Aguja d'Ussel (3022m) - Torre de Costerillou (3049m) y Balaitus (3144m), 8/SEP/07
por la Vuelta Barrada y la arista de Costerillou, y bajada por la Gran Diagonal

(Vicente Esteras y Donato Molina)

 

La temporada ha llegado a un momento en que planificar una actividad de diez o doce horas ya no parece algo demasiado difícil; lo venimos tanteando y el cuerpo va resistiendo con mejores resultados que cuando, con 25 años menos, nos atrevíamos a subir un tresmil en el día.

El Balaitus es uno de los grandes que, por lo general, se sube en dos días, utilizando un vivac o un refugio, aunque siempre hay quien confía un poco más en sus fuerzas.... y si no, echadle un vistazo a esta machacada.

 

Nuestra ruta de escalada ya la había hecho Vicente más de una vez, pero a pesar de ello la decidimos entre varias opciones interesantes; a él no le importaba y a mí me seducía. Allí entendí el porqué. Se trata de una cresta afilada y recortada, con un ambiente realmente impresionante y sobre una roca mejor que buena, excelente; granito totalmente colonizado por viejos musgos resecos que dicen mucho de su estabilidad.

 

Había previsto una aproximación de 5 horas, o casi, desde La Sarra de Sallent de Gállego, algo más de 1.800m de desnivel y bajada por la Gran Diagonal, la más directa hacia el punto de origen.

 

Comenzamos la pateada a las 7 de la mañana, cuando el alba ya nos permite andar sin frontales, y poco antes de dos horas estábamos en la fuente del refugio de Respomuso degustando un buen trago de agua fresca, muy fresca. La subida continua hacia la Vuelta Barrada, el camino de la vía normal por la Brecha Latour. Subimos a buen ritmo por los mayores desniveles hasta el momento. Ya cerca del extinguido glaciar de Latour encontramos un grupo de jóvenes que pregunta por el camino a la cima. Bordeamos el circo dejando la morrena a nuestra izquierda y pasando por debajo de la gran pared del Balaitus hasta situarnos debajo de la Aguja d'Ussel, adonde llegamos en poco menos de 4 horas, lo cual anima nuestras ya de por sí buenas sensaciones (2.820m). Un descanso con algo de comida elegida al gusto es un placer añadido a la excelente panorámica que nos circunda. De izquierda a derecha, las Crestas del Diablo, los picos de Piedrafita, el gran macizo de Pondiellos, Musales, las Frondiellas, pico Anónimo y la canal de la Brecha Latour . Detrás, ocupando los otros 180º, nuestra ruta.

 

Una sola cuerda de 60m x 8,5mm; 8 ó 10 cintas con otros tantos friends medianos y pequeños, alguna baga y poco más. Sobra material. Con pies de gato cómodos se va muy a gusto.

 

Comenzamos la escalada. Vicente va por delante, vamos encordados con la cuerda en doble, yo llevo su ritmo ensamble. Cuando llegamos a la Brecha de Costerillou (2.960m), entre el pico Central y la aguja d'Ussel (nuestro siguiente objetivo) ya tenemos vista al norte (Francia); yo había recuperado casi todos los friends que llevábamos, y que Vicente había ido colocando con maestría. El largo ha sido de unos 120 ó 140 m de desnivel, de dificultad mantenida entre II y II+, alegre y divertido. Abajo se comienza de izquierda a derecha durante unos 40 ó 50m por unas terrazas y viras un poco expuestas y seguidamente se cambia la dirección para subir de derecha a izquierda durante 100 ó 120m más, paralelos a la canal que baja de la misma brecha. En la parte alta, mejor que ir a la misma brecha, conviene sobrepasar un primer gendarme o resalte que está allí mismo, formando parte de la brecha por el Oeste, como tumbado sobre el perfil de nuestro primer pico, simplemente porque nuestro camino seguirá por ahí, a la izquierda.

