* Corredor Estasen - Aneto - Punta Oliveras Arenas - Tuca de la Collada de Coronas - Pico Coronas - Pico del Medio - Punta d'Astorg - Pico Maldito * 21.6.03 *


Puente de Coronas y  Pico Ballevierna - Hacía ya un par de meses se había propuesto realizar la cresta desde el Aneto hasta el Pico de Alba, en dos jornadas, iniciándola por el corredor Estasen, y realizando un vivac en la Maladeta Oriental. La meteo por un lado y la disponibilidad de fechas, obligó a ir retrasándo esta ascensión, que finalmente nos propusimos Enrique, Luis, Juanote y Carlos A. El viernes a las 14.30 salimos para recoger a Juan en Zaragoza y llegar a Ballibierna lo antes posible, con la intención de ascender la mayor altura posible a vivaquear. Tres de los cuatro recordabamos que hacía ahora un año el viaje nos llevaba a Chamonix...
- A las siete y media de la tarde iniciamos la marcha y unas dos horas después, estabamos montando un vivac sobre una amplia placa de granito bien protegida del viento norte que nos traía el frio del Ibón bajo de Coronas,aún a med io deshelar. Tras la frugal cena,se tomó la decisión, dada la forma física, de realizar la cresta hasta el Pico Maldito, y volver al vivac, dejando allí una parte del peso: colchoneta, saco, parte de la comida...
Pico Aragüells - A las 5,30, sonó puntualmente el reloj de Enrique, como siempre el más madrugador, y con cierta pereza los otros tres nos fuimos despertando. Con tranquilidad, fuimos desayunando y preparandonos para el gran día, pues el domingo lo dejamos para hacer el Aragüells y bajar a comer a Benasque.A las siete iniciamos la marcha y a ritmo constante fuimos alcanzando los Ibónes medio y superior, pasando entre ellos, endirección al Collado de Coronas, para girar a la derecha y buscar la base de Corredor Estasen. La entrada nos confirmó una nieve dura,Recorrido del corredor Estasen ideal para el crampón y piolet, no precisando ir encordados, dada la
confianza que daba el ascenso. Poco antes de las 10, estábamos disfrutando del sol en la salida del Corredor. Ascendimos ya sin crampones una pequeña cresta y rapidamente divisamos la cima del Anet o, ya poblada de personal. En 10 minutos nos hacíamos la foto de Cima y sin tardar mucho, dada la creciente aglomeración, decidimos descender. El paso de Mahoma, como siempre crea dificultades de paso, pero en menos de 15 minutos estabamos en la Punta Oliveras Arenas, marcada por una cruz de un grupo excursionista catalán, en recuerdo de Mosén Oliveras. Poco después, tras pasar la Collada de Coronas, con un precioso y azulado ibón, dejamos la corriente de gentío que sube y baja, y ascendemos sin dificultades a la cresta que primero nos llevará a la Tuca de la Collada de Coronas, un tres mil secundario, y luego al Pico Coronas. En la Tuca, Enrique que no hacía buena cara, a pesar de ir abriendo huella durante casí todo el recorrido de ascenso, incluido el corredor, nos dice que tiene sensación de pájara y prefiere volverse desde allí, para bajar por Coronas, antes de empeorar su estado físico. A pesar de intentar convercerle de seguir, dando un poco de tiempo de reposo, su decisión es firme, y en adelante seguimos solo un trío. La sensación es agridulce: perder a alguién de la cordada nunca gusta, pero que cada uno se ponga sus propios límites da confianza al grupo. El ascenso al Pico de Coronas y posteriormente al Pico del Medio, tras pasar por el collado del medio, al que se accede facilmente desde el Glaciar Corredor Estasen desde la Punta Oliveras, con un tardío montañero sobre el punto azul. del Aneto, no presentan ninguna complicación. El tiempo, como las predicciones aseguraban es magnífico. Hasta una gran nube nos protegió del sol durante un buen rato al final de la cresta, cosa que agradecimos. Aquí decidimos hacer parada para descansar, comer y reponer agua derritiendo hielo, pues esde allí hasta el Pico Maldito, la cresta se complica. Vimos raperlar a un grupo en el gendarme de la Punta Astorg y tras un buen rato aparecieron: dos franceses con un guia es pañol pero de pocas palabras. Decidimos encordarnos,y Luis toma la delantera, que no dejó hasta el final. Sube y baja continuos desde la cresta hacia el sur para evitar algunos resaltes, hasta que llegamos un paso sobre un pequeño corredor de nieve y la subida a la Punta Astorg, que aunque sólo son dos pasos de III, algo pulidos, aumentan su dificultad, con botas duras y mochila pesada. Tras este último, la cresta deja las dificultades y en poco estamos sobre la cima