|
Bolos
, panzas, verticalidad y mucho patio, así es Riglos. Hace un año fue
mi primera visita a esta escuela, el espolón Adamelo al macizo del Pisón.
Durante mi primer contacto con esta roca pase de la desconfianza y la
inseguridad al tengo que volver otra vez.
Estoy en el aparcamiento y la vista del mallo Pisón es
impresionante. Miro la pared y parece imposible escalar este
conglomerado tan peculiar.
Vicente ha elegido la via Chooper, 6b, cinco largos que
enlazaremos con el collado y la normal del torreón a la cima.
Decidimos ir a largos, Vicente que conoce la vía los impares y
por tanto la panza de 6b.
Material, cascos, cuerdas y nos aproximamos a pie de vía después de
dejar a nuestros compañeros en la zona de los Volaos.
Vicente escoge trece cintas largas, manías de escalador. Unas
veces superando panzas y otras bordeándolas llega a la primera reunión.
Me pongo los gatos y empiezo a escalar. Intento concentrarme en los
apoyos de pies, tirar lo mínimo de brazos y relajar cuando la roca me
lo permite.
Los pasos no son difíciles y siento que disfruto, llego a la
reunión y casi sin palabras continuo con el siguiente largo. Nos
alejamos del suelo, la escalada es fluida y rápida. La vía es bonita y
con buen canto.
El quinto largo tiene el paso clave, una gran panza gris. Esta
protegido con un buril y un parabolt. Vicente hace un reposo y supera la
panza sin problemas. Al llegar a la reunión me comenta que la ultima
vez voló seis metros, su asegurador estaba un poco despistado.
La
Chooper acaba aquí. Una vira fácil pero expuesta enlaza con el ultimo
largo de la Pany-Haus. Un diedro-muro no muy difícil, un poco
descompuesto y con los seguros mas bien lejos. 
Son las doce de la mañana y estamos en el collado, nos quedan
tres largos. A pesar de los zig-zags subimos los dos primeros en un solo
largo. Para mi queda el ultimo esfuerzo, una panza mas y el privilegio
de llegar primero a la cima.
Encima del pedestal y con el Fire
a mi espalda recuerdo que el año pasado no pudimos hacer cima.
Estoy contento pero quedan seis rápeles y el ultimo de 60 metros tiene
esa mezcla de amor y odio por su espectacularidad y por las ganas que
tienes de tocar el suelo.
En resumen vía muy recomendable, equipada, sin posibilidad de
embarque y que sigue una línea muy elegante.
Si se equipa el espolón sureste constituirá una ruta de dificultad
media ideal para subir al
mallo Pisón.
Ascensión realizada por Vicente Esteras y Enrique Recio (CM Ayud)
el 17/09/2000.
Enrique (enriquer(arroba)cmayud.com) y Vicente Esteras (vicente.esteras(arroba)valeo.com
)

|