Midi
D'Ossau - Punta de Aragón
30-6-04
Cerca
del principio de temporada de esquí 2003/04, Jorge me había sugerido
hacer esta cima, que subiríamos con esquís hasta lo alto de la Grande
Railliere, trepando la vira superior y escalando la torre final; para
descender después con esquís la fuerte pendiente de la Grande Railliere
y finalmente llegar fácil y rápido hasta el coche. El caso es que se
terminó la temporada de esquí sin haber encontrado una fecha ideal
para ello.
Con nieve todavía,
aunque ya no para los esquís, Jorge me vuelve a proponer
pero ahora, con fecha definida, antes de una semana; vendrá también Álex.
Lola y Gil se apuntan el día anterior; así seremos dos cordadas en la
parte final; Gil y Lola, con una cuerda de 40m vendrán detrás de
nosotros tres, que llevamos dos cuerdas de 50 m.
Desde
el aparcamiento de Aneu, un km más abajo del Portalet, ya puede verse
la cima del Ossau, un pico siempre soberbio y desafiante.
La
aproximación hasta el refugio de Pombie la hacemos en poco menos tiempo
del marcado en el cartel de Aneu, tranquilos, hablando de nuestras cosas
(la montaña casi siempre).
La
ruta hasta las víras superiores, donde empezaremos a necesitar las
manos, es evidente, imperdible. Remontamos prácticamente la totalidad
de la Grande Railliere, casi toda ella, por una gran lengua de nieve
estable que nos permite subir más rápidos y seguros con crampones y
piolet que sin ellos por la roca suelta de la enorme canal de deyección.
De todos modos, la mitad superior de la Grande Railliere esta cubierta por la
nieve, así que los crampones no eran evitables.
El
punto de contacto con la vira superior que nos lleva al torreón
final, tampoco tiene ningún problema; podemos tomarlo 20 metros arriba
o más abajo de donde se hace evidente. Hemos de tener cuidado con la
rimaya formada, más o menos grande según el punto de acceso a la roca.
Donde quitamos los crampones, la vira es ancha (incluso más de 30 m.) y
formada por escalones grandes e inclinados que debemos trepar. Algún
pasaje nos permite evitar las manos, pero por lo general, todo son pasos
de I y II. Como la vira es ancha y la dificultad similar, cada uno sube
por línea libre. Pero se va estrechando y los pasos a elegir cada vez
son más escasos y precarios. Decidimos encordarnos y avanzar con algún
seguro. Voy delante, eligiendo cada reunión, atendiendo a que las dos
cuerdas que arrastro, no me den problemas por el rozamiento. No veo
seguros de cordadas anteriores aunque sí algún mojón aislado. Pasos
de II y alguno de III. Exposición.
Tras
varios largos fáciles, aunque expuestos, el que constituye el largo antepenúltimo me lleva -fuera
de la vista de mis compañeros- por medio de una ancha repisa a la base
de una chimenea realmente estilizada. Empiezo a dudar de que la
ruta sea la correcta. Sé que la chimenea Marsoo, en la parte más alta
se convierte en un agujero tan estrecho que no permite pasar con mochila
(según el libro II de Miguel Angulo, ruta de nuestro objetivo), que tiene una dificultad de III, y
que puede evitarse por detrás, por encima del circo de la Grande
Railliere, con una dificultad similar; pero aquí me encuentro ante una
chimenea de unos 15 m., lisa y vertical, con el vacío de la cara sur a
la derecha y con grandes placas lisas y verticales a la izquierda. Con
la chimenea justo delante, antes de que mis compañeros la puedan ver,
intento buscar un paso alternativo por la izquierda, por debajo de las
placas lisas, pero no veo solución mejor que el frente.
La
chimenea tiene una profundidad de 2 a 3 m, con el fondo relleno de rocas
sueltas, unos 20 ó 25 metros por encima de mí y quizá más por debajo de la
repisa en la que me encuentro. No es aconsejable progresar por
dentro, por las rocas sueltas. Los lados de la chimenea la forman sendas
placas lisas y verticales, y separadas por unos 40 cm. De forma regular
y continuada. No hay presas; debo reptar empotrando la espalda contra
las piernas. No hay seguros!!. Mi cabeza está calmada a pesar de que
mantengo una posición bastante incómoda. Miro a cada lado buscando
donde asegurar, y veo algún sitio donde entraría perfecto un pitón,
pero no llevo. En cambio no hay fisuras para los friends. También
echo de menos los pies de gato.
