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Crestas de
Frondellas 30 de junio de 2005 |
Estupenda jornada para recorrer
los tres picos de las Frondellas, con sus puntas satélites, lomos, crestas, brechas y
gendarmes, siempre rozando o superando los 3.000 metros. De los
tres, el más occidental es el único que presenta dificultades; además,
es el primer
tres mil de la cordillera.
Desnivel
positivo: Algo más de 1.800m, que resultan de un desarrollo irregular,
principalmente en la zona más alta por las continuas subidas y bajadas,
y al principio, en el que se salva poco desnivel.
Horario: Desde el Embalse de la
Sarra, 1.438m -Sallent de Gállego- algunas reseñas dan un horario de
hasta 15 horas ida y vuelta. Naturalmente, todo dependerá de la
resistencia para aguantar los largos recorridos sobre terreno irregular
(pedreras inestables casi canchales),
fuerte desnivel y, lo más importante, capacidad de movimiento en cresta
de alta montaña.

Dificultad: Escalada de III
expuesto y continuado, sobre granito casi siempre excelente (mejor en la
arista que por los flancos). El recorrido total de la zona alta, desde
que se accede por Arista Wallon hasta que se sale por la Arista Robach,
supera la distancia de 1.000m en línea recta, pero sólo la mitad
presenta problemas: las dificultades se encuentran entre el pico de la
Frondella Central y la Occidental con todo su descenso. Cuerda de 40m
mejor que de 30 (hay cuatro rápeles). Si se elige realizar en la
dirección contraria (de Oeste a Este) entonces sólo hay un rápel, pero
la dificultad aumentaría a IV o incluso +.
Mi experiencia:
El jueves 30-6-05,
finalizando unas inolvidables vacaciones (para ello disparé varios cientos de fotos), a las 7:00 de la mañana, hora redonda
casualmente, comenzaba a andar desde el aparcamiento del embalse de la
Sarra, 1.440m marcaba mi Suunto. Había echado a la mochila, una cuerda
auxiliar de 30m, una baga de cinta plana y tres mosquetones; crampones,
unos pies de gato ligeros, litro y medio de agua y un bote de bebida
energética; chaqueta de goretex por si llovía (en TV habían previsto tormentas); y un
sinfín de cosas; algunas no siempre usables: bastones, crema, gorro, guantes suaves,
pañuelo para la cabeza, cacao, cordinillo, alambre, navaja, aspirinas,
manta de supervivencia de aluminio, cámara de fotos .. y algún etcétera
más. Olvidé mi vaso de plástico con el que poder beber de los
innumerables torrentes y sumideros de agua fresca y limpia, lo que me
hubiera permitido aligerar un poco el camelback de agua, esta vez sin
Tang ni polvos gustativos ni minerales; hay veces que, a fuerza de beber
cosas raras, lo que apetece de verdad es agua clara y fresca, de la
mucha que hay en la montaña a estas alturas. Pero cuidado con la zona en
la que se toma porque, enseguida se llenaran los prados de ganado que
caga y mea a placer, incluso mientras bebe.
La veda de la pesca está levantada
y con ella, los madrugadores pescadores ya toman o han tomado sus
posiciones en las mejores zonas del torrente de Aguas Limpias, que baja
bastante ruidoso, y más a medida que me voy adentrando en el barranco.
Las
cimas ya están bañadas por un sol resplandeciente. La senda, ancha,
marcada y sin posibilidad de pérdida, se hace muy agradable bajo la
penumbra de los bosques de hayas; cruzando el torrente de Garmo Negro y
Soba, unos 300m antes del cruce con el camino que sube hacia el precioso
circo formado entre los picos Moncalbós, Soques, Soba y Arriel entre
otros; bordeando el profundo cañón que forma el río en el Paso de
l'Onso; rozando la alta y espesa hierba del Llano Cheto, que casi
consigue cubrir una parte del camino; pero no se consigue mucho
desnivel. Alcanzo a una pareja de jóvenes descansando, en apariencia pescadores, que
también suben hacia los lagos de Arriel.
A partir de la cascada del
barranco de Arriel, la inclinación del terreno sube de forma súbita; y
unos pocos metros después, tras una cortina de gotas de agua que
"siempre" llueve sobre unos metros de esa zona del camino, se encuentra
el cruce, marcado con un cartel, que enfila hacia los lagos de Arriel
dejando el camino principal (GR11) que va hacia el refugio de Respomuso.
