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Después
del Mont Blanc de Tacul, la méteo ha comunicado otro período de
tormentas; hemos decidido volver a España, a nuestro Pirineo querido;
haremos la cara norte del Perdido. A todos nos atrae la idea, incluso a
Do y a Enrique que la subieron el año pasado.
Tras 900 Km
estamos en Pineta, en su acogedor refugio, ¡uf! un colchón para
dormir, increíble.......
Decidimos que
subiremos al Balcón de Pineta después de comer, pero mientras vamos a
aprovechar la mañana escalando en unas vías que existen cerca del
refugio, son fáciles pero existe un 6c que da bastante la risaaa...
En fin, a comer. Llega el momento de partir para arriba, cargados como
mulas, la gran penitencia del montañero... Comenzamos la pista que nos
lleva hasta el sendero que asciende al Balcón.
Son tres horas y
media de subida que con peso se hace bastante interminable, eso sí, según
vas subiendo el paisaje es maravillo, algo bueno tenia que tener.
Una vez
arriba montamos nuestras tiendas de campaña, cenamos y al sobre que mañana
nos espera una buena. Desde la tienda se puede ver toda la vía clásica
de la norte al Perdido, no da la impresión de que este cargada de
nieve.
Después del
descanso, despertador, desayuno, mochila y para arriba. Ascendemos
varios montículos y volvemos a bajarlos en la oscuridad, un poco lioso,
cuando no sabes el camino. Llegamos a la base del corredor por el cual
debemos ascender. Toda la base esta llena de desprendimientos de rocas,
esto augura posibles caídas de piedras, el casco imprescindible.
Comenzamos
sin encordarnos, el hielo esta muy malo y escaso por lo que el primer
resalte helado hay que vadearlo por la roca para volver al corredor,
mejor encordados... así que nos distribuimos en dos cordadas y uno por
libre.
Una vez en el
corredor hay que subir por una frágil columna de hielo, que ha
aguantado el paso de tres personas. Ahora lo intenta Carlos; esta
columna se mueve como un frágil árbol, así ocurre que termina por
caer a la vez que Carlos da un salto para no caer con ella. Se ha
cortado el paso, ahora solo queda un gran escalón de roca chorreando
agua, y el hielo comienza a la altura de mi cabeza. Decido ir por este
paso, clavo mis piolets en el hielo y con mis crampones araño la roca,
hago una rana y un bloqueo de
brazos, subo de nuevo los piolets y para
arriba. ¡Joder! ésto se anima, me ha gustado el pasito. Subo unos
metros para montar una reunión y asegurar el paso de mis compañeros.
Tras pasar todos este punto seguimos por el corredor disfrutando pero
lentos, tampoco está la cosa para correr.
Salimos al nevero
intermedio donde está otra de las dificultades de esta vía: la rimaya;
está en muy malas condiciones, muy abierta y con un difícil paso;
decidimos asegurar el paso por este lugar. Después de una cordada la
otra, y ya estamos en el nevero superior; tiene unos 50 grados de
pendiente pero el hielo está hecho una pena. Nuestros compañeros van
por delante encordados, se dibujan espectaculares mientras van
ascendiendo, están más fuertes que nosotros por lo que se les ve
desaparecer entre las nubes.

Este aéreo
nevero nos deja a pie de una canal de hielo que esta vez no tiene, por
lo que hay que subir escalando unos largos por roca suelta y
desagradable, es fácil, pasos de II y III pero esto con las botas de plástico
te da bastante la risa. Después de escalar este espoloncillo
llegamos a una pedrera que nos dejara en la cima del MONTE PERDIDO (3355
m).
He
disfrutado de todo momento durante la ascensión de esta vía, me parece
fantástica, era algo que tenía pendiente desde hace años. Hoy las
condiciones de la vía eran difíciles pero eso la ha hecho mucho más
interesante, y ha resultado más gratificante llegar a la cima.
Toca bajar; lo
haremos por la vía normal; no hemos podido ver nada de paisaje, el
cielo está cubierto y raro, me parece que hace calor aquí arriba.
Cuando empezamos a bajar de la cima por la escupidera nos damos cuenta
de la cruda realidad: en esta montaña no estamos solos, por aquí están
empezando a subir doscientas mil personas, sobre todo variopintas. Esto
son montañeros....!? La gente no tiene el menor respeto por las montañas,
ni por los riesgos que en ella se corren, sin ropa adecuada, con
deportivas, sin crampones, los piolets brillan por su ausencia,
pantaloncito corto, con el día que hace,... en fin una serie de despropósitos;
claro, no me extraña que nos miren como si fuéramos una aparición,
gore-tex a tutiplé, arnés, casco,... en fin cada uno va como quiere...
Descendemos hasta
el rapel que nos d epositará casi en el Balcón de Pineta. Esto no
huele nada bien, empieza a gotear mientras Donato esta preparando el rápel.
Un rayo hiela la sangre del personal, ha sido cerquita, empieza a llover
en serio, graniza, los rayos se van sucediendo, sobre todo se oyen en la
cima del Perdido. Todos pensamos qué estará siendo de toda esa gente
que subía por la normal tan estupendamente preparados...
Dos bilbaínos,
también muy preparados, pantalón corto, con cletas y una chaqueta de
chándal nos piden por favor si podrán bajar por nuestras cuerdas, pues
claro, pero no llevan arnés ni nada que se le parezca, así que tendrán
que esperar hasta que bajemos todos para poder descenderlos a ellos. Dos
amigos de Zaragoza que también han hecho la Norte usaran nuestras
cuerdas para salvar este resalte rocoso. Cuando todos están abajo, yo
me he quedado para atar y controlar la bajada de estos dos vascos, están
calados hasta la medula pero les espera un rapel por toda una cascada de
agua helada, pobrecitos...
Después de
salvar esta situación llegamos a nuestras tiendas; ha empezado a dejar
de llover, parece que la tormenta amaina, pero las nubes no dejan ver
nada bueno. Decidimos desmontar todo y bajar a Pineta.
Y por fin, tras
una tormentosa bajada, pues ya pesan las horas de esfuerzo y la mochila,
llegamos al coche, Pink Floyd nos deleita con melodías que a todos nos
traen recuerdos. ¡Comienza a llover de nuevo! no vamos a poder dormir
en tienda; el refugio esta lleno, pues a casa...
Así termina una
semana de aventura, de convivencia con los amigos, de montañas bonitas;
la cabeza ya se llena con nuevos proyectos, pero eso será para otra
ocasión, ahora disfrutaremos de todos los recuerdos que se han
acumulado en nuestro disco duro.
Por cierto, después
de una hora y media aguantando lluvia, granizo y una cascada de agua
en
el rapel, llegamos a las tiendas totalmente con la ropa seca debajo de
las chaquetas y pantalones de gore-tex, todo un invento.
Desde esta pagina
quiero hacer un llamamiento a la prudencia y al respeto hacia la montaña,
porque sea casi Julio, no esta asegurado un día maravilloso de montaña,
aquí todo cambia con rapidez. Esto, creo que lo aprendió mucha gente
que ascendió al Monte Perdido el último sábado de junio.
Ricardo
Cortés Lázaro  
Ver la ascensión de jun-2001 |