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Hoz de Jaca - Vía del diedro, 31 de Agosto de 2002 Por fin, tras tres semanas sucesivas posponiendo la visita al Midi D'Ossau, el tiempo según Méteo France, nos iba a permitir las horas necesarias para escalar, por la pared sureste, la vía Mailly; unos 250 m de granito, máximo 6a/A0 con poco equipamiento.
El miércoles, tras la visita a las Negras, reservamos sitio en el refugio de Pombie, donde nos insistieron en procurar llegar a las 19:30, hora de la cena; el jueves se consolidaban las previsiones, y el viernes 30-8, antes de las 4 de la tarde, salíamos camino del parking de Aneu donde llegamos a las 18:35 tras haber hecho una pequeña parada dentro de Zaragoza para dejar al resto de mi familia. En cinco minutos, vacié la mochila, retiré lo que no iba a ser necesario y la volví a llenar. Enrique ya estaba preparado, como siempre. El pico estaba cubierto en la niebla.
En unos pocos minutos más ya estábamos cruzando el pequeño puente de madera donde un cartelito amarillo reza: "refugio de Pombie 1:15 h". Estábamos mentalizados en quitar importancia al hecho de llegar tarde, pero a pesar de ello anduvimos a buen ritmo. Llegamos al refugio a las 19:30 justas, ¡¡adelantando en casi media hora el horario estándar!!, y con la lengua en su sitio.
Guy, el guarda, empezaba a servir las cenas, y en unos minutos para cambiarnos y lavarnos un poco ya estábamos dando buena cuenta de la exquisita sopa de verduras, de la ensalada, del cerdo con abundante arroz y del pastelito.
A la llegada, sólo habíamos podido ver la cima de la Punta Aragón; la pared sureste seguía sumida en las nubes. Y después de cenar, se despejó totalmente y la noche quedó perfecta, limpia y estrellada. Llamamos a Vicente, que había prometido llegar por la mañana y le confirmamos que las buenas previsiones se estaban cumpliendo.
La noche pasó pronto, pero el tiempo cambió, a mal; y a las 7:30 estaba totalmente cubierto y empezaba a llover débilmente. Y tras el desayuno, el panorama continuaba, a peor. Llamamos nuevamente a Vicente y nos indicó que había empezado a subir por Aneu y también estba lloviendo. Evidentemente, la decisión fue encontrarnos en el parking.
La situación la habíamos contemplado, y ya habíamos puesto como alternativa la visita a Riglos para hacer la vía Galletas, que mis compañeros ya han experimentado y volverían a ella encantados por mí, que todavía la tengo como objetivo. Pero en el viaje de ida, Enrique comentó la existencia de una vía equipada a los pies del mirador de Hoz de Jaca, perfectamente reconocible desde la carretera que bordea el pantano de Búbal, tan cerca que estaba prácticamente en nuestro camino a menos de un cuarto de hora. El tiempo era suficientemente bueno como para meternos, la zona totalmente nueva para Enrique y para mí; Riglos lo visitamos más a menudo, y su tiempo era una incógnita. Al final, decidimos subir hasta el mirador de Hoz, tomando primero el cruce a Panticosa y después el de El Pueyo de Jaca, para cruzar el pueblo tranquilo, en fiestas, y continuar unos pocos kilómetros entre la espesura.
El mirador es una estructura metálica, verde, colgada sobre la misma vía que vamos a realizar, unos 150 metros por encima del bosque que bordea el pantano. El suelo lo constituye una rejilla que permite ver el vacío bajo los pies ... ¡¡yuyuu!!.
La aproximación a la vía se realiza por un sendero entre buxeras un tanto vertiginoso. Los últimos metros de senda están protegidos por una sirga. Para realizar la escalada, primero hay que rapelar la vía en dos tiradas de 60 metros. El primero de los rápeles es realmente espectacular, desciende desde la chimenea de un gran techo y en alguno de sus metros es totalmente volado; y como la reunión a la que hay que ir a parar no es del todo vertical con el punto de rápel, es necesario que el primero fije la cuerda a la pared mientras va descendiendo. El segundo rápel nos deposita perfectamente en la base de la vía, entre las copas del espeso bosque.
L1 - (V) Enrique ya se está poniendo los pies de gato cuando yo llego a la base. Comienza el diedro por terreno vertical que se mantiene hasta la reunión. A veces se sucede algún pequeño desplome que se supera perfectamente por buenas presas y/o técnica de oposición. Algunos pequeños árboles, generosos y sumisos también se suceden en nuestro camino. La calidad de la roca un poco dudosa pero sólo es una sensación que obliga a tantear un poco las presas con peor presentación; es una caliza esquistosa que ya ha sido muy limpiada por sus equipadores y realizadores. La reunión es una buena repisa para dos, perfectamente equipada, como toda la vía. Las pocas chapas viejas tienen grabado el nombre de URSI.
L2 - (V) Vicente lidera el segundo largo, en el que, quizás se encuentra el paso más complicado: unos metros de diedro donde las presas se concentran en la fisura central. Con un poco de técnica en bavaresa y más de oposición de piernas, se supera el paso sin grandes complicaciones. En adelante, el largo sigue por la placa de la izquierda, superando algunos extraplomos con buenas presas. La escalada es alegre y bastante rápida. La segunda reunión, otra buena repisa junto al diedro y bajo un pequeño extraplomo.
L3 - (V) Comienzo escalando la parte más débil del extraplomo por la izquierda del diedro. Después, algunos pasos en oposición me permiten superar los abombamientos. Unos pasos de placa por la derecha y luego por la izquierda de forma un tanto brusca, me hacen decidir obviar una de las chapas para evitar el exceso de roce y peso de la cuerda. Hay que franquear un paso mojado por una filtración y se llega a una nueva repisa ideal para la reunión. Habíamos comentado la posibilidad de hacer este último largo hasta el final, pero sólo me quedaban tres cintas y por encima de mí podía ver cuatro chapas antes de perderse la vía tras una estrecha chimenea, que bien podía ser el final pero ... bien podía ser una continuación. Grito reunión y mientras la estoy montando, un pequeño despiste da con la Gi-Gi golpeando las rocas a un lado y otro del diedro. La increíble casualidad hizo que fuese a parar a mano de mis compañeros, sin tocarles.
L4 - (V) Enrique termina la vía con cinco seguros por una placa tumbada de roca un poco rota, y bajo el gran techo que cobija todo el diedro. Se sale en oposición por la misma chimenea utilizada en el primer rápel y nos encontramos en la parte alta de la vía; parte baja de la senda que lleva al mirador en un minuto.
La vuelta no tiene el sabor de haber conseguido el objetivo planeado desde hace semanas, pero la alternativa ha sido una bonita sorpresa.
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