Allí encuentro a un joven senderista, descansando y esperando a su
compañía que baja más atrás por el camino del refugio.
Los
primeros metros de la nueva senda son un tanto dificultosos, empinados y
sobre terreno irregular, pero enseguida se normaliza y penetra entre
la espesura del bosque de pinos, incluso rozando y pisando ramas y
raíces entrelazadas. Y en unos minutos, se sale del bosque, se cruza el
torrente que baja de los lagos y se acomete una zona de pedreras con
mantos herbosos. El camino está marcado con sucesivas líneas de pintura
roja. Zona empinada justo al Sur de la cara Sur del enorme pico Arriel,
que con sus crestas ocupa una panorámica de casi 180 grados.
Os
parecerá curioso pero a estas alturas, todavía no tengo claro adónde
terminaré subiendo. Miro la cresta sur de Arriel y veo unas brechas
muy recortadas; quizá otro día. La cresta Este, que en el mapa de
Editorial Pirineo viene marcada de III, también podría ser una buena
opción, pero ya lo veré más arriba. El Palas, por la chimenea Ledormeur
o por la cresta sureste me atraen desde hace tiempo. La Gran Diagonal
del Balaitus tampoco está entre mis realizaciones, lo mismo que las
Frondellas. Todas las rutas las tengo estudiadas sobre el mapa y sobre
reseñas de distinto origen, algunas con indicaciones y dificultades muy distintas
según la fuente. En fin, que ya empecé a
disfrutar de estos caminos de montaña, antes de llegar a ellos; algo
que, por otra parte, es muy recomendable. Nunca será comparable toda la
lectura imaginable de una ruta con la experiencia de pisarla, verla,
olerla, sentir su aire y su roca, pero es una ayuda inestimable, sobre
todo cuando se va solo o se lidera una cordada.
Pensando, mirando y admirando,
sigo pedrera arriba sobre senda cada vez menos marcada, hasta que me doy
cuenta de que ya no veo marcas rojas. Un despiste me ha llevado a pasar de
largo el punto donde la senda giraba hacia el Este, de modo que, por
senda algo marcada (lo cual indica que no soy el primero en el despiste
- esto lo comprobaré más tarde-) llego hasta la
misma base rocosa del pico Arriel. Incluso en una de sus canales, tengo
que usar las manos sobre la roca para salvar un paso fácil pero con unos
metros de exposición. Se llega ya a un llano que domina los lagos
más bajos, con un camino que los bordea, ancho y marcado. Por él, unos
cien metros más abajo de mi posición, veo progresar a la pareja de
pescadores que adelanté antes.
Por
una ladera herbosa desciendo hasta el camino y retomo la ruta principal.
9:16h
Lagos de Arriel (2.200m)
Excelente lugar para soñar,
descansar, reponer fuerzas con comida al gusto, ... para retratar el
paisaje y compartirlo con los queridos y la eternidad. Zona bastante
llana para andar.
El camino continua, dirección Norte,
cruzando un torrente y pasando debajo de dos pequeñas presas del Ibón
Alto (yo sólo vi una, la primera y más ancha, en la que también vi por
última vez a los dos "compañeros de viaje"). Para subir hacia las
Frondellas, se podría haber girado antes a la derecha y tomar la
dirección más franca y directa, pero el mapa indica sobrepasar por
debajo de la prominencia que constituye la parte más baja de la Arista
Wallon y progresar paralelo al torrente que baja del Lago Helado para
volver luego a la vertiente de las Frondellas por el Cuello Wallon
(2.508m).
El
Palas se ve tan hermoso como siempre, pero esta vez más cerca, más
sumiso. Para ver su cima debo levantar bien la cabeza. El día de de
Santa Orosia (25-6) me contó mi amigo "Jota" de Yebra, que hacía tan
sólo unos días que un vasco había muerto en el Palas; no sé por dónde
ocurrió.
Al llegar al torrente que baja del
Lago Helado, decido que mi camino serán Las Frondellas, justo el momento
antes de cruzarlo. No hay que pasarlo; un camino marcado con mojones
asciende, dirección Este, en pequeños zig-zags al lado el torrente,
mezclando pasos de ladera terrosa y herbosa con zona rocosa. La cuesta
es fuerte, el desnivel se salva con rapidez. En pocos minutos se llega a
una nueva zona llana.