 

Continúo con el segundo largo, de casi toda la cuerda, ya en simple y asegurando; de un poco más de dificultad aunque sin pasar de III. La roca, que ya era buena de subida hasta la arista, ha pasado a ser excelente, y seguirá así hasta el final de la escalada. Tenemos un ambiente extraordinario (foto) sobre todo hacia el norte (el glaciar de las Neous) y hacia el Este, el pico Central (2.991) y las Crestas del Diablo. La ruta es evidente, siempre junto a la cresta. La siguiente reunión en nuestra primera cima, la Aguja d'Ussel (3.022m).

 

Desde aquí empezamos a ver nuestro frente realmente espectacular, aunque no estamos seguros de cual de los gendarmes que tenemos delante constituye nuestra siguiente cima: la Torre de Costerillou. Sigue Vicente bajando de la aguja por la parte francesa, quejoso de la fresquera que supone perder el sol. Me llama enseguida y bajo presto hasta su posición; no ha sido necesario colocar ningún seguro, pero hemos tenido que cruzar un puente de roca del tamaño justo para no tener que quitarnos la mochila.

 

Lo más recomendable es pasar por el agujero.

 

Como el largo ha sido tan fácil y rápido, continúa Vicente entrando ya de lleno en la cresta (foto), ligeramente de bajada y seguido de subida para colocarse a la misma altura de partida. Se podría seguir por el mismo filo ayudado de los brazos en cruz y quedaría muy circense, pero la ruta permite progresar muy cercano a la divisoria por la fresquera del norte sin necesidad de tener que recurrir a los malabarismos. Tras un pequeño muro que Vicente ha superado de Norte a Sur, reunión al delicioso sol (III mantenido).

 

Continúo manteniéndome casi horizontal al principio y ligeramente de subida después, por unas repisas expuestas al Norte, hacia donde hay que sacar el culo de vez en cuando. Durante un rato esperaremos a que pase, primero un pamplonés que va solo aunque no interfiere nuestro camino porque progresa unos metros por debajo (cara Norte); sombrero de tela gris como el resto de su ropa; su cuerda, en la mochila, sólo la usa en casos realmente necesarios -"dos metros de rápel en la Torre"-; y seguidamente una pareja de franceses que sí pisan nuestras mismas repisas y pasan encordados en doble y progresando ensamble, -"boyú"-. A los tres los vengo viendo desde nuestra primera cima. No sólo da gusto escalar estos pasos fáciles, también se agradecen las multitud de fisuras en las que colocar los empotradores. Así, arista o lado Norte hasta una brecha que la evidencia marca cruzar y pasar al Sol de España. Quizá la dificultad haya aumentado ligeramente en este largo, pero sin llegar al IV grado. Justo, una repisa inclinada y dos clavos bien puestos con sendos cordinos enlazados marcan la reunión. Estoy en lo que parece ser un gran gendarme previo a la Torre de Costerillou; todavía no puedo verlo bien porque el espacio es tan reducido como para no abarcar más que una canal muy empinada que se adivina tras la esquina del gendarme. Podría haberme acercado un poco más a la esquina y visualizarlo, pero como la cuerda empezaba a pesar y ya me había atado a la reunión, preferí esperar a que llegara Vicente.

 

La salida podría hacerse por tres sitios: una vira irregular de forma horizontal (mala), una trepada vertical alcanzando una vira superior, o un destrepe de dos o tres metros y proseguir por la canal. Vicente elige destrepar, se sitúa en la canal y tras unos metros, antes de colocar nada, pasa a la pared del otro lado de la canal (fisurero empotrado). Supera el muro (cara Este) y pasa de nuevo a la cara Sur (foto) para continuar por unas repisas colocadas irregularmente como si fueran peldaños que sobresalen, pero muy verticales uno sobre otro. Sensación de desplome cuando hay que superar el peldaño superior, aunque no llega a agobiar porque las presas son buenas. Dos o tres clavos (uno de ellos un poco alejado de la ruta más débil) ayudan en este bonito largo (IV+). Y sobre una buena repisa, reunión.

