Silueta de David y la cresta de La MuniaLa Munia 3.133 - Cresta de Troumouse - 9/8/08

La cresta de Troumouse o de La Munia, según la reseña sea francesa o española, es una de esas actividades que siempre que las ves al repasar libros, deseas hacer algún día. El jueves nos encontramos en Morata, por un lado Charli y David Martínez, y por otro Enrique y Carlos Aragüés. David y Carlos teníamos el fin de semana libre, y el tiempo para el sábado era muy bueno en el Pirineo. Con una cerveza de por medio tras la escalada, y revisar lo que necesitábamos de material, el viernes a las 5 salimos camino de Chisagüés, para finalizar la pista que lleva hasta la fuente de Petramula. El final de la pista, tiene una empinda rampa, pero accesible a cualquier vehiculo, y te deja en una pradera com un amplio aparcamiento. Tiene un rio y permite un vivac magnífico. A las 5 nos levantamos y media hora mas tarde, con la única luz de nuestros frontales iniciamos el sendero. En algo mas de una hora, y con las primeras luces del día, nos acercabamos al Collado de las Puertas, donde se separan los caminos de La Munia y Robiñera. En poco más, los preciosos Lagos de La Munia y a la vista el Collado del mismo nombre, con el Pico Peña Blanca al oeste. Desde éste comienza la cresta de subida a la cima de La Munia. Allí nos saluda una familia de sarrios, atentos a nuestros movimientos y sobre todo una espléndida vista al circo de Troumouse, los lagos de Aires, la población de Heás y un impresionante mar de nubes. Hacia el lado español, la omnipresente cara norte del Perdido y todo el macizo de las Tucas con el collado de Añisclo en el centro. Tomamos el camino, bien marcado y que obliga a trepar con frecuencia, hasta llegar al llamado Pas du Chat, una laja inclinada y fisurada que ofrece poca dificultad para la subida y apenas algo más para la destrepada. (hay un clavo con maillón para asegurar la bajada si se quiere). Superados tres torreones, llegamos a la cima de La Munia. Son la nueve y se agradece el sol que nos ha aparecido poco antes. Desde la vertiente francesa sopla un fresco aire que a David lo va dejando más que fresco. Yo llevo el soft shell del club y lo agradezco. Estamos disfrutando de una vista sin par: La norte del Perdido, y el Cilindo, el macizo del Vignemale con su glaciar, y hacia el este los macizos de Bachimala, Posets y su glaciar, Maladeta Aneto... Cientos de cumbres a nuestro alrededor. Tras las fotos de rigor, descendemos y volvemos a subir a la cima de la Pequeña Munia, y vuelta a descender al collado Paget-Chapelle, desde por un terreno fácil nos dirigimos a la cima de Sierra Morena -3.090 m-. El descenso hasta el siguiente collado obliga a unos destrepes de III, de unos 40 metros, que aunque tienen unos agarres sólidos, presentan una clara exposición hacia ambas vertientes. Así que aprovechamos un clavo con maillón muy bien anclado, para hacer un rapel, que nos conduce a la última repisa. Desde allí, y de nuevo por trepadas fáciles pero continuas, ascendemos a la característica cima del pico que da nombre a la cresta: el Troumouse. Tiene una estructura piramidal hecha con tubos y una señal geodésica debajo, por lo que no hay duda. Sus 3.085 m. son la tercera altitud de la cresta. Habíamos llegado a nuestro objetivo inicial, ya que la intención de ir y volver por el mismo camino, nos hizo calcular la mitad del total de la cresta, para que el día fuera disfrutón. Aún así decidimos seguir la cresta, con pasos de II+ aereos y que obligan a asegurar bien los pies, ya que algunas zonas están bastante rotas, hasta el siguiente pico marcado en el mapa de Alpina, como Punta Aires de 3.025 m. Este fué nuestro punto de retorno. La trepada del torreón de Sierra Morena, puso el punto de disfrute alpinístico, más fácil que la destrepada, realizada un rato antes. Luego vuelta al sube y baja, hasta llegar a la cima de La Munia. Allí parada y fonda. Bocadillo de jamón, fruta, agua en abundancia, reposo, disfrute de la vista hacia cualquier lado que mirabas, pajarillos que acuden a las migas de pan, algún cruce de algún francés menos madrugador. Casi con pereza, decidimos iniciar el descenso. Como bien dice David, yo quiero esta vista para la terraza de mi casa. No nos marcharíamos de allí. La vista es extensa, de cientos de picos. Algunos identificables como el Midi de Bigorre, con sus construcciones en la cima, otros característicos como los glaciares del Perdido, del Vignemale, del Posets, otros suaves, cercanos y verdes como el Pico Barrosa. Otros sin embargo permanecen en el anonimato, entre los grandes del Pirineo. Todos bellos y atrayentes. En el descenso más montañeros poco madrugadores, que sufrén ya el rigor del calor unido al esfuerzo de la subida. En el collado nos encontramos a dos esforzados, cercanos al golpe de calor, y al poco a un grupo familiar que resopla con ritmo cansino. Con todos cruzamos palabras, de ánimo por un lado y de prudencia por otro. Llegamos de nuevo a los lagos, que ahora nos parecen mas bonitos. El reflejo del sol en aguas tan limpias les da un color verde azulado con destellos, que produce una gran sensación de paz al admirarlos con la tranquilidad que da no tener prisa. Un baño de pies en las frias aguas, un baño de sol apoyado en las piedras, una charla distendida... Que más se puede pedir. La bajada final siempre se hace cansina y cansada. Parece que sobra, tras haber conseguidos los objetivos y el disfrute. Pero es el precio que hay que pagar. Esas rampas que por la mañana y a oscuras se nos hicieron livianas, ahora se nos hacen largas, incluso nos hacen dudar de haber pasado por allí. Poco a poco empezamos a divisar el coche y el final de la aventura. Ahora el placer de descalzarse, remojarse, hacer unos estiramientos en la pradera junto al arroyo, cambiar la ropa, intercambiar saludos y relato con los vecinos de coche y camino de nuevo a la civilización. Para entrar poco a poco en ella, primero una cercecita en Bielsa y luego unos huevos fritos acompañados, en Revestido de Escalona. Luego, de nuevo la carretera, que se ameniza con los pequeños detalles sucedidos durante el día. Ahora ya sólo el recuerdo y las fotos. Pero de nuevo pensando y disfrutando en la próxima. Carlos Aragüés 11.8.08

 


Mapa, panorámicas y otras fotos. Espero que las disfruteis tanto como nosotros.