aérea. Hablamos de la entrada al Trono, pronto oigo la palabra de fin de largo y me toca a mi.
Intento concentrarme y
disfrutar, pero la salida al vacío consigue impresionarme. Hay canto
pero las presas no sobran, poco a poco voy ascendiendo y al quitar las
cintas pienso en el péndulo en caso de caída.
El trono o seiscientos que llaman los vascos es agradable. Tienes una buena perspectiva de toda la pared. En la Zulú la última reunión es espectacular, la cuerda cae y queda muy lejos de la pared. En la Guirles-Campos el primero tiene un bonito vuelo y otras dos cordadas se mueven por la Fiesta del bíceps.
Carmelo esta decidido a salir por arriba aunque tenemos la posibilidad de escape por un rapel a la derecha del trono. El largo 6 es clave, dificultad de 6b. Carmelo comienza a subir y antes de llegar a las panzas se queja de los antebrazos. Supera sin dificultad la primera panza y en la segunda dejo de verle. Oigo ¡voy! Y le veo volar unos 4 metros. Toda la cadena de seguridad funciona y el vuelo es muy limpio; reposa y en el siguiente intento llega a la reunión sin problemas.
Ahora voy yo, pienso en lo mantenido que es el largo. Escalo con tensión pero llego a la ultima panza, veo el paso y la reunión esta a mi izquierda. Carmelo me lleva corto con la gi-gi, y al pedirle un poco de cuerda para coger un bolo a mi derecha pierdo el equilibrio y experimento un emocionante péndulo.
El último largo es 5c pero comienza con una panza que requiere toda
nuestra atención.
La cima, tiene valor cuando piensas por donde la has conseguido y esta nos permite esa alegría interior que es agradable de experimentar y difícil de explicar.
El descenso permite relajarnos, tanto que nos equivocamos de senda y tenemos que pelearnos con bojs y pedreras hasta retomar la senda evidente.
Enrique Recio: enrique(arroba)cmayud.com
7
de julio de 2001 |
[ Diario | Historia | Cursillos | Sugerencias | Fotos | Enlaces | Teléfonos | Foro de discusión ]
[
Sumario | Nuestras
escuelas | Juegos Escolares
| Agenda | Senderismo
| Más cosas | Correo
]