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El Balneario de
Panticosa no sería lo mismo sin esta enorme montaña, siempre
vigilante, siempre ansiada. El macizo lo componen una serie
de cimas que, miradas desde arriba, aparecen unidas por una
arista que las tiene indefectiblemente hermanadas. Una línea
que simula una gran ese ampliada, que permite plantearse la
travesía completa pasando por diferentes panorámicas,
terrenos y dificultades, y pisando los diez tresmiles que
coronan todo el macizo.
El libro de los
Tresmiles del Pirineo, que actualmente maneja la cifra de
213 cimas de esta altura, sólo contempla 9 en este macizo,
dado que sólo da valor como tal, a uno de los dos picos
Arnales. Pero tras la visita y ascensión, hemos comprobado
que ambos Arnales,
N y S, aparecen en varios mapas con más de 3.000m y con
unas diferencias, a mi modo de ver, concluyentes; el Arnales
Norte (3.005m) está más cercano a los picos de los
Infiernos; el Arnales Sur (3.003m) dista unos 100m del
primero y su pirámide terminal no tiene ningún parecido a su
hermano; además, impone mayores dificultades para ser
hollado. En fin, que si, como los mapas indican, ambos
superan los 3.000m, ambos deberían aceptarse como picos
separados que lo son, modificando la lista "oficial" del
libro.
La travesía
puede hacerse en ambos sentidos con dificultades similares.
Nosotros seguimos el camino que sugiere la revista Desnivel
nº 234 de febrero 2006, es decir, en el orden que aparece
arriba, en el título o presentación.
La
subida desde el Balneario (1.630m) la comenzamos cuando el
cielo clareaba lo suficiente para no tener que utilizar
linterna; y no éramos los primeros. En las inmediaciones del
refugio, donde se toma la senda ascendente, ya había gente
preparada y preparándose. La senda está muy marcada;
mediante lazadas va ascendiendo hacia el Norte junto al
Barranco de Caldarés, camino de los lagos de Bachimaña, a
los que se llega justo después de una larga y penosa cuesta,
cerca de una bonita cascada. Son la Cuesta y la Cascada del
Fraile. Llegamos al primero de los lagos de Bachimaña
(2.170m), y sin cruzar sus aguas, le damos momentáneamente
la espalda para bordear, sin dejar la senda, un grupo de
rocas que nos sitúan en una situación algo más alta. Y sin
posibilidad de pérdida, bordearemos por la izquierda ambos
ibones durante un trecho entre uno y dos km, que se hacen
rápido porque se trata de terreno casi llano.
Difícil no pararse para admirar el terreno y el agua frente
a nosotros.
Y llegados a la cola del ibón grande, debemos cruzar el
barranco que baja del Oeste, de los Lagos
Azules, para
remontar a continuación todo el vallecillo hasta estos
bonitos ibones. En el lago superior hay una surgencia de
agua muy abundante, limpia y fresca donde aprovechamos para
coger agua, ya que no encontraremos otras fuentes o ibones
hasta que estemos de bajada al origen (aunque siempre sería
posible salirse un tiempo de la ruta en el Ibón de Tebarray
o en los de Pondiellos.
Tras los Ibones Azules, el terreno es morrénico , con
abundancia de rocas de hierro y mármol, la senda se pierde y
encuentra por momentos. Antes de llegar al Collado de
Infierno (2.721m) podremos admirar a nuestra izquierda,
primero el glaciar de Arnales, después el más espectacular
glaciar de Infierno y, junto a éste, el de Garmo Blanco.
La estampa que nos muestra el pico y el ibon de Tebarray en
el collado de Infierno es realmente guapa; sorprende su
estructura.
Pequeño descanso para continuar enseguida por senda
ascendente muy empinada y directa hacia la cresta del Garmo
Blanco (2.960m). La vía normal del Infierno se dirige más
hacia la derecha. Los últimos metros antes de llegar a la
cresta, y la cima y posteriores pasos del Garmo Blanco,
exigen utilizar las manos (fácil) y empezar a adaptase a un
terreno bastante aéreo.