 

Continúo por un bonito diedro bastante vertical, no hay seguros pero se puede autoproteger muy bien, y hay buenas presas. Y tras el diedro (ya debe quedar poco para la cima) se puede continuar por la derecha (cara Este) lo que parece fácil, o bien por la misma cara Sur, lo que parece algo más difícil pero con mejores posibilidades para la cuerda y el control del compañero. Sigo por la cara Sur superando unas repisas parecidas a las del largo anterior aunque con más debilidades (IV). Y cima de la Torre de Costerillou (3.049m), pequeña y aérea. Sensación de tranquilidad, de bienestar.

 

Un bonito largo con media parte desplomada. Penúntimo largo, bonito y divertido, PD+

 

Un rápel montado con media docena de bagas y dos o tres maillones nos pone en unos 20 m (quizá un poco más) en la brecha que sube ya directo hacia las lomas Este del Balaitus. Los últimos 7 u 8 m del rápel son volados. La subida a la Torre por los que llevan la ruta contraria a la nuestra, se realiza por la cara Norte, por unas repisas que parten en la misma brecha que estamos.

 

Vicente continua por un espolón (evidente) que a tramos se aplana, lleno de regueros erosionados en el granito. La escalada sigue alegre y bonita (III+).

 

Otro largo más para mi, son algo menos de inclinación pero más gendarmes sobre un lomo cada vez más ancho. Aumentan las posibilidades de ruta que no pasarán de III+.

 

Y un último largo que cierra Vicente de forma similar al anterior y nos deja en zona de avituallamiento líquido, vestuario y balcón panorámico. Sensación de grandeza y riqueza.

 

Aparejos de escalada a la mochila, zapatillas de trekking, bastones, gorro y en cinco minutos o poco más, cima del Balaitus, que compartimos con un par de franceses y otro par de madrileños. Un poco de comida, fotos y listos para abajo tras casi media hora de ir y venir por la cima.

 

La bajada de la Gran Diagonal se adivina evidente, muy pisoteada, con mojones, al Noroeste del vértice geodésico, y tras unos 15 ó 20m, gira al Oeste. Sigue un pequeño caos de repisas descompuestas con varios caminos a elegir (sin apenas posibilidades de pérdida con visibilidad). Algunos pasos son delicados debido a la gran cantidad de roca suelta sobre un terreno bastante empinado. Pequeños destrepes, que se salvan bien con la ayuda de los bastones, nos van sacando de la zona más expuesta que cae al circo de Batcrabere y nos sitúan definitivamente en la verdadera Gran Diagonal. Se baja ya sin sentir exposición, con los picos vecinos como panorama singular, con una contraluz que enamoraría a cualquier fotógrafo de tierra plana por necesidad. La aguja Lamathe muy cerca, Palas, Lurien, Midi, Arriel, Soques... una maravilla.

 

Hay dos pequeños pasos estrechos a los que lleva la amplia vira-canal que no suponen apenas problema, ni llegar a ellos usando la evidencia ni pasarlos. Y más abajo cuando ya se sale de la canal y se amplían las posibilidades de camino, aparece junto a la pared, el abrigo Michaud (2.640m), una cueva con frontal arreglado con piedras, puerta y marco metálicos aunque sueltos una del otro. Desde allí se puede seguir hacia el refugio de Larribet en el Circo de Batcrabere, pero nuestro camino va hacia la Sarra por el lago Cheto, lagos de Arriel y camino de Respomuso. Este último tramo a nuestro mejor ritmo.

 

Actividad de cinco estrellas, como diría mi amigo JGD. para un día y una compañía especiales.       Y pinchando aquí podrás ver más fotos

Donato Molina

 

Principal

Diario

reseñas

Pirineos