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La
temporada ha llegado a un momento en que planificar una
actividad de diez o doce horas ya no parece algo demasiado
difícil; lo venimos tanteando y el cuerpo va resistiendo con
mejores resultados que cuando, con 25 años menos, nos
atrevíamos a subir un tresmil en el día.
El Balaitus es
uno de los grandes que, por lo general, se sube en dos días,
utilizando un vivac o un refugio, aunque siempre hay quien
confía un poco más en sus fuerzas.... y si
no,
echadle un vistazo a esta machacada.
Nuestra ruta de
escalada ya la había hecho Vicente más de una vez, pero a
pesar de ello la decidimos entre varias opciones
interesantes; a él no le importaba y a mí me seducía. Allí
entendí el porqué. Se trata de una cresta afilada y
recortada, con un ambiente realmente impresionante y sobre
una roca mejor que buena, excelente; granito totalmente
colonizado por viejos musgos resecos que dicen mucho de su
estabilidad.
Había previsto
una aproximación de 5 horas, o casi, desde La Sarra de
Sallent de Gállego, algo más de 1.800m de desnivel y bajada
por la Gran Diagonal, la más directa hacia el punto de
origen.
Comenzamos la
pateada a las 7 de la mañana, cuando el alba ya nos permite
andar sin frontales, y poco antes de dos horas estábamos en
la fuente del refugio de Respomuso degustando un buen trago
de agua fresca, muy fresca. La subida continua hacia la
Vuelta Barrada, el camino de la vía normal por la Brecha
Latour.
Subimos a buen ritmo por los mayores desniveles hasta el
momento. Ya cerca del extinguido glaciar de Latour
encontramos un grupo de jóvenes que pregunta por el camino a
la cima. Bordeamos el circo dejando la morrena a nuestra
izquierda y pasando por debajo de la gran pared del Balaitus
hasta situarnos debajo de la Aguja d'Ussel, adonde llegamos
en poco menos de 4 horas, lo cual anima nuestras ya de por
sí buenas sensaciones (2.820m). Un descanso con algo de
comida elegida al gusto es un placer añadido a la excelente
panorámica que nos circunda. De izquierda a derecha,
las Crestas del Diablo, los picos de Piedrafita, el gran macizo de Pondiellos,
Musales, las Frondiellas, pico Anónimo y la
canal de la Brecha Latour . Detrás, ocupando los otros 180º,
nuestra ruta.
Una sola cuerda
de 60m x 8,5mm; 8 ó 10 cintas con otros tantos friends
medianos y pequeños, alguna baga y poco más. Sobra material.
Con pies de gato cómodos se va muy a gusto.
Comenzamos la
escalada.
Vicente va por delante, vamos encordados con la
cuerda en doble, yo llevo su ritmo ensamble. Cuando llegamos
a la Brecha de Costerillou (2.960m), entre el pico Central y
la aguja d'Ussel (nuestro siguiente objetivo) ya tenemos vista al norte
(Francia); yo había recuperado casi todos los friends que
llevábamos, y que Vicente había ido colocando con maestría.
El largo ha sido de unos 120 ó 140 m de desnivel, de
dificultad mantenida entre II y II+, alegre y divertido.
Abajo se
comienza de izquierda a derecha durante unos 40 ó 50m por
unas terrazas y viras un poco expuestas y seguidamente se
cambia la dirección para subir de derecha a
izquierda durante 100 ó 120m más, paralelos a la canal que
baja de la misma brecha. En la parte alta, mejor que ir a la
misma brecha, conviene sobrepasar un primer gendarme o
resalte que está allí mismo, formando parte de la brecha por
el Oeste, como tumbado sobre el perfil de nuestro primer
pico, simplemente porque nuestro camino seguirá por ahí, a
la izquierda.
Continúo
con el segundo largo, de casi toda la cuerda, ya en simple y
asegurando; de un poco más de dificultad aunque sin pasar de
III. La roca, que ya era buena de subida hasta la arista, ha
pasado a ser excelente, y seguirá así hasta el final de la
escalada. Tenemos un ambiente extraordinario (foto) sobre todo
hacia el norte (el glaciar de las Neous) y hacia el Este, el
pico Central (2.991) y las Crestas del Diablo. La ruta es
evidente, siempre junto a la cresta. La siguiente reunión en
nuestra primera cima, la Aguja d'Ussel (3.022m).
| Desde aquí empezamos a ver nuestro frente
realmente espectacular, aunque no estamos seguros de
cual de los gendarmes que tenemos delante constituye
nuestra siguiente cima: la Torre de Costerillou.
Sigue Vicente bajando de la aguja por la parte
francesa, quejoso de la fresquera que supone perder
el sol. Me llama enseguida y bajo presto hasta su
posición; no ha sido necesario colocar ningún
seguro, pero hemos tenido que cruzar un puente de
roca del tamaño justo para no tener que quitarnos la
mochila.
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Como el largo ha sido tan fácil y
rápido, continúa Vicente entrando ya de lleno en la cresta
(foto),
ligeramente de bajada y seguido de subida para colocarse a
la misma altura de partida. Se podría seguir por el mismo
filo ayudado de los brazos en cruz y quedaría muy circense,
pero la ruta permite progresar muy cercano a la divisoria
por la fresquera del norte sin necesidad de tener que
recurrir a los malabarismos. Tras un pequeño muro que
Vicente ha superado de Norte a Sur, reunión al delicioso sol
(III mantenido).