10:20h
Lago Helado (2.405m). En la foto puede verse la existencia de mucha
nieve todavía; justo a los pies de la cara Oeste del gran Balaitus.
Desde aquí se aprecia muy bien la ruta de la Gran Diagonal.
Hay que bordear el lago por unos
doscientos metros de nieve cada vez más empinada. La pala de nieve tiene
pequeñas canales del deshielo que tienen distinta textura y solidez. En
un tramo duro y empinado, necesito golpear con fuerza para poder
introducir las punteras de las botas un par de centímetros. Suerte de
que la exposición es poca, porque el ibón está todavía muy helado,
porque si no, habría tenido que poner los crampones.
Tras superar el lago, el camino
cambia de nuevo la dirección; ahora hacia el Sur, para remontar el
Cuello Wallon ( 2.508m), ancho y largo. Desde aquí, la arista no parece
que presente dificultades especiales, pero me aconsejo subir por el
camino marcado para evitar, principalmente, desordenes en el horario;
todavía queda mucho tomate y casi son las 11.
Desde aquí, la progresión es típica de alta montaña; el
suelo está dominado por la roca, pedreras de roca grande o canchales de
roca pequeña;
apenas
aparecen zonas herbosas. El agua fluye por todos los sitios merced a la
cantidad de neveros que todavía quedan. El agua y la roca hablan de
muchas maneras; desde con bullicioso estrépito, cuando las rocas obligan
al agua a buen salto, hasta con tranquilo rumor, cuando agua y roca,
cómplices, comparten un pequeño llano o un discreto rincón. Casi nunca
se sabe de donde viene exactamente el sonido, como ocurre en estas
mismas mañanas de verano con los pajarillos sobre los árboles mañaneros,
pero el rumor, el sonido inunda el aire con fuerza.
Hay mojones aquí y allá. Hay que
tener cuidado con el suelo porque es muy inestable; muchas de las rocas
se mueven. Terreno poco adecuado para los incautos que gustan de andar
mirando el paisaje.
Cerca del pequeño circo por el que
se accede a la Frondella Central por la vía normal, puedo ver un grupo
de personas que están bajando desde la cima. Son siete u ocho personas
bajando despacio por la parte más expuesta. De pronto, unos gritos de
alerta y un estruendo moderado de piedras cayendo ladera abajo en mi
vertical. No hay problema porque todavía estoy muy lejos y las piedras
pronto cortan su camino brusco. Y en unos pocos minutos, deslizándose
por los neveros, llegan a mi altura e intercambiamos saludos e
información de destino. Las voces no engañan sus procedencias vascas y
francesas. Vuelven al refugio de Arremoulit tras hacer cima en las
Frondellas Central y Oriental.
11:45 Entrada a la Arista Wallon
(2.870m) unos minutos después de despedir a los colegas, por un pequeño
collado con caída fuerte al otro lado, al vallecillo del glaciar de las
Frondellas, del lago Helado.
Para progresar, guardo mis bastones
bien sujetos en la mochila y comienzo los primeros pasos de escalada
divertida (II y III). La cresta es ancha y permite elegir distintas
alternativas. No hay apenas exposición. Enseguida se accede al lomo
cimero que me deposita andando al primero de los picos.
12:17h Frondella Central (3.055m).
Alegría en el cuerpo. Las nubes amenazan con rozar las cimas. Algunas
como el Vignemale, que sobresale tras la Facha, ya ocultan la cima. De
todos modos, el viento casi está en calma y la temperatura es ideal,
cercana a los 20º.
Como
sé que tengo que volver, salgo hacia las puntas más orientales sin
pérdida de tiempo, a las que se llegan en pocos minutos.
Primero, 12:25h
Frondella Oriental (3.071m), y después, 12:32h
Punta más oriental (3.060m), con vista privilegiada hacia la Aguja
Cadier que domina la Brecha Latour. Naturalmente, el Balaitus, por su
enormidad, domina buena parte de la panorámica.
12:50h De nuevo en la Frondella
Central en la que algo ha cambiado: el cielo muestra más claros que
antes. Decido seguir hacia la Frondella Occidental.
