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Desde
el año 1998 le tenía guardada la revancha al Pic de Batallance. Y a fe que me ha dado faena, porque en el año 2001
lo volví a intentar, y de nuevo me obligó a retroceder. Así
que, comprenderéis que mi satisfacción sea ahora de calidad
suprema. Por fin, al tercer intento, lo
hemos conseguido. Necesitábamos un buen día y hemos tenido dos.
El
sábado 26, Rubén y Carlos-A consiguieron llegar a lo alto; era
la comunicación, llena de alegría, que me pasaban a mi llegada
al refugio de Pineta. Allí estaba la gran representación del
Club que se había dado cita para llevar a cabo el programado curso
de escalada mixta en alta montaña: Luis, Juan Fco., Sergio,
Natalia, Carlos Baraza, Enrique Recio, Enrique Pablo y Carlos Roy,
realizaron durante el sábado, y el domingo que todavía estaba
por llegar, unas impresionantes vías en las heladas
cascadas del alto Vallon de Saux, junto a la boca norte del túnel
de Bielsa.
Había
hecho el viaje solo desde Zaragoza, y ya estaba anocheciendo antes
de llegar a Bielsa. Me llamó la atención que cerca de la luna
casi llena, no se veía Júpiter, un astro muy brillante que
debería estar junto a ella, tal como había consultado el día
anterior. El estado de la carretera cambió bruscamente desde
Bielsa, ya todo estaba helado. Temía por los posibles problemas en
la bajada al refugio desde la carretera, pero ni siquiera fue
necesario poner cadenas. A mi llegada a la puerta del refugio, y antes
de tomar contacto con mis amigos, pude ver a Júpiter que estaba
apareciendo tras el halo de la Luna, ¡¡se había producido un
eclipse!!. Este hecho fue comentado en la prensa del día siguiente
como algo muy raro que no pasa inadvertido. Mi comentario fue
tomado con cierta chanza.
Reunidos
alrededor de una gran mesa, charlamos y charlamos antes, durante y
después de la cena. Ambos Aragües y yo, teniendo en cuenta su
ascensión de ese mismo sábado, buscábamos en el mapa el lugar
donde dirigir nuestras espátulas el domingo; todos los
demás tenían claro su destino, volverían a clavar las puntas de
sus crampones y piolets en las heladas cascadas del alto Vallon de
Saux. Una posibilidad era ascender a Punta Suelza por el barranco
de Urdiceto, pero la cota de nieve era muy baja y nos obligaba a
foquear mucho desnivel por la pista. Había otra alternativa
más sugerente, y mantendríamos cierta cercanía con nuestros
compañeros machacas: se trataría de subir al Pic de
L'Aiguillette, una satisfacción para mis compañeros después del
éxito del día anterior, y a mí me permitiría con un poco de
suerte, atacar el Batallance aprovechando la altura ganada. Y así
quedó decidido.
Al
día siguiente, toodos juntos a desayunar antes de partir hacia el
parking de la boca norte del túnel de Bielsa, los once, un lugar
de cita para muchos montañeros en busca de emociones intensas.
El
camino hacia el collado de L'Aiguillette no tiene pérdida, puede
verse incluso desde el mismo punto de partida, a la derecha de la
boca del túnel. Ruta: suroeste. Antes
de mitad de camino, Rubén siente molestias en sus piernas y
cierto cansancio por el día anterior. Eso hace que ambos
Aragües se vayan quedando atrás a pesar de que mi ritmo es
bastante lento y con paradas. Cuando apenas los veo por detrás,
decido esperarles en una aparente roca-balcón mientras repongo un
poco con alimento. Hago alguna foto, ... Mis amigos no
vienen; les grito pero no me oyen.
Sigo.
La ascensión no presenta problemas hasta unos pocos metros antes
de llegar al collado, en que la pendiente se empina y hay que
hacer una pequeña travesía fácil que requiere un poco de
atención al pasar por encima de una terraza con falta de nieve.
