Aprovechando que la festividad de San Valero se pasaba al lunes 30, Charly y Luis decidimos acercarnos hasta la Sierra de Guara, lugar cercano a Zaragoza y que en las últimas ocasiones nos causó un gran impacto por su variedad de paisajes y las posibilidades infinitas que ofrece.
Además, el tiempo era muy frío nos pareció una opción menos expuesta que alguna cumbre pirenaica.
A las siete de la mañana nos pusimos en marcha, con la intención de hacer un primer tanteo a los conocidos como Mallos de Ligüerri, y una ascensión hasta el Mallo San Jorge, que en su última parte tiene unas clavijas muy aéreas y que entrañan una dificultad considerable. La idea, como decía era echar un vistazo e inspeccionar la zona para que cuando el buen tiempo acompañe, intentar encadenar esta ascensión con la ferrata del Palomo.
A las ocho y media llegamos hasta el aparcamiento del embalse de Vadiello y allí mismo comenzamos una subida muy interesante, con alguna trepada entretenida que hizo que la subida de algo menos de dos horas, se pasará volando, buscando los pasos por una canal que se abre camino por el lateral de la masa enorme de conglomerados.
Al llegar arriba, y tras comprobar que las clavijas no tienen ningún desperdicio y que la empresa será de riesgo, continuamos camino durante una media hora más por una cresta que asomaba directamente sobre el pantano. Debido al fuerte viento y a que nuestro objetivo se había cumplido, decidimos dar marcha atrás por el lugar por el que vinimos, y acompañados en el retorno por un grupo de cabras silvestres como testigos de la retirada.
En fin, una bonita excursión para los zaragozanos y con la vista puesta en empresas mayores por la zona.
La duración de la actividad fue de unas tres horas y media.
Un saludo.
Luis La







