A las 5 la tarde, 23 de julio 2001, me socurre, ya las 5 y cuarto yastoy subiendo al trastero pa coger la bici.
Ya no tengo esas ganas daceaños que macían empezar con ganas de verdá, con demasiau entusiasmo, casi nervioso. Además, todavía mestoy terminando de concentrar en el camino eslegido. Pienso, que sólo si dosifico las fuerzas convenientemente, y si no tengo problemas, llegaré hastarriba.
En la puerta la calle, tengo qu'inchar la rueda diatras, floja desdiace días. Me seocurre levantar la rueda, lago girar, y ... ¡vaya!, se frena en una parte. Nada nada, bici bocarriba ya pretar y despretrar radios hasta que consigo que no se frene. Las cinco y media, listo. Atitud, 530 m..
Desdel barrio de La Redonda (por cierto, me sacaba docurrir eso de "barrio de La Redonda", yesque no sé nienqué barrio vivo), junto al río, ya no necesito ni pisar asfalto; cruzo la nueva pasarela y sigo paralelo al Jalón por su vera derecha hastal Sabeco, yallí, cuando me dejal tráfico, cruzo la carretera y sigo el camino que pasa pegau a los viveros Verón y sigue por detrás del IPE; y después de cruzar la vieja vía del tren de Soria, sigue más alau del Polígono Mediavega, que dejo a la derecha; y sigue más, hasta el pasonivel de la línea del tren de Zaragoza. Abora ya no se pué cruzar porque le'an puesto dos cachos de vía bien largos a un metro d altura, y bien fijaus con tornillos de los gordos. Así que no queda más remedio que seguir por la izquierda, junto a la vía.
El río Perejiles está ascasos 100 metros dallí. Se cruza, (no bajagua), se pasa por abajo del puente la vía y yastoy alotro lau, camino de Güermeda con la via a la izquierda. Pero poco rato, porque'nseguida empieza una cuestecica que dura unos 40 o 50 metros. Y justo antes de quel camino, en un giro a la izquierda se convierte en una senda mu maja que llega hasta Güermeda pasando por la fuente de la noguera -noguera que ya no está, y fuente que casi no queda-, sigo defrente entrando en ni se sabe donde, si camino, si senda, o si finca. El casoes que sigo sin tener muy claro el camino. Creo quel cruce estaba un poco más alante. Pero enfin, ya saldré poalgún lau.
Paso por una pequeña granja con olor a olivas de ovejas. Un trator lestá metiendo una buena reja a un campo, ¡adios!. Definitivamente estoy fuera ruta, mi equivocau de cruce. Paso por los laus de dos fincas yermas, donde se aprecia senda usada yen seguida me encuentro con la línea del AVE. Por suerte tiene un buen camino paralelo. Sigo parriba, el AVE a la derecha, hasta el puente que lo cruza poco antes del primer túnel. Este puente contacta con los primeros chalés de Marivella, con buen suelo. Yenseguida, el camino muere en la carretera nacional II (no sé sies antigua porque haya dejau de serlo por la autovía o si sigue siendo). Trenta metros carreterabajo y cruzada, se coge otro camino bueno que bordea por la derecha una finca de recreo con pinos mu altos. Deben ser viejos porque me paice que son los más grandes de toa Marivella ...
Y desde aquí, el camino sigue durante unos minutos hasta la autovía, debajo della. Pa cruzala hay un tunel a conciencia, grande. Igual tiene 80 metro de largo. Antes me gustaba gritar cuando estaba en medio. Yal salir del túnel, el camino se divide en dos; tomo el de la izquierda, el que en buena cuesta sigue paralelo a la autovía, que primero se tiene encima y después debajo; yesque la cuesta es de las buenas. Los coches pasan tos con prisa, o eso me paece a mí.
China chana llego a lo alto de lo más empinau y la cuesta se modera a la vez que gira a la derecha, alejándome con rapidez de la autovía. Voy por un buen camino por lo alto de un ancho barranco; debajo hay más fincas de recreo. Yun poco más alante, otra finca que dejo a la derecha después de soportar los estúpidos ladridos de sus perros aburridos (seguro). Un campo de ciruelas; unas grandes cisternas de camión que paecen servir palmacenar agua, y llego a una barrera que cierra el paso a vehículos, pero que pué cruzase bien con la bici po la derecha. Hi entrau en los campos de la dhesa, y bordiando por la derecha un campo enorme, con buen camino, me voy adentrando en la sierra. Pronto, a los dos laus del camino empiezan abundar los arbustos de chaparros, y algunas carrascas en condiciones. El suelo'a cambiau en poco rato, está lleno de piedras, yalgunas gordas. Devecen cuando, sabre la vegetación por la derecha y se dejan ver más fincas de la dhesa; cerezos, ciruelos, manzanos; riego por goteo con agua de la sierra. Un rato de subida continua y un par de bajadas y subidas y se lleg'a una construcción bastante grande, que se dej'a la izquierda, con toa seguridá, punto d'administración de las fincas.