12:55h Punta 3.030m, que marca el inicio de la
escalada de la cresta, ya nos enseña que es lo que nos espera en
adelante. Unos primeros pasos en equilibrio, fáciles me van poniendo a
tono, hay caída a los dos lados.
Da gusto acariciar una roca tan segura adherente. Voy avanzando poco a
poco. Una vez más me recuerdo que es imprescindible poner mucha atención
a cada paso y no elevar el grado de fatiga.
Veo a una pareja que progresa por la
cara Noroeste del pico Occidental al que me dirijo y les grito. Por su
acento considero que son catalanes (más tarde, abajo, confirmaré este
dato con una conversación mucho más cercana). Me dicen que intentan
subir al pico pero no lo ven nada claro. La roca es inestable y la
inclinación excesiva. Les pregunto por mi ruta. ¿Qué hay delante de mi?
- les grito -. -Tienes una profunda brecha, creo que hay un rápel - me
dicen.
13:30h
Primer rápel (unos 15m). Efectivamente, antes de un minuto llego a la
brecha a la que se accede por una pared vertical desde un rápel montado
con un cordino y una cinta plana. Al otro lado de la brecha, a tan solo
unos 10 metros de mí en línea recta, veo un cintajo sobre una laja de
granito para rapelar al fondo de la brecha cuando se viene desde el otro
lado hacia acá. Comienzo a dudar. Llevo cuerda pero voy solo. -Si rapelo
a la brecha y no consigo superar los pasos hasta la otra punta, tendré
que volver, y subir la zona de rápel sin asegurar. Mal asunto. Grito a
la pareja, que también está pasándolo mal: -He llegado al rápel, pero no
lo tengo muy claro.
Intento resolver el asunto de forma
racional. -Si consigo llegar al fondo de la brecha destrepando por la
vertiente de Respomuso (por la otra es muy expuesto y vertical), siempre
podré volver por mis pies en el caso de que no consiga superar la otra
parte de la brecha. Para calmarme, me recuerdo que ninguna de las
reseñas que he leído dan pasos superiores a III, por lo que, ... si
llego a algún paso más difícil, eso querrá decir que voy por ruta
equivocada.
Destrepo con cuidado sobre roca
bastante buena, pero con lajas sueltas en las pequeñas repisas.
Despacio, voy disfrutando de la escalada sin apreciar el peligro bajo
los pies. Llego a la brecha y compruebo que ninguno de los dos flancos
son buenos para seguir progresando. Conviene, por tanto, escalar hasta
el cintajo por una repisa inclinada que sube en diagonal de derecha a
izquierda. Y lo mismo que antes. Pasos de III que disfruto con la boca
seca. Y cuando llego arriba, superada totalmente la brecha, veo a
la pareja en zona expuesta. Y de pronto, un estruendo por la caída de
una gran roca, que baja y baja sin parar golpeando otras rocas y creando
una situación de alerta. Me comunican que están bien pero que deciden
bajar; hay mucho peligro. Puede apreciarse que, mientras la cima y las
crestas que llevan a ella tienen rocas de color pardo oscuro por los
musgos y líquenes que las cubren, los flancos y las laderas (por donde
ellos progresan) tienen las rocas claras y descarnadas, indicio
inequívoco de inestabilidad.
Unos minutos más de danza a cuatro
patas por las grandes rocas de la cresta y ... nuevo rápel montado con
cordino y cintajo. Bien mirado, de vuelta podría treparlo sin grandes
problemas; de modo que saco la cuerda, me preparo un arnés de socorro
con una cinta plana y un mosquetón de seguridad y desciendo con un nudo
dinámico sobre otro mosquetón. La cuerda es de 30 metros y me ha venido
justa. He salvado un buen escalón, sigo por la cresta. La roca sigue
siendo muy buena. Sigue una sucesión de bloques perfectos para ir
saltando de uno a otro, pero yo no me lo puedo permitir porque están en
equilibrio sobre vacío. Conviene, por prudencia, pasarlos despacio, sin
dar lugar a errores ni a tropiezos. Uno de los bloques, de unos dos
metros de largo, está girado de forma que el borde apunta al cielo.
Forma de pasarlo: 14:27h
Paso a caballo (2.970m, foto).
