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  "El carácter es la mitad del destino." R. Guerin de la Grasserie, filósofo francés

L'Aiguillette y Batallance - 27-1-2002

Desde el año 1998 le tenía guardada la revancha al Pic de Batallance. Y a fe que me ha dado faena, porque en el año 2001 lo volví a intentar, y de nuevo me obligó a retroceder. Así que, comprenderéis que mi satisfacción sea ahora de calidad suprema. Por fin, al tercer intento, lo hemos conseguido. Necesitábamos un buen día y hemos tenido dos. 

 

El sábado 26, Rubén y Carlos-A consiguieron llegar a lo alto; era la comunicación, llena de alegría, que me pasaban a mi llegada al refugio de Pineta. Allí estaba la gran representación del Club que se había dado cita para llevar a cabo el programado curso de escalada mixta en alta montaña: Luis, Juan Fco., Sergio,  Natalia, Carlos Baraza, Enrique Recio, Enrique Pablo y Carlos Roy, realizaron durante el sábado, y el domingo que todavía estaba por llegar,  unas impresionantes vías en las heladas cascadas del alto Vallon de Saux, junto a la boca norte del túnel de Bielsa.

 

Había hecho el viaje solo desde Zaragoza, y ya estaba anocheciendo antes de llegar a Bielsa. Me llamó la atención que cerca de la luna casi llena, no se veía Júpiter, un astro muy brillante que debería estar junto a ella, tal como había consultado el día anterior. El estado de la carretera cambió bruscamente desde Bielsa, ya todo estaba helado. Temía por los posibles problemas en la bajada al refugio desde la carretera, pero ni siquiera fue necesario poner cadenas. A mi llegada a la puerta del refugio, y antes de tomar contacto con mis amigos, pude ver a Júpiter que estaba apareciendo tras el halo de la Luna, ¡¡se había producido un eclipse!!. Este hecho fue comentado en la prensa del día siguiente como algo muy raro que no pasa inadvertido. Mi comentario fue tomado con cierta chanza.

 

Reunidos alrededor de una gran mesa, charlamos y charlamos antes, durante y después de la cena. Ambos Aragües y yo, teniendo en cuenta su ascensión de ese mismo sábado, buscábamos en el mapa el lugar donde dirigir nuestras espátulas el domingo; todos los demás tenían claro su destino, volverían a clavar las puntas de sus crampones y piolets en las heladas cascadas del alto Vallon de Saux. Una posibilidad era ascender a Punta Suelza por el barranco de Urdiceto, pero la cota de nieve era muy baja y nos obligaba a foquear mucho desnivel por la pista. Había otra alternativa más sugerente, y mantendríamos cierta cercanía con nuestros compañeros machacas: se trataría de subir al Pic de L'Aiguillette, una satisfacción para mis compañeros después del éxito del día anterior, y a mí me permitiría con un poco de suerte, atacar el Batallance aprovechando la altura ganada. Y así quedó decidido.

 

Al día siguiente, toodos juntos a desayunar antes de partir hacia el parking de la boca norte del túnel de Bielsa, los once, un lugar de cita para muchos montañeros en busca de emociones intensas.

 

El camino hacia el collado de L'Aiguillette no tiene pérdida, puede verse incluso desde el mismo punto de partida, a la derecha de la boca del túnel. Ruta: suroeste.  Antes de mitad de camino, Rubén siente molestias en sus piernas y cierto cansancio por el día anterior. Eso hace que ambos Aragües se vayan quedando atrás a pesar de que mi ritmo es bastante lento y con paradas. Cuando apenas los veo por detrás, decido esperarles en una aparente roca-balcón mientras repongo un poco con alimento. Hago alguna foto, ... Mis amigos no vienen; les grito pero no me oyen. 

 

Sigo. La ascensión no presenta problemas hasta unos pocos metros antes de llegar al collado, en que la pendiente se empina y hay que hacer una pequeña travesía fácil que requiere un poco de atención al pasar por encima de una terraza con falta de nieve. En el collado, la vista sobre la muralla de Barroude es espectacular; la sensación sobre el Profundo valle de la Gela es sobrecogedora. De allí a la cima, apenas quedan 10 minutos que me exigen descalzar los esquís (dirección Sureste). Hay dos opciones: por la derecha de la cresta se aprecian pisadas de crampones que bordean las rocas; el terreno es delicado, muy empinado, con una profunda caída a la derecha. Si he de seguir por ahí, me obligo a calzarme los crampones. Estoy solo. ... Decido seguir por la cresta, esquís a la espalda, dominando las dos vertientes por terreno mixto de trepada fácil . Y la cima, amplia y con vista emocionante. Allí mismo, hacia el Suroeste, está el Puerto Viejo que permite llegar a la boca sur del túnel por el Barranco Pinara. Fotos, un poco de alimento y, mirando hacia el collado espero a mis compañeros.

