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Diario

Pirineos


Iniciando los preparativos en la pradera de Ordesa


Nuestro objetivo ya se veía al poco de iniciar la ascensión


Alegría en la cima

Ascendiendo la Cresta tras pasar la chimenea


Isabel con la pala de subida al Perdido y la salida del sol al fondo


Juan recogiendo cuerda tras el rapel

 4-03-2007 Cilindro de Marboré 3.335 m

Todo comenzó cuando el jueves pudimos confirmar una buena meteo y que podíamos acudir a la propuesta de Juanote de hacer el Cilindro, durmiendo en Góriz el sábado. La alegría fue grande, pues  hacía tiempo que no nos juntábamos seis a pasar una noche de refugio. Hicimos una previsión de tiempo y sin madrugar el sábado acudimos hasta Ordesa para disfrutar de todo el valle en el inicio de su primavera 2007. La aproximación se pudo hacer con zapatillas, ya que la nieve sólo tenía continuidad por encima del refugio.

 

 

 




Arriba Esther en las clavijas.  A la dcha. en el llano tras pasarlas, con una bruma de fondo, que al igual que en las imágenes inferiores, daba un ambiente mágico a estos lugares de singular belleza.
                                          
 

 

Imagen desde el refugio tomada antes de la cena, justo tras la puesta del sol..

 
Debajo vemos a Esther y Antonio, los hermanitos, y en el centro Isabel, Juan y Vicente justo antes de la cena, ya con los platos preparados.


  A la madrugada nos levantamos para tomar el desayuno que nos habían dejado preparado la noche anterior; y sobre las seis estábamos en camino. Aún tuvimos que usar los frontales e iniciamos la ascensión hacia nuestro objetivo.
En el primer tramo no precisamos crampones, buscando todos los claros con roca y hierba.
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Isabel iniciando la marcha nocturna-Aquí ya con crampones-Poco a poco nos vamos acercando-En la chimenea de acceso a la cresta
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La subida se hace sin grandes dificultades técnicas hasta llegar al Lago Helado. Desde allí, sólo nosotros tomamos el camino hacia el oeste por una pala empinada, que al igual que su homóloga del Perdido, ésta hacia el este, tiene un par de zonas sin protección en caso de caída, como la tristemente famosa escupidera del Perdido. La ventaja para nosotros es que dada la orientación este, la nieve de nuestra pala de ascenso ya está algo mas blanda que la del Perdido, que seguro estará como una piedra. Con precaución vamos siguiendo las zetas que marca Juan, hasta llegar a un collado. A su derecha, en dirección norte, la chimenea de unos 20 metros que da acceso a la cresta. En la actualidad hay dos aseguramientos con químicos, dos en la mitad de la chimenea y otros dos en la zona alta, que permiten tanto asegurar la subida como sobre todo rapelar en el descenso. Con cuidado vamos cresteando y cuando ya parece que llegamos a la cima, resulta que sólo estamos en la antecima. Vemos que la cima está envuelta por una nubes que pasan rápidamente tanto en nuestra cima como en la del Perdido. Aún quedan unos 100 metros de desnivel y decidimos volver, aunque la hora es buena, aún nos quedan casi dos mil metros de descenso y aunque quizás estas nubes no traigan precipitaciones, todos estamos de acuerdo en iniciar el descenso.
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      - Cuatro en la antecima -  - Bajando la cresta  el Tobacor al fondo -   - Juan controla el rapel -  - Isabel y Antonio en el inicio del descenso de la pala hacia el Lago Helado. La verticalidad aconseja poner la manos y bajar con el piolet bien clavado.

Vamos deshaciendo los pasos, con cierta parsimonia. Disfrutando de cada zona. A la izquierda podemos ver el caos de bloques que presenta un aspecto "de foto" con la nieve encima.

A la derecha, se intuye la cima del Cilindro con las nubes que la cubren, una vez llegados al refugio. Allí recoger algunos bártulos que habíamos dejado en las taquillas, pagar y de camino a la pradera de Ordesa. Una buena caminata que siempre acaba haciéndose larga. No obstante, ha merecido sobradamente la pena. Las caras de todos así lo indican.
Tanto para los más novatos como para los de más experiencia, hacer una
cima como esta en invierno, es una gran satisfacción. La recompensa como siempre en montaña son los recuerdos de unas horas pasadas en montaña con una buena compañía. Que más se puede pedir. Sí, algo más se puede pedir: volver pronto a la montaña.
Carlos Ara. 12.4.07
carlosara (arroba) cmayud.com


 

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