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Tras nuestra primera cima , vamos bordeando la cresta hasta
dejarla y retomar la vía normal que sube por la misma línea
de unión entre la oscura roca ferruginosa y la clara del
mármol. Así, unos minutos y llegamos a una formidable
terraza
(2.990m) sobre el grandioso espolón Oeste del
Infierno Occidental (3.073m), punto estratégico que nos une
con la cima trepando unos pocos minutos (Fácil).
Desde nuestro primer tresmil, una cresta ancha aunque aérea,
prácticamente horizontal, permite andar hasta el
Infierno
Central (3.082m), máxima altura de todo el macizo y
excelente balcón donde tomar algunas de nuestras viandas .
La arista sigue ahora hacia el Infierno Oriental (3.076m),
bajando primero una pronunciada depresión hasta la brecha
donde confluyen las famosas canales Norte y Sur (3.055m),
izquierda y derecha respectivamente; y subiendo después,
andando, hasta el último de los tres Infiernos.
A continuación, la arista, ancha, baja buscando la brecha
sin nombre que constituye el paso clave de toda la travesía.
La bajada se va empinando hasta el momento en que se
convierte en una placa muy empinada y expuesta; un clavo con mallón pueden servir para asegurar la bajada de unos 15m
hasta un tinglado de rápel compuesto por varios cordinos y
cintas. El rápel mide 15m más, sobre una placa lisa y
vertical. Podría evitarse destrepando por unas estrechas
viras de derecha a izquierda en el sentido de la marcha; de
izquierda a derecha destrepando mirando a la pared (III).
Desde la base del rápel, la canal no tiene salida fácil. Y
la roca, de esquisto claro, tampoco parece muy fiable. Con
un pequeño largo de cuerda, salimos por la parte más alta,
asegurando en dos puntos de autoprotección (III). Me pareció
extraño no encontrar ningún clavo. Ante la dificultad para
ver lo que teníamos por delante, aún llegamos a realizar
otro largo más de cuerda, aunque esta vez sin seguros
intermedios.
Así llegamos de nuevo a la arista (II), bajando de
dificultad hasta el collado o brecha de Arnales (2.955),
donde tenemos al Arnales Norte (3.006m) a tiro de
piedra, andando.
Ahora la ruta mira hacia el Sur. Frente a nosotros tenemos
al impresionante Arnales Sur (3.003m), al que ya hace buen
rato vengo mirando y remirando en busca de una subida fácil;
pero de momento, el problema se centra en llegar hasta él,
porque la cresta se vuelve estrecha y aérea, sobre roca
bastante rota. Pequeños gendarmes y agujas nos van haciendo
bailar en posiciones divertidas (II / II+ expuesto) debajo,
el Balneario. Una y otra vez, como si en ello fuera mi
propia mentalización, voy pidiendo a Edesio que sólo pise
roca segura, lo cual no es del todo fácil sin tantear.
En plena cresta, con el Arnales Sur delante, vemos unas
viras por la derecha que podrían ser restos de camino de
subida; la cresta mantiene o incluso aumenta su exposición.
Salimos de la cresta por repisas muy empinadas a la derecha
y alcanzamos una primera vira de medio metro de ancha
colgada sobre el precipicio. Una trepada de unos metros y
otra repisa parecida, algo más corta. Y otra trepada con
exposición y cima. Panorámica impresionante. Hacia el Norte
y el Sur, cresta recortada; al Este y Oeste caída vertical.
Continuamos
la cresta, de bajada, cada vez más pronunciada. Por la
derecha, por la izquierda, por el mismo filo, siempre con
máximo cuidado de pisar bien y sobre roca segura; sigue
habiendo mucha zona rota. Un tramo final muy empinado nos
saca del enorme espolón rocoso por medio de una canal que da
directamente al Collado de Saretas (2.830m) al pie de la
cara norte del pico de Pondiellos (2.905m) al que no
ascenderemos porque nuestro camino sigue hacia los tresmiles
que quedan.
