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Pico Cabrera, 1.427 m - 24-11-2002 |
| Nombre del Pico: Cabrera | Comarca:
Calatayud
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Término Municipal: Aniñón (Z) |
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Lugar y altitud del punto de partida: Proximidades del corral de Barrau (menos de un km al Este del Pantano del Niño Jesús, que puede verse), junto a un cartel de madera del ICONA, punto alto del camino en la G.R.90.2, 1.040 m
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Desnivel: 387 m |
Horario - tiempo neto: 1 hora. |
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Dificultad: Excursionismo - Baja. |
Material: Calzado de montaña y ropa de abrigo. |
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Acceso al punto de partida: Pista, muy utilizada por agricultores y cazadores; en bastante buen estado incluso para vehículos turismos. Parte desde el mismo pueblo de Aniñón (729 m) Al principio discurre paralela al cauce del Arroyo del Fresno; pasa junto a la ermita de San Ramón tras unos 350 m desde el pueblo, y se bifurca al cabo de un kilómetro más. El camino de la derecha es el que debemos tomar, ascendiendo al principio en fuerte pendiente y pasando pronto junto a un vertedero, tras el cual, una curva a la izquierda y otra a la derecha, ambas muy pronunciadas, salvan un buen desnivel y permiten una gran panorámica hacia el pueblo que vamos dejando atrás (840 m) La pista sigue por un llano alto, ya sin posibilidad de pérdida. En escasos 4 km más se llega a un cruce donde aparecen las marcas blancas y rojas de la G.R.90.2. A 300 m a la izquierda está el punto de partida. |
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Posible avituallamiento: Aniñón ronda los 1.000 habitantes, cuenta con suficientes servicios básicos: fuente, tiendas, bares, taller mecánico, guardia civil. Pero no tiene refugio ni camping. Calatayud se encuentra a 15 km por la CN234.
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Cartografía existente: Nº 20 de los Mapas Comarcales de Aragón, distribuido por El Periódico de Aragón. Mapas núms. 381 (Illueca) y 409 (Calatayud) del Servicio Geográfico del Ejército.
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Descripción de las características del pico, peculiaridades, panorama que se contempla desde la cumbre, puntos de interés, ...: El pico de la Cabrera no pone oposiciones si se sube por cualquiera de los cortafuegos; de otro modo, la espesura de sus pinares puede sorprendernos y complicarnos sobremanera. En otoño es cita para muchos ociosos que acuden a por sus setas. Los campos de cultivo llegan hasta su misma falda de pinares. Desde la cima, hacia el Norte y NE, los principales pueblos del Aranda (Brea, Illueca, Gotor, Jarque) se dominan a la perfección. También muy cerca, el Moncayo aparece como el hermano mayor; y más lejos, cuando el aire puro limpia la atmósfera, aparecen los lejanos y admirados Pirineos. Por el oeste, otras cumbres de esta misma Sierra de la Virgen parecen competir por la altura: el pico de la Ermita de la Virgen de la Sierra sin ir más lejos, con sus 1.417 m, su santuario y sus altas antenas, multiplica las visitas de nuestro objetivo, especialmente en primavera, con beatos y profanos que pueden subir en coche hasta la misma cima. Y entre el collado de Valdeleños y el de la Cruz de Piedra, se alza una altura 6 m mayor que la nuestra, pero sin tanta entidad, sin vértice, es el punto más alto del Risco del Gato. Por el SE, nos saluda la Sierra Vicort, con sus bolas y su pico del Rayo; y más al Sur las Sierras de Cubel, de Pardos y la de Armantes con sus Castillejos.
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Descripción
del itinerario: En
poco más de seis kilómetros de pista desde Aniñón, se llega hasta el
punto de partida donde comienza la ascensión propiamente dicha. Un
camino que bien puede hacerse a pie si el tiempo es buen acompañante. Desde
el mismo pueblo de Aniñón puede verse el suave perfil y la cima de
este lozano monte cubierto en gran medida por pinares. A medida que nos
vamos acercando se aprecian mejor las partes robadas al bosque para su
bien, para hacer de cortafuegos; una vereda desnuda de árboles que nos
permitirá, fácilmente, llegar hasta lo más alto. Si
venimos andando desde Aniñón no será necesario llegar hasta el punto
de partida indicado, que aconsejamos por la mejor disposición del
camino para poder aparcar el vehículo, sino que podremos comenzar la
subida, fuera de camino, desde el mismo cruce donde aparecen las
primeras marcas de la G.R.90.2, unos 300 m antes del final motorizado. En
cualquier caso, la dirección que hemos de tomar no comporta dudas,
porque el cortafuego por donde subiremos es evidente desde muy abajo.