Continúo
manteniéndome casi horizontal al principio y ligeramente de
subida después, por unas repisas expuestas al Norte, hacia
donde hay que sacar el culo de vez en cuando. Durante un
rato esperaremos a que pase, primero un pamplonés que va
solo aunque no interfiere nuestro camino porque progresa
unos metros por debajo (cara Norte); sombrero de tela gris
como el resto de su ropa; su cuerda, en la mochila, sólo la
usa en casos realmente necesarios -"dos metros de rápel en
la Torre"-; y seguidamente una pareja de franceses que sí
pisan nuestras mismas repisas y pasan encordados en doble y
progresando ensamble, -"boyú"-. A los tres los vengo
viendo desde nuestra primera cima. No sólo da gusto escalar
estos pasos fáciles, también se agradecen las multitud de
fisuras en las que colocar los empotradores. Así, arista o
lado Norte hasta una brecha que la evidencia marca cruzar y
pasar al Sol de España. Quizá la dificultad haya aumentado
ligeramente en este largo, pero sin llegar al IV grado.
Justo, una repisa inclinada y dos clavos bien puestos con
sendos cordinos enlazados marcan la reunión. Estoy en lo que
parece ser un gran gendarme previo a la Torre de Costerillou;
todavía no puedo verlo bien porque el espacio es tan
reducido como para no abarcar más que una canal muy empinada
que se adivina tras la esquina del gendarme. Podría haberme
acercado un poco más a la esquina y visualizarlo, pero como
la cuerda empezaba a pesar y ya me había atado a la reunión,
preferí esperar a que llegara Vicente.
La salida podría
hacerse por tres sitios: una vira irregular de forma
horizontal (mala), una trepada vertical alcanzando una vira
superior, o un destrepe de dos o tres metros y proseguir por
la canal. Vicente elige destrepar, se sitúa en la canal y
tras unos metros, antes de colocar nada, pasa a la pared del
otro lado de la canal (fisurero empotrado). Supera el muro
(cara Este) y pasa de nuevo a la cara Sur (foto)
para continuar por unas repisas colocadas irregularmente
como si fueran peldaños que sobresalen, pero muy verticales
uno sobre otro. Sensación de desplome cuando hay que superar
el peldaño superior, aunque no llega a agobiar porque las
presas son buenas. Dos o tres clavos (uno de ellos un poco
alejado de la ruta más débil) ayudan en este bonito largo
(IV+). Y sobre una buena repisa, reunión.
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Continúo por un
bonito diedro bastante vertical, no hay seguros pero se
puede autoproteger muy bien, y hay buenas presas. Y tras el
diedro (ya debe quedar poco para la cima) se puede continuar
por la derecha (cara Este) lo que parece fácil, o bien por
la misma cara Sur, lo que parece algo más difícil pero con
mejores posibilidades para la cuerda y el control del
compañero. Sigo por la cara Sur superando unas repisas
parecidas a las del largo anterior aunque con más
debilidades (IV). Y cima de la Torre de Costerillou
(3.049m), pequeña y aérea. Sensación de tranquilidad, de
bienestar.
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Un rápel montado
con media docena de bagas y dos o tres maillones nos pone en
unos 20 m (quizá un poco más) en la brecha que sube ya
directo hacia las lomas Este del Balaitus. Los últimos 7 u 8
m del rápel son volados. La subida a la Torre por los que
llevan la ruta contraria a la nuestra, se realiza por la
cara Norte, por unas repisas que parten en la misma brecha
que estamos.
Vicente
continua por un espolón (evidente) que a tramos se aplana,
lleno de regueros erosionados en el granito. La escalada
sigue alegre y bonita (III+).
Otro largo más
para mi, son algo menos de inclinación pero más gendarmes
sobre un lomo cada vez más ancho. Aumentan las posibilidades
de ruta que no pasarán de III+.
Y un último largo
que cierra Vicente de forma similar al anterior y nos deja
en zona de avituallamiento líquido, vestuario y balcón
panorámico. Sensación de grandeza y riqueza.
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Aparejos de
escalada a la mochila, zapatillas de trekking, bastones,
gorro y en cinco minutos o poco más, cima del Balaitus,
que compartimos con un par de franceses y otro par de
madrileños. Un poco de comida, fotos y listos para abajo
tras casi media hora de ir y venir por la cima. |
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La bajada de la
Gran
Diagonal
se adivina evidente, muy pisoteada, con mojones, al Noroeste
del vértice geodésico, y tras unos 15 ó 20m, gira al Oeste.
Sigue un pequeño caos de repisas descompuestas con varios
caminos a elegir (sin apenas posibilidades de pérdida con
visibilidad). Algunos pasos son delicados debido a la gran
cantidad de roca suelta sobre un terreno bastante empinado.
Pequeños destrepes, que se salvan bien con la ayuda de los
bastones, nos van sacando de la zona más expuesta que cae al
circo de Batcrabere y nos sitúan definitivamente en la
verdadera Gran Diagonal. Se baja ya sin sentir exposición,
con los picos vecinos como panorama singular, con una
contraluz que enamoraría a cualquier fotógrafo de tierra
plana por necesidad. La aguja Lamathe muy cerca,
Palas,
Lurien, Midi, Arriel, Soques... una maravilla.
Hay dos pequeños
pasos estrechos a los que lleva la amplia vira-canal que no
suponen apenas problema, ni llegar a ellos usando la
evidencia ni pasarlos. Y más abajo cuando ya se sale de la
canal y se amplían las posibilidades de camino, aparece
junto a la pared, el abrigo Michaud (2.640m), una cueva con
frontal arreglado con piedras, puerta y marco metálicos
aunque sueltos una del otro. Desde allí se puede seguir
hacia el refugio de Larribet en el Circo de Batcrabere, pero
nuestro camino va hacia la Sarra por el lago Cheto, lagos de Arriel y
camino de Respomuso. Este último tramo a nuestro mejor
ritmo.
Actividad de
cinco estrellas, como diría mi amigo JGD. para un día y una
compañía especiales.
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Donato Molina
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