Cuando en algún momento me ataca la
impresionabilidad, paro, aprovecho para tomar aire tranquila y
profundamente, bebo agua por el tubo del camelback, alguna foto, ... en
fin permanezco unos segundos o minutos de más habituándome al sitio
antes de continuar con más decisión. La calma es muy importante, más que
la rapidez (a no ser que se esté hundiendo el suelo).
Otro rápel más me deja sobre una
repisa colgada. Bajaría cinco metros más, pero no tengo suficiente
cuerda. Sin apenas poder moverme, me encuentro haciendo toda la fuerza
de mi peso para tratar de bajar la cuerda que se ha enganchado en la
recuperación. Por suerte, finalmente ha bajado. Seguro que no me hubiese
gustado la idea de tener que escalar el rápel para repetirlo.
Unos
minutos más, fáciles y: 14:35h
Frondella Occidental (3.006m). Una laja lisa a modo de mesa, de medio
metro cuadrado, preside la cima. A lo lejos veo la pareja de colegas y
les grito levantando los brazos. Me ha venido un pequeño ataque de
alegría.
Foto panorámica de cima y sin
esperas, a continuar la cresta en busca de la salida. Aquí comienza la
Arista Robach, con las mismas características, roca, sensaciones, ...
Unos metros y consigo, por el flanco derecho, salir de la cresta para ir
bajando en fuerte pendiente por gradas bastante seguras marcadas con
mojones. No estaría mal que por aquí se pudiese salir, pienso. Pero no:
llega un momento en que los mojones desaparecen y cualquier progresión
supone un riesgo importante. Miro, remiro y concluyo que, lo más
prudente y seguro (y aéreo) es volver a la cresta, donde están las rocas
seguras.
Y
bajando y bajando, llego 15:15h
al último rápel (2.860m), montado con un cintajo en buen estado en un
puente de roca. Hay un bloque de unos veinticinco kilos justo debajo del
cintajo, por donde va a rozar la cuerda en el rápel. Lo muevo para
evitar que la cuerda se pueda trabar en él y, lo que sería peor, que
cayese cuando yo estoy abajo, y me dispongo para bajar. Asomado, estoy
comprobando que la cuerda no llega hasta la repisa (aérea) en la que
tengo que hacer pie, aunque le falta poco. Bajo despacio, mirando bien
el terreno y tratando de cargar el menor peso posible al anclaje del
rápel. Cuando la cuerda se termina, la dejo salir suavemente del
mosquetón a la vez que me ayudo de los cabos para llegar a la repisa. Me
ha venido superjusta. Recuperando la cuerda, algo ha pasado pero no
termina de bajar. Durante varios minutos pruebo varias cosas pero, no
hay manera. Tengo que cortarla. He perdido siete metros de cuerda.
Abajo, en casa, sólo medía veintitrés cuando hace años la compré por
treinta.
15:25h Salida de la Cresta Robach
(2.800m). Unos cuantos destrepes más sin dificultad me ponen en lo alto
de una canal muy marcada, de roca lisa, con dos clavos en la parte alta.
Por un momento pienso en rapelar sobre ellos, pero veo que la canal no
tiene tanta inclinación como para eso; puedo destreparla rápida y sin
problemas. Por fin, tierra casi firme. Estoy sobre la nieve en el
segundo anfiteatro, es decir, debajo del circo cimero.
La bajada se hace bastante rápida
gracias a los buenos neveros que todavía perviven. La inclinación me
permiten emular esquí sin tablas, gracias a los bastones que corrigen
mis desequilibrios. Sobre la roca, hay que tener mucho cuidado porque ni
es canchal ni pedrera, de modo que el suelo es todo inestabilidad. Es
muy importante mirar al suelo continuamente. Para mirar el paisaje,
primero es preciso parar. Pocos suelos he pisado tan peligrosos como
este de las Frondellas.
16:19 - 16:46h Lagos de Arriel,
con Francisco y David (2.200m). Cuando llego a los lagos, los dos
colegas están descansando sobre una apetecible base; se levantan y
vienen a saludarme y felicitarme por la gesta. Hablamos unos minutos y
nos prometemos fotos recíprocas. Lo que yo vi es que la ruta que ellos
eligieron era demasiado expuesta y peligrosa. Hubiera sido mejor entrar
por la arista Robach, pero ... la cuerda es necesaria.
18:19 La Sarra (1.438m), total
11:19 horas de excursión (2:30h de escalada).
Donato Molina
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