Siguel camino junto a un campo de cerezos, yenseguida entre chaparros, otra vez. Yotra vez la cuesta. Yotra vez las piedras en el suelo queay que controlar. Y de pronto dice la bici: -Pffffff... -¿Eeh? - ffffffff... - ¡Maaa!, yai pinchau. Nada nada, a cambiar la rueda, ¡¡rápidoo!!.
Bici bocarriba, quito la rueda datrás, acuden las moscas, paqué!, -en un rato ya mestán asando, por la cara, por las piernas; ¡comostoy jugoso ...!, to sudau; menuda merienda tienen las moscas conmigo. Vaya rato que pasé; sólo fueron 10 ó 15 minutos, pero me pusieron nerviosico.
Por siacaso, todavía tengotra cámara más, pero no deja ser procupante, porque yastoy a más de 10 kilometros de casa.
Por fin repongo la rueda, plego los trastos ya seguir. Y con el airecico, poco porque voy de parriba, me desaparecen las moscas, aunque no del to, porque en los sitios porande paso lento, me siguen revulitiando algunas po la cara, lo que moblig'acer algunos aspavientos devecen cuando.
Llego a lúltima costrución de la dhesa, yallí muerel camino. Inremisiblemente hay quentrar en una finca de cerezos y cruzala pancontrar otra senda junto auna balsa costruida pa regar. Esta senda'stá mu echa polvo, cruza un barranco, y con un suelo mu malo y buena cuesta, llega'stal camino que sube desde'l toro, (desde la carretera de Aluenda). Yallí mismo'stá l'albergue, altitud 830 m..
Continuo sin parar, chino chano. Otras veces, cuando llegaba'quí yastaba cocido, per'oy hi subido más despacico porque quiero llegar hasta las bolas.
Enseguida, el camino se pone pino yel suelo lleno piedras a las que hay que poner bastante atención. El camino's ancho, sin pérdida, pero un tanto rutinario y aburrido. Y pronto'npienzan las rampas buenas; y como el suelo'stá lleno de regachos y piedras, en algunos momentos casi necesito echar pie a tierra pa'vitar caer.
Se llega'una bifurcación del camino. Carancia la derecha se bordea la sierra largamente a media altura camino de Viver de Vicort, Sediles, y la parte más al este de la sierra. Yo sigo recto (ligeramente a la izquierda).
Hay una rampa, mu recta, que va'umentando sucesivamente'l desnivel hasta'un cambio brusco de rasante, en que te paece que vas a descansar, pero tan sólo cede un poco la cuesta, yande te creías que tocaba descansar, tencuentras que debes seguir bufando si no quieres parar en el suelo.
Con tol desarrollo s'aguanta un buen rato hasta que a lo lejos se ve la paré ande hacer u descanso obligau. Allí'sta la fuente Valdelinares (1.180 m), remodelada, con grifo nuevo yagua fresca. Mientras te comes una fruta, se pué ver mu cerca, en lo alto duna roca, un busto de la virgen; desde'l mismo Calataú se pué ver con unos prismáticos.
Tamién allí mismo sencuentra la bifurcación de caminos de laultima parte de la subida: a la izquierda, el camino da'la carretera melitar d'aceso restrengido; carancia la derecha, por caminos forestales con las piores rampas de toda subida. Comol cuerpo lo tengo bastante castigau, decido ime po lo más suave: unas rampas del 14 u 15 por ciento, por camino desastroso hasta dar con el collau, con el asfalto. Estoy brillante, no de forma, sino de sudor con el sol de poniente; hasta noto'l amargor en los ojos por las gotas que'scapan entre las cejas.
China chana, consumo, sufro, los metros finales, amorrau al manillar, escuchando el zumbido del aire entre las ramas de los pocos pinos que sobreviven arriba. Siento una tremenda soledá.
Y en el collau cimero, cuando aun quedan doscientos o trescientos metros pa llegar a la verja dentrada'las bolas, voy sintiendo la posiblidá de encontrar a mi amigo Richar. Pero na. Cuando llego a la cima (Pico de Santa Brígida, 1.411 m.), las bolas, grandes, están solas, encerradas, y aunque grito no aparece nadie.
Todavía queda mucho sol pa bajar. Hace aire fresco aquí arriba. Hi cumplido con la subida; ahora me toca la bajada, por el mismo sitio.
En la puerta casa, el cronometro marca tres horas y vente minutos; en otros tiempos l'hacía en dos horas y media. No sé qué tendrá más culpa, si los años, o la falta d'entrenamiento (porque los kilos no son).
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