 

Al cabo de unos minutos, aparece Carlos-A en el collado, que ha coincidido con un grupo de otras personas; pero su hijo Rubén no viene. Le veo progresar por la cresta, ya muy cerca de la cima; pero de pronto, me dice que decide bajarse ¿!!. Le animo pero lo ha decidido, parece preocupado por el descenso de Rubén.

 

Desde la cima del Aiguillette puedo ver, todavía muy lejos, el Batallance, mi objetivo. Rápidamente me pongo en camino, paralelo a la cresta por la cara sur (España), dirección Este-Sureste. Siento una gran soledad por este terreno. Me mantengo alerta hacia la izquierda mientras foqueo las coladas expulsadas por los dos picos que cruzo en travesía muy cerca de sus cimas. ¡No estaría mal subirlos!, pienso, pero ... no hay tiempo. No sé el nombre de los picos, no aparece en ninguno de los mapas que he consultado.

 

Casi media hora más tarde, llego hasta el Puerto de Bielsa, un tajo en la cresta que me obliga a descalzar los esquís y descender unos 50 metros. En el mismo puerto coincido con unos montañeros venidos de Lérida, curioso porque uno de ellos lo conocía por una visita que hizo a los boulders de La Losa, una de nuestras escuelas de escalada en Huérmeda.

 

Mi  camino gira de nuevo a Francia, para descender por la profunda nieve de la cara norte unos 150 m, lo mínimo posible que me permite rodear el Pic Marioules y encarar decididamente el Pic Batallance por las mismas rampas finales de su ruta normal. Vuelvo a sentir soledad; no veo a nadie, no oigo a nadie, pero el día es muy bueno; ideal su compañía.

 

Las rampas finales hasta la antecima se zigzaguean por un lomo que se va estrechando a medida que se acerca a lo alto de la cresta; a la que llegué sin especiales problemas sin tener que descalzarme los esquís (las dos veces anteriores falló el buen tiempo: la primera en el 98 por una horrible ventisca que casi nos hace volar, y la segunda, en el 2001, por la espesa niebla y las grietas en el lomo final a la antecima.)

 

En la antecima hay un gran mojón y una vista de impresión. La cima, apenas a cinco minutos más, es una meta fácil de alcanzar, pero ya sin esquís. Hay tramos rocosos que, si bien en otros momentos pueden estar tapados, y con ello permitir llegar arriba foqueando, también puede ser más normal tener que calzar los crampones dada la exposición de los últimos metros.

 

Unos minutos, unas fotos y un poco de comida en la cima. A las 14:30 todo listo para realizar una interesante bajada de 800 metros de desnivel hasta el punto de partida, que realizo disfrutando de cada pala, de cada giro, sobre una nieve polvo casi excelente. En el camino pasé por las cascadas donde esperaba encontrar a mis compañeros, pero ya habían marchado. Y enseguida en el parking donde encontré a los Aragües y a Natalia; eran las 15:08. Recordé que habíamos quedado a las 17:00, pero cambios de horario decidieron terminar antes. Ideal para celebrarlo en Escalona con unos buenos huevos fritos con patatas y jamón y ...

 

Y en definitiva, tanto la vía normal como la combinación aquí reseñada son dos buenas opciones para una ascensión de un día, sin, en principio, especiales problemas, ni grandes horarios.

 

 

    dmolinar(arroba)cmayud.com     

El collado de L'Aiguillette. Se aprecia gente en él.

La llegada al puerto es punto de encuentro con distintos grupos que confluyen en su camino. 

Llegar a este puerto permite el acceso hacia las zonas de Barrosa en España  y Barroude en Francia.

Esplandida vista de los murallones de Barroude

Panorámica hacia el Oeste desde la cima del Pic L'Aiguillette

En la cima, contento, aunque solo.

Contento, en la cima del Pic Aiguillette.

El último esfuerzo antes de la cima.

Desde la antecima, donde está tomada la foto, hasta la cima del pico Batallance, apenas hay cinco minutos de fácil y bonita cresta.

Solo en la cima del Batallance, sin celebraciones, sólo se oye el viento.

El principio, primeras rampas recién salidos del parking en la boca norte del túnel de Bielsa.

Antes de una hora de ascensión, el Garlit ya presenta una panorámica de postal.

Sábado noche. Mis compas están contentos. Acabo de llegar.

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