En
esa calma oigo a mis compañeros que me preguntan sobre lo que hago.
Estoy reptando –les grito–. Pero decido que es mejor salirme del
centro de la chimenea y progresar por la placa de la izquierda que ahora
tiene como una losa adherida a modo de barandilla.
Dejo la técnica de
empotramiento del cuerpo por la de un equilibrio precario frotando la
parte izquierda del cuerpo sin presas buenas y sin seguros. Estoy a
mitad de la chimenea. Y por fin puedo poner un friend y respirar más a
gusto. Y medio metro más arriba, descubro un clavo con aro, viejo y
oxidado; vacilo un momento pero continuo sin mosquetonearlo. Dos o tres
metros más arriba, unas rocas empotradas en la chimenea hacen de
plataforma ideal para montar la reunión. Hay otro claro y una piedra
empotrada que se deja cintar a modo de puente de roca. No encuentro
similitud entre lo que estoy subiendo y lo que dice el libro de Miguel
Angulo.
Mientras
mis compañeros de cuerda ya suben, llega Gil que lidera la otra cuerda.
Ambos comentamos que este largo no es de III sino de IV. Llega Álex
diciendo que lleva la boca muy seca. Por debajo escuchamos a Lola
quejarse de una situación en desequilibrio. Llega Jorge y apenas
tenemos sitio para los cuatro. Penúltimo largo: salgo rápidamente para dejar el sitio a
Lola. Quedan unos 3 ó 4 metros de chimenea de similar dificultad, que
se rematan con un bloque empotrado a modo de techo. Bajo el bloque
consigo poner un friend que alargo con una baga para que la cuerda no
roce. Se sale bien a un pequeño circo inclinado, sin problemas para
llegar a la cresta y reunión. 20 metros de cresta poco difícil nos
dejan en la cima de la Punta Aragón.
La
visión del Petit Pic y del Gran Pic D’Ossau ocupan más de una
tercera parte de la panorámica circular. Espectacular.
Gil
y yo habíamos guardado la posibilidad de seguir por la cresta hasta el
Reim de Pombie pero el consenso general prefiere volver por el mismo
sitio. En fin, felicitaciones, mensajes SMS, fotos, frutas y comida
energética, líquidos, conversaciones por el móvil, ... y dispuestos a
bajar.
En
el primer (antes ultimo) tramo de cresta, aseguro la bajada de Álex y
Jorge. Y en el pequeño circo al que se accede por la chimenea subiendo, preparo
un rápel con dos vueltas de cordino de 5 mm sobre un bloque seguro. Y
en un solo rápel bajamos toda la chimenea, la repisa colgada anterior y
un resalte previo; total los 50 m. de las cuerdas. Me extraña el hecho
de que no haya ningún rápel montado, lo cual me hace pensar que la
bajada debería ser por otro sitio.
Creí
que a partir de ahí podríamos destrepar toda la vira pero la exposición
y las piedras sueltas nos hicieron asegurar por dos veces más los
destrepes de II de los segundos de cuerda.
Una
piedra de algo menos de medio kilo en caída, impactó en el muslo de
Jorge. Se había colocado en la vertical de la bajada y atendía el teléfono
en el momento en que la piedra bajaba entre gritos de aviso a los que
Jorge no atendía. Por fortuna sólo fue un golpe seco sobre la parte
muscular.
Tras
el acceso de nuevo a la nieve desde la vira, Alex resbaló, en la nieve
blanda a pesar de sus
crampones, y bajó una quincena de metros con su piolet clavado en la
nieve, arañando hasta su detención.
La bajada de la Grande Railliere,
más rápida y segura gracias a la nieve. Y lo demás, un bonito paseo hasta el
coche.
Desnivel:
1025 m.
Horario
efectivo: De 5 a 9 horas ida y vuelta en función de la libertad de
movimientos en los pasos expuestos de II.
Dificultad:
Difícil, un largo mantenido de IV que debería asegurarse con uno o dos
pitones.
Ruta,
vista desde el refugio
dmolinar(arroba)cmayud.com
|