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Sábado, 8 de agosto de 1998; a las 10:30 horas, todavía estamos en Calatayud. El
tiempo se nos presenta inmejorable para la alta montaña, hace demasiado
calor aquí abajo.
Enrique
y Donato partimos hacia la cabecera del
Gállego, lo que nos llevará poco más de tres horas en un viejo
Citröen AX sin aire acondicionado.
El parking donde
dejar el coche, un kilómetro más allá del Puerto del Portalet, es el
punto de partida para la aproximación al Refugio de Pombie, (Anéu,
1.709 m.). El camino hasta el refugio siempre está muy transitado.
Poco más de tres
cuartos de hora de camino monótono, polvoriento, caluroso y soleado, y
llegamos al collado (Soum de Pombie 2.129 mts.) donde la vista ya
es espectacular. Y el refugio (2.032 m.) ya se tiene a menos de un
cuarto de hora. Es propiedad de C.A.F., y por tanto con los mismos
tratamientos recíprocos que los de la F.A.M. en materia federativa. Fue
inaugurado en 1967; está situado junto al lago de Pombie, guardado con
55 plazas en verano (apaños de campaña aparte) y 25 en invierno.
Servicio de comidas. Cocina libre con hornillo de gas de uso común
("calcula tú mismo el gasto y se lo abonas al guarda" - en
pesetas o en francos - pronto en euros). Radio de socorro. Guardado de
Junio a Septiembre y fines de semana de Abril, Mayo y Junio. Tel. 00-59053178.
No podremos dormir
en el refugio como el año pasado, está completo, tendremos sitio en
una gran tienda, plantada y muy bien organizada por el guarda, Guy; con
literas perfectamente equipadas de colchonetas y mantas. Hasta ha habido
gente que sólo ha subido las sábanas.
Son poco más de
las cuatro de la tarde, la cena la empiezan a servir a las siete y
media. Decidimos hacer la marcha de aproximación hasta la arista de
Peyreget, para sondear un poco lo que nos encontraremos a la mañana
siguiente, para aprovechar el precioso tiempo y hacer unas fotos.
Observamos la
lenta progresión de algunas cordadas, diminutos puntitos en la
impresionante pared sur.
Los desayunos
empiezan a repartirlos a partir de las 6 de la mañana. A las 6 y media
nos ponemos en pie, desayunamos y preparamos las mochilas de ataque.
Comida ligera y mucha agua; dos cuerdas de 60 mts. cada una; cinco o
seis bagas de cinta con mosquetones, un friend y cinco o seis fisureros;
poca ropa; cascos y gatos.
A las 7:35
empezamos la marcha; está amaneciendo el sol de verano en esta parte
del Parque Nacional. En menos de una hora estamos en el collado de
Peyreget. Todavía continua la senda 20 minutos más, para entrar de
lleno en la cresta propiamente dicha.
Se progresa fácilmente
sobre la vertiente derecha -subiendo-. Hay muchos mojones. Topamos con
un corredor-pedrera muy inclinado, fácil pero peligroso por lo
expuesto, que cruzamos en su parte alta. A partir de aquí, los pasos se
hacen más divertidos, con buena roca, (II grado encadenado y algún
paso de III). Numerosos hitos.
Utilizamos una
cuerda a partir de la base de una pendiente muy empinada de unos 25
metros; arriba hay un descuelgue para rápel. Pero en lugar de ascender
por la pendiente, hacemos una travesía de unos 20
metros ligeramente perpendicular; y tras una pequeña reunión ascendemos
directo (II-III) hasta la misma arista, paralelos a un corredor casi vertical, impresionante.
El lago y el refugio de Pombie se divisan a nuestros
pies.
En la arista, vemos
delante de nosotros la llamada "mano de Peyreget": un gran
gendarme-contrafuerte con cinco puntas en su cima.
A partir de aquí
progresamos por la izquierda; ahora, los pasos, en general, son más fáciles
pero inestables, con mala roca. Así, en II encadenado, ensemble,
buscando la mejor ruta, llegamos de nuevo a la arista y pasamos
nuevamente a la derecha para escalar la chimenea o diedro final, casi
vertical aunque no difícil (III+), de unos 45 metros desde su ataque al
oxidado descuelgue (un buril con chapa de ala de mosca, un bulón con
anilla y varias bagas de cinta y cordino). Para este largo, utilizamos
las dos cuerdas y nos calzamos los gatos. La escalada es segura y
divertida. Al principio hay un buen seguro, y a mitad otro. La roca es
buena y los empotradores se colocan con facilidad. 
De la reunión a la cima
no quedan más que cinco minutos. Poco más de
tres horas y media desde el punto de partida.
La vista es
impresionante, sobre todo hacia el Gran Pico, cuya cima se eleva entre
70 y 80 metros por encima, aunque parece más.
En la bajada, el rápel de la chimenea terminal lo hicimos con las dos cuerdas (para eso
precisamente subimos las dos), pero, merced al seguro intermedio donde
hay un mosquetón de seguridad que no puede abrirse, puede hacerse perfectamente con una sola
de 60 metros, en dos rápeles, con lo que se evitaría así el peso de
la segunda. 
Tras el rápel, la
bajada la hacemos por distinto sitio; la dificultad es similar. Aseguramos algún paso expuesto.
Chino chano hasta
el refugio donde nos aseamos, celebramos la cima con unas cervezas casi
calientes (y caras), y poco después china chana hasta el coche en poco
más de media hora.
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