del Pico Maldito, últimos de nuestros objetivos. Lo que sigue es la suma de tres despropósitos en el intento de evitar el rapel al glaciar del Aneto por el Gendarme de Schmitd Endell y la posterior pateada hasta el collado de Coronas. Iniciamos la bajada hacia el sureste confiando en llegar a la parte baja del corredor que habíamos pasado, pero en poco se nos cerró el paso con paredes que no se dejaban destrepar y cuyos rapeles eran una aventura. Volvimos a la cima para valorar bajar por la pared oeste, pero la vista desde arriba no animaba en nada a meters e en una más que probable embarcada. Finalmente, decidimos aventurarnos a descender por la Cresta de Cregüeña, (si se puede subir, se podrá bajar), pero, como ocurre frecuentemente en montaña, es más fácil subir que bajar. Tras poco más de cinco minutos, no aparece un gendarme que nos mira con mala cara: una pared vertical, ideal para rapelar, pero nada agradable para subir. Según nos acercamos, la cosa se complica y a la vez se facilita: Antes de la pared hay una salto con un patio más que regular, pero justo antes podemos ver un rapel montado con tres clavos, dos cuerdas de 10 trianguladas y ecualizadas, para descender sobre una pared bastante lisa, pero tumbada, apareciendo repisas intermedias en las que se adivinan otros rápeles montados. La decisión, tras inspeccionar el montaje, es unánime: a bajar se ha dicho, pues finaliza en la nieve, que da acceso a la cara sur. El primero en bajar es Juanote, dada su experiencia y confirma que mas a la derecha de donde vemos el segundo anclaje del rapel hay otro montaje más seguro. Asi que a continuación desciende Luis y luego yo. La repisa es ancha y la placa tumbada como para no pasar apuros. Pero... al recoger la cuerda y caer sobre nosotros, se quedó empotrada sobre una laja, a unos 6 metros sobre nosotros, pudiendo adivinar que no era el final del cabo. Tras diversos intentos de extracción, Juanote decide en una fina técnica de dry tooling con el piolet, subir lo suficiente hasta rescatar el cabo, y con ello y paciencia conseguir recuperar la cuerda. Vaya marrón el que se puede montar por una pequeña laja de granito, si esta llega a estar a 20 metros en lugar de a 6. El segundo rapel nos deja justo en el borde de la nieve, junto a un bloque en el que se aprecia una cinta cosida, dejada como seguro para rapelar, ya que la rimaya presentaba una grieta que no nos hacia gracia destrepar a ninguno de los tres. Realizamos un tercer rapel has ta donde acababan las cuerdas ya en la zona menos declive del nevero. Pasada la aventura, bajada por la nieve cerca de la Cresta de Cregüeña hasta que a la altura del ibon medio de Coronas, avistamos a Enrique, que bajaba despues de hacer cima en el Aragüells. Enrique tras llegar al vivac, recuperar líquidos y descansar, se encontró con fuerzas y subió sin problemas a este bonito mirador de la cara sur de las Maladetas. Este pico, por motivos obvios, lo reservaba para desayunar el domingo, antes bajar a Ballibierna, pero otra vez será. Quizás cuando vengamos a hacer la Cresta de Cregüeña. Llegados al vivac, veo que Enrique gesticula sobre la placa de granito que nos había servido de cama: no le entiendo pero me parece adivinar que no están las cosas - incredulidad ¿como se va a llevar nadie las cosas a 2.500 m? Según me acerco, parece que lo que falta es la comida: vaya morro comerse la comida de otros. Finalmente lo que falta es el salmón que llevaba en un paquete envasado al vacío para mi cena: las huellas delatan al autor, probablemente una marmota que estuvo ojo avizor cuando Enrique se fue. Total que entre una cosa y otra, decidimos iniciar el descenso y dormir esta noche en el refugio del puente de Coronas. Bueno la intención quedó en dormir en la pradera, pues había una autentica invasión de catalanes, que se montaron cena en el refugio con chef incluido. Esto del Pirineo ya no es lo que era. El resto ya no tiene mucha gracia: levantarnos, recoger, volver a la civilización, almorzar en Benasque, repaso a Barrabes shop, baño en Esera, comer en El Chopo, y vuelta a Zaragoza, donde tuvimos la oportunidad de ver el curro que ha montado Juanote con las autocaravamas: una chulada sino fuera por el calor atorrante que soportamos. Y hasta la próxima pues con esta hemos disfrutado de lo lindo. Carlos A.

"VISITA LA GALERÍA COMPLETA DE FOTOS DE ESTA RUTA"

Si quieres alguna foto con mejor resolución (1025x780) pidela a Carlos A.

 
inicio de este relato
 
volver a la pagina principal