Bordeamos horizontalmente el pico de Pondiellos por el Oeste
y nos plantamos enseguida en el Collado de Pondiellos
(2.810m), punto de alto en el camino para un poco de comida
y admiración de los lagos de Pondiellos que tenemos delante,
a nuestros pies.
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La ruta sube ahora a la Aguja de Pondiellos (3.011m), pero
no por la cresta, que habría que asegurar, sino por la
izquierda, por una canal estrecha, evidente, muy empinada y
repleta de cascajera rota, que nos permitirá subir poco a
poco, procurando pisar sólo roca segura, algo harto difícil.
La canal lleva hacia un frontón de roca de dos colores bien
diferenciados, gris oscuro y gris claro, que tras superarlo
por la derecha, nos deposita en una zona menos empinada.
Buscamos los mejores pasos acercándonos de nuevo a la
cresta, que por la derecha cae a plomo sobre la zona de
separación con el Garmo Negro, y sin grandes dificultades
llegamos a la Aguja de Pondiellos (máximo II).
Una bajada pronunciada por tierra rojiza, entre rocas de
caliza y esquistos más claros, llevan a la brecha que separa
la Aguja de Pondiellos del Garmo Negro (3.051m). Al otro
lado de la brecha, que se pasa con buen pie, o sea, fácil,
comienza una subida empinadísima hacia los altos del Garmo
Negro. Las posibilidades son varias, bien de frente hacia
arriba hasta alcanzar la cresta; bien horizontal hacia la
izquierda por zona expuesta para alcanzar cuestas menos
pronunciadas; o bien lo que elegimos, subir en diagonal
hacia la izquierda pasando diferentes tipos de rocas y
diferentes zonas, siempre muy empinadas y siempre con mucha
exposición, ya que, más abajo de nuestros pies todavía se
pone más vertical. Zona de mucho peligro (II / II+ e incluso
algún paso aislado de III-). La pendiente cede cuando
estamos acercándonos a la cima ,
a la que llegamos poco antes de las 4 de la tarde. Llevamos
9 horas desde que salimos y todavía nos queda llegar hasta
los Algas (3.032 y 3.036m) y el Argualas (3.046m), y bajar.
Y Edesio debe tomar el tren en Zaragoza antes de las 9
tarde/noche.
Un rápido cálculo del tiempo que nos queda y no hay duda de
la decisión: debemos bajar sin entretenernos mucho.
Hemos coronado 8 picos, 7 de ellos tresmiles, así que tampoco ha
estado tan mal. Bajada por la ruta normal, una de ellas,
recorriendo el Barranco de Pondiellos, Majadas
Alta y Baja, y abajo. La actividad ha sumado
11:40horas.
Llegamos a Zaragoza con 20 minutos de tiempo para que Edesio
tomara su tren, contento como unas pascuas.
La ruta que nos quedaba hasta el Argualas, la hice hace unos
pocos años con Aragües y Recio. La subida hasta el Algas
Norte no presenta dificultades; sólo una subida bastante
penosa, andando. Después, hasta el Algas Sur, hay trozos de
cresta horizontal que se pasan sin problemas. Y es a partir
de entonces hasta el Argualas cuando la cresta se estrecha y
se amplían las caídas a los dos lados (aunque no tanto como
en los picos anteriores). La cresta se hace divertida (II /
II+) hasta las inmediaciones del Argualas en que se deja la
cresta por el lado derecho y tras unos pequeños muros se
asciende a la cima. El tramo de cresta más complicado puede
evitarse por la izquierda (vía normal) accediendo a la cima
cruzando la cresta por una debilidad de la misma y superando
los muros de la primera opción.
La totalidad de la ruta acumula un desnivel cercano a los
2.100m y, desde luego, exige una buena forma y rapidez para
moverse en terrenos bastante expuestos y peligrosos.
Una cuerda de 30m para el rápel y una baga grande y un
friend para salir de la brecha clave fueron nuestro material
de seguro; arneses de travesía, muy ligeros.
Una ruta de 5 estrellas.
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