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Hace ya mucho
tiempo que vengo soñando con pisar los balcones más aéreos
de los picos. Casi siempre quedo sin poder hacerlos
realidad, pero incluso esos momentos de ensueño me permiten
disfrutarlos virtualmente. Mientras bajo de uno cualquiera
de los picos, por ejemplo, en esos momentos de pausa para
calmar los músculos y la fatiga, o mejor, disfrutando de un
descanso sobre una buena alfombra de hierba, contemplo la
arista -una cualquiera, esculpida para soportar la cima a la
que llega irremediablemente, y quizás hacia otra y otra más
en un tortuoso subir y bajar- y sigo su recorrido poco a
poco con la vista hasta terminar felizmente mi viaje visual,
con o sin dudas, en la misma cima, donde los 180 grados
esféricos de visión del llano se convierten en 250 ó 300 del
extraordinario mirador; o quizás y más seguro, termino el
recorrido visual en una brecha profunda o en un gendarme
estilizado que me cierran el paso sin posibilidad aparente
de superación. El afán de aventura se estimula, mi
curiosidad pide más información. Tendré que recorrerla con
la vista desde otro sitio donde percibir caminos antes
ocultos; tendré que encontrar información de alguien que la
haya hecho antes o mi sueño terminará en esa brecha o ese
gendarme. Si la curiosidad persiste, la aventura ya ha
empezado. Así tengo muchas aventuras empezadas; no me pidáis
que termine todas, sería imposible.
La Sur del Arriel
puede contemplarse muy bien desde ambas vertientes; desde el
Oeste en los llanos de Garmo Negro y desde el Este en las
laderas de acceso a sus ibones. Y desde el sur, de frente
desde el mismo punto de partida en La Sarra de Sallent de
Gállego.
Arriba, donde la
arista se estiliza perdiendo mucha de su inclinación, no hay
problemas aparentes, sino un atrayente filo donde disfrutar
de un gran ambiente.
Abajo, la arista
rocosa emerge de entre la hierba y las pedreras ya poco
boscosas, a 2.300m; aparece de forma brusca, aunque sin
grandes alturas, formando un laberinto de gendarmes que
compiten en mantener un equilibrio a veces incomprensible.
Una ruta inicial que podría resultar complicada si fueran
otras dimensiones. Son unos 250m de longitud y unos 100 de
desnivel que salvaremos haciendo el mejor camino; trepando y
destrepando sobre un granito bastante franco.
Después, una gran
brecha corta la arista -o el laberinto- convirtiéndola en un
enorme frontón casi vertical con síntomas de padecer un
progresivo cambio. La roca ya no es segura; el terreno es
peligroso; hay que evitar la verticalidad con el compañero
hasta encontrar roca más segura. Una travesía, ascendiendo y
descendiendo según marquen la debilidad de las canales,
permiten salir de la zona más peligrosa por la vertiente
Este, con un buen ambiente bajo los pies. Alguna roca tocada
con menos delicadeza de la necesaria, se precipita sobre el
vacío golpeando salientes a con una fuerza y velocidad que
estremece. Me veo tanteando todas las rocas antes de
traccionar o pisar; ¿quién dijo miedo? -olvídalo, aquí no
hay escapatoria fácil; hay que buscarla más arriba.
Una canal de
granito desgastado por el agua y la nieve, es una buena
opción porque tiene una roca segura, aunque comprobaremos
que tiene pocas posibilidades de proteger con nuestros
friends debido a que la mayoría de las fisuras están ciegas
por a los elementos de la erosión. Unos clavos vendrían
bien.
Así, por canal o
su espolón, seguiremos subiendo buscando la arista,
bordeando el frontón vertical y descompuesto. Hasta que la
ladera pierde inclinación y la paciencia nos sitúa por
mezcla de granito y roca esquistosa, de nuevo, en la querida
arista, a la altura de un moño dominador de la mejor de las
vistas del Valle de Tena -es un decir que no se aleja mucho
de la realidad-.
Unos sarrios se
sorprenden al ver aparecer nuestras cabezas, lo cual nos
asegura unas buenas posibilidades de escapatoria, que no
vamos a necesitar, porque el peligro ya pasó.
La fatiga y la
deshidratación se sobrellevan sin problema, zanqueando
con equilibrio o trepando entre bloques de granito viejo,
colonizado de musgos resecos; y con algún que otro pequeño
descanso.
Y con la cima,
nuestra sonrisa se vuelve fácil.
Enrique y Donato
hemos abierto nuestro propio camino; y allí ha quedado como
estaba, sin rastro de que antes haya pasado alguien. Ha sido
un placer, como siempre, difícil de demostrar.
Ficha técnica:
Punto de partida:
La Sarra, 1.438m.
Toma de contacto
con la cresta: 2.300m. aprox. Se puede acceder tanto por el
Este (ruta del pico) como por el Oeste (ruta de los lagos).
Cima: 2.822m.
Dificultad: III
como más mantenido en la escalada, pero con algunos pasos
más difíciles (IV - IV+). También mucho tramo de I y II
antes de llegar a la arista por arriba.
Hay un buen tramo
de exposición sobre terreno delicado -peligroso-
No es
recomendable para los poco iniciados en terrenos expuestos.
dmolinar(arroba)cmayud.com .
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