En el collado, la vista sobre la muralla de Barroude es
espectacular; la sensación sobre el Profundo valle de la Gela es
sobrecogedora. De allí a la cima, apenas quedan 10 minutos que me
exigen descalzar los esquís (dirección Sureste). Hay dos opciones:
por la derecha de la cresta se aprecian pisadas de crampones que
bordean las rocas; el terreno es delicado, muy empinado, con una
profunda caída a la derecha. Si he de seguir por ahí, me obligo
a calzarme los crampones. Estoy solo. ... Decido seguir por la
cresta, esquís a la espalda, dominando las dos vertientes por terreno mixto de trepada
fácil . Y la cima, amplia y con vista emocionante. Allí
mismo, hacia el Suroeste, está el Puerto Viejo que permite llegar a la
boca sur del túnel por el Barranco Pinara. Fotos, un poco de
alimento y, mirando hacia el collado espero a mis compañeros.
Al
cabo de unos minutos, aparece Carlos-A en el collado, que ha
coincidido con un grupo de otras personas; pero su hijo Rubén no
viene. Le veo progresar por la cresta, ya muy cerca de la cima;
pero de pronto, me dice que decide bajarse ¿!!. Le animo pero lo
ha decidido, parece preocupado por el descenso de Rubén.
Desde
la cima del Aiguillette puedo ver, todavía muy lejos, el
Batallance, mi objetivo. Rápidamente me pongo en camino, paralelo
a la cresta por la cara sur (España), dirección Este-Sureste. Siento una
gran soledad por este terreno. Me mantengo alerta hacia la
izquierda mientras foqueo las coladas expulsadas por los dos picos
que cruzo en travesía muy cerca de sus cimas. ¡No estaría mal
subirlos!, pienso, pero ... no hay tiempo. No sé el nombre de los
picos, no aparece en ninguno de los mapas que he consultado.
Casi
media hora más tarde, llego hasta el Puerto de Bielsa, un tajo en
la cresta que me obliga a descalzar los esquís y descender unos
50 metros. En el mismo puerto coincido con unos montañeros
venidos de Lérida, curioso porque uno de ellos lo conocía
por una visita que hizo a los boulders de La Losa, una de nuestras
escuelas de escalada en Huérmeda.
Mi
camino gira de nuevo a Francia, para descender por la profunda
nieve de la cara norte unos 150 m, lo mínimo posible que me
permite rodear el Pic Marioules y encarar decididamente el Pic
Batallance por las mismas rampas finales de su ruta normal. Vuelvo
a sentir soledad; no veo a nadie, no oigo a nadie, pero el día es
muy bueno; ideal su compañía.
Las
rampas finales hasta la antecima se zigzaguean por un lomo que se
va estrechando a medida que se acerca a lo alto de la cresta; a la
que llegué sin especiales problemas sin tener que descalzarme los
esquís (las dos veces anteriores falló el buen tiempo: la
primera en el 98 por una horrible ventisca que casi nos hace
volar, y la segunda, en el 2001, por la espesa niebla y las
grietas en el lomo final a la antecima.)
En
la antecima hay un gran mojón y una vista de impresión. La cima,
apenas a cinco minutos más, es una meta fácil de alcanzar, pero
ya sin esquís. Hay tramos rocosos que, si bien en otros momentos
pueden estar tapados, y con ello permitir llegar arriba foqueando,
también puede ser más normal tener que calzar los crampones dada
la exposición de los últimos metros.
Unos
minutos, unas fotos y un poco de comida en la cima. A las 14:30
todo listo para realizar una interesante bajada de 800 metros de
desnivel hasta el punto de partida, que realizo disfrutando de
cada pala, de cada giro, sobre una nieve polvo casi excelente. En
el camino pasé por las cascadas donde esperaba encontrar a mis
compañeros, pero ya habían marchado. Y enseguida en el parking
donde encontré a los Aragües y a Natalia; eran las 15:08.
Recordé que habíamos quedado a las 17:00, pero cambios de
horario decidieron terminar antes. Ideal para celebrarlo en
Escalona con unos buenos huevos fritos con patatas y jamón y ...
Y
en definitiva, tanto la vía normal como la combinación aquí
reseñada son dos buenas opciones para una ascensión de un día,
sin, en principio, especiales problemas, ni grandes horarios.
dmolinar(arroba)cmayud.com
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La
llegada al puerto es punto de encuentro con distintos
grupos que confluyen en su camino.
Llegar
a este puerto permite el acceso hacia las zonas de Barrosa
en España y Barroude en Francia. |
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