Todavía estamos rodeados de campos de cultivo, principalmente cerezos,
y hemos de cruzar un par de ellos (mejor por los extremos) para tomar
contacto con los primeros pinos, cerca de los 1.100 m de altitud. La
franja desnuda de bosque por donde vamos reinventando sendas en
zig-zags, tiene una anchura
entre 15 y 30 m y un
desnivel que no superará el 20%. En ciertos pasajes de este
entrebosques hasta se adivinan las rodaduras de algún osado
todo-terreno. El
rico humus que hace de alfombra bajo los pinos, se extiende a ambos
lados del cortafuego buscando más suelo donde habitar; pero fuera del
amparo sombrío de los árboles, el musgo no puede competir con las
duras hierbas y los arbustos espinosos, mejor adaptados a temperaturas más
extremas. A
pesar de lo avanzado que ya está el Otoño y la altura por la que
progresamos, algún que otro rebollón (níscalo o robellón) va
apareciendo en nuestro camino, alegrándonos la cuesta con promesas de
buen gusto en próxima mesa. A mitad de camino, en el cortafuego,
encontramos una ampliación de la vereda coincidiendo con otra franja
desboscada que sube por el oeste; es una rica superficie alfombrada de césped
con buena colección de setas. Las
rocas, a medida que subimos aparecen más grandes y numerosas, son de
limpia y blanca caliza, bastante resbaladiza debido a la humedad por la
que estamos pasando; pero a pesar de ello, el camino es lo
suficientemente fácil como para que en ningún momento estemos
necesitados de apoyar nuestras manos en ellas para ayudarnos. La llegada a la cima nos sorprende cuando apenas llevamos una hora desde donde dejamos el vehículo; 1.427 metros, vértice geodésico. Hacia el Norte, opuestamente a la dirección por la que hemos subido, las pendientes son bastante más pronunciadas que en la parte Sur que hemos ascendido, pero hacia el Noroeste o el Sureste, es decir, en la orientación de esta columna vertebral que forma la Sierra de la Virgen, los desniveles son muy pequeños y no hay prominencias que sobresalgan. Así, para ampliar nuestra zona de visión, se hace recomendable disfrutar unos minutos más con un agradable paseo en dirección Noroeste, dejando la dirección Sureste para realizar la bajada tras reponer fuerzas. El descenso lo realizamos siguiendo el lomo de la Sierra, hacia el Sureste, adentrándonos en tierras de Viver de la Sierra, municipio de Sestrica, Comarca del Aranda. Una suave bajada por ancho cortafuego nos hace descender unos 40 metros antes de volver a subir otros 20 por sendas desaparecidas entre roquedos y arbustos. Por esta parte encontramos algún que otro hongo “Pedo de Lobo” abierto y con reserva de agua capturada a la lluvia, y varios champiñones silvestres de cerca de un palmo de diámetro. En un alto que supera los 1.400 m, el lomo de la sierra se divide: recto sigue hacia el mismo pueblo de Viver de la Sierra por la zona de Mingoaranda, y a la derecha, nuestro camino, baja más rápido un amplio espolón dorsal muy escaso de vegetación a pesar de no ser cortafuego. Pero a medida que bajamos, la vegetación se hace más y más espesa hasta que entramos de lleno en una zona de grandes pinos muy visitada por buscadores de setas, a tenor del gran número evidencias que certifican su paso. Pronto salimos del divertido laberinto dando, inevitablemente, con la pista, justo en el punto limítrofe de las dos comarcas. A la izquierda, Sureste, nos llevaría hasta Viver, y a la derecha, en sentido opuesto nos devuelve a nuestro punto de partida tras un kilómetro de agradable camino. Una reseña botánica de nuestro amigo Alfredo Martínez Cabeza sobre la Sierra de la Virgen dice que está cubierta, en gran parte, por las clásicas plantaciones de pinos, en su mayoría carrasco, laricio, royo, rodeno y algún piñonero. Que paseando por sus pinares podemos encontrar algún residuo de la vegetación anterior: carrascas, enebros, majuelos, mostajos, quejigos, rebollos, acerollos, brezos... incluso algún alcornoque. En la parte alta -zona de cortafuegos- y más castigada por los elementos, aparecen enebros, cistáceas y gramíneas entre los roquedos. La parte de la Sierra que vierte al Norte, y que pertenece a la Comarca del Aranda, debido a su orientación más umbría, es más rica y diversa en vegetación.
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