Monte Perdido (3.355) - cara norte clásica - 29-6-02

 Después del Mont Blanc de Tacul, la méteo ha comunicado otro período de tormentas; hemos decidido volver a España, a nuestro Pirineo querido; haremos la cara norte del Perdido. A todos nos atrae la idea, incluso a Do y a Enrique que la subieron el año pasado.entrada al glaciar intermedio desde la canal inclinada.

 

Tras 900 Km estamos en Pineta, en su acogedor refugio, ¡uf! un colchón para dormir, increíble.......

 

Decidimos que subiremos al Balcón de Pineta después de comer, pero mientras vamos a aprovechar la mañana escalando en unas vías que existen cerca del refugio, son fáciles pero existe un 6c que da bastante la risaaa...  En fin, a comer. Llega el momento de partir para arriba, cargados como mulas, la gran penitencia del montañero... Comenzamos la pista que nos lleva hasta el sendero que asciende al Balcón.

 

montando tiendasSon tres horas y media de subida que con peso se hace bastante interminable, eso sí, según vas subiendo el paisaje es maravillo, algo bueno tenia que tener.

 

Una vez  arriba montamos nuestras tiendas de campaña, cenamos y al sobre que mañana nos espera una buena. Desde la tienda  se puede ver toda la vía clásica de la norte al Perdido, no da la impresión de que este cargada de nieve.amanecer desde la base de la vía.

 

Después del descanso, despertador, desayuno, mochila y para arriba. Ascendemos varios montículos y volvemos a bajarlos en la oscuridad, un poco lioso, cuando no sabes el camino. Llegamos a la base del corredor por el cual debemos ascender. Toda la base esta llena de desprendimientos de rocas, esto augura posibles caídas de piedras, el casco imprescindible.

 

Comenzamos sin encordarnos, el hielo esta muy malo y escaso por lo que el primer resalte helado hay que vadearlo por la roca para volver al corredor, mejor encordados... así que nos distribuimos en dos cordadas y uno por libre.

 

Una vez en el corredor hay que subir por una frágil columna de hielo, que ha aguantado el paso de tres personas. Ahora lo intenta Carlos; esta columna se mueve como un frágil árbol, así ocurre que termina por caer a la vez que Carlos da un salto para no caer con ella.  Se ha cortado el paso, ahora solo queda un gran escalón de roca chorreando agua, y el hielo comienza a la altura de mi cabeza. Decido ir por este paso, clavo mis piolets en el hielo y con mis crampones araño la roca, hago una rana y un bloqueo de brazos, subo de nuevo los piolets y para arriba. ¡Joder! ésto se anima, me ha gustado el pasito. Subo unos metros para montar una reunión y asegurar el paso de mis compañeros. Tras pasar todos este punto seguimos por el corredor disfrutando pero lentos, tampoco está la cosa para correr.

 

Salimos al nevero intermedio donde está otra de las dificultades de esta vía: la rimaya; está en muy malas condiciones, muy abierta y con un difícil paso; decidimos asegurar el paso por este lugar. Después de una cordada la otra, y ya estamos en el nevero superior; tiene unos 50 grados de pendiente pero el hielo está hecho una pena. Nuestros compañeros van por delante encordados, se dibujan espectaculares mientras van ascendiendo, están más fuertes que nosotros por lo que se les ve desaparecer entre las nubes.

Agujero profundo, quizá la mayor dificultad este año.

Este aéreo nevero nos deja a pie de una canal de hielo que esta vez no tiene, por lo que hay que subir escalando unos largos por roca suelta y desagradable, es fácil, pasos de II y III pero esto con las botas de plástico te da bastante la risa.  Después de escalar este espoloncillo llegamos a una pedrera que nos dejara en la cima del MONTE PERDIDO (3355 m). 

 

He disfrutado de todo momento durante la ascensión de esta vía, me parece fantástica, era algo que tenía pendiente desde hace años. Hoy las condiciones de la vía eran difíciles pero eso la ha hecho mucho más interesante, y ha resultado más gratificante llegar a la cima.

 

Toca bajar; lo haremos por la vía normal; no hemos podido ver nada de paisaje, el cielo está cubierto y raro, me parece que hace calor aquí arriba. Directo a la muralla rocosa. Cuando empezamos a bajar de la cima por la escupidera nos damos cuenta de la cruda realidad: en esta montaña no estamos solos, por aquí están empezando a subir doscientas mil personas, sobre todo variopintas. Esto son montañeros....!? La gente no tiene el menor respeto por las montañas, ni por los riesgos que en ella se corren, sin ropa adecuada, con deportivas, sin crampones, los piolets brillan por su ausencia, pantaloncito corto, con el día que hace,... en fin una serie de despropósitos; claro, no me extraña que nos miren como si fuéramos una aparición, gore-tex a tutiplé, arnés, casco,... en fin cada uno va como quiere...

 

Descendemos hasta el rapel  que nos dUltima parte.epositará casi en el Balcón de Pineta. Esto no huele nada bien, empieza a gotear mientras Donato esta preparando el rápel. Un rayo hiela la sangre del personal, ha sido cerquita, empieza a llover en serio, graniza, los rayos se van sucediendo, sobre todo se oyen en la cima del Perdido. Todos pensamos qué estará siendo de toda esa gente que subía por la normal tan estupendamente preparados...

 

Dos bilbaínos, también muy preparados, pantalón corto, con cletas y una chaqueta de chándal nos piden por favor si podrán bajar por nuestras cuerdas, pues claro, pero no llevan arnés ni nada que se le parezca, así que tendrán que esperar hasta que bajemos todos para poder descenderlos a ellos. Dos amigos de Zaragoza que también han hecho la Norte usaran nuestras cuerdas para salvar este resalte rocoso. Cuando todos Todos. La pena fue no poder ver la panorámica. están abajo, yo me he quedado para atar y controlar la bajada de estos dos vascos, están calados hasta la medula pero les espera un rapel por toda una cascada de agua helada, pobrecitos...

 

Después de salvar esta situación llegamos a nuestras tiendas; ha empezado a dejar de llover, parece que la tormenta amaina, pero las nubes no dejan ver nada bueno. Decidimos desmontar todo y bajar a Pineta.Hermosa panormica del lago helado y la escupidera.

 

Y por fin, tras una tormentosa bajada, pues ya pesan las horas de esfuerzo y la mochila, llegamos al coche, Pink Floyd nos deleita con melodías que a todos nos traen recuerdos. ¡Comienza a llover de nuevo! no vamos a poder dormir en tienda; el refugio esta lleno, pues a casa...

 

Así termina una semana de aventura, de convivencia con los amigos, de montañas bonitas; la cabeza ya se llena con nuevos proyectos, pero eso será para otra ocasión, ahora disfrutaremos de todos los recuerdos que se han acumulado en nuestro disco duro.

 

Por cierto, después de una hora y media aguantando lluvia, granizo y una cascada de agua Ultima dificultad, con una buena tormenta de agua y granizo. en el rapel, llegamos a las tiendas totalmente con la ropa seca debajo de las chaquetas y pantalones de gore-tex, todo un invento.

 

Desde esta pagina quiero hacer un llamamiento a la prudencia y al respeto hacia la montaña, porque sea casi Julio, no esta asegurado un día maravilloso de montaña, aquí todo cambia con rapidez. Esto, creo que lo aprendió mucha gente que ascendió al Monte Perdido el último sábado de junio.

 

Ricardo Cortés Lázaro

 

 

 

Ver la ascensión de jun-2001

 

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