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BALAITUS (3.144 m)  4 y 5 de mayo de 2002

La intención de subir Balaitus por el glaciar de las Neous se gestó un día de verano del 2001; un día que habíamos quedado para escalar en Morata, Jorge me propuso la idea, para realizarla a finales de abril o principios de mayo. Yo ya había subido Balaitus por la Brecha Latour, y desde entonces tengo una atracción especial por este altivo y soberbio pico. La propuesta quedó como compromiso ese mismo día.

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El día de la aproximación salí en tren desde Calatayud donde me recogieron Lola, Jorge y Raquel. La 2ª parte era llegar a Huesca a recoger a José Murciano, que para evitarme portear el mayor peso posible por tren, traía sus cuerdas. La 3ª parte sería el viaje hasta el paso fronterizo de El Portalet, donde tomamos una pasajera comida tras los cristales de un bonito bar-restaurante, viendo cómo un quitanieves limpiaba el parking de lo caído la noche anterior. Y el tiempo seguía "malhumorado", nevando débilmente bajo la espesura de las nubes. Y la  4ª y definitiva parte nos llevaría conversando hasta el verdadero punto de partida por la ruta larga, es decir, evitando el cerrado puerto de d'Aubisque: Laruns / Louvie-Juzon / Lestelle-Bétharram / Lourdes / Argelès-Gazost / Arrens-Marsous y por el valle d'Arrens hasta el fin de la carretera asfaltada en Plan d'Aste. A medio camino, y viendo que no cesaba de llover, estuvimos tentados por Jorge para volver hacia el Midi D'Ossau, pero la idea no prosperó.

Port d'Arrens. 4-5-02.  Plan D'Aste.

Empezar a foquear desde el mismo punto de partida (a tan solo 1.470 m) con lo avanzado de la temporada es tener mucha suerte. Al día siguiente, también se agradece llegar hasta abajo con los esquís en los pies.

 

El lago de Suyen (1.536 m) se encuentra a menos de media hora del punto de partida. El tiempo era amenazador, no todo iba a ser suerte.

 

Sabíamos que con la nieve caída recientemente había riesgo de aludes, incluso superior al nivel 3 que habíamos podido ver en Internet, pero las ganas en subir nos hacía emular un poquito a los avestruces, a los suecos. No obstante, a lo largo de la subida, me mantenía atento a la ladera izquierda (margen derecha orográfica del río) por donde pasábamos, y donde ya habían sucedido muchas coladas y pequeños aludes. Antes de empezar a foquear, Jorge y José mantuvieron una pequeña conversación con un francés que había subido Plan D'Aste para tantear la situación. Al día siguiente volvió a subir para ver cómo nos había ido, lo cual le agradecimos.

En el Llano de Labassa, el camino tuerce a la derecha para acometer decididamente la pendiente hasta el refugio Ledormeur. Los zig-zags se obligan muy seguidos. También es aconsejable

La llegada al refugio Ledormeur hay que esperarla; hay que estar atento a las marcas previas de las rocas porque está escondido tras unos grandes bloques en un pequeño desvío del camino principal.

Tras pasar el lago de Suyen hay un cartel que marca a la derecha hacia el refugio de Larribet, no es nuestro camino. Seguimos, sin cruzar el río hasta un pequeño puente de madera cerca de una especie de circo desde donde es obligado aumentar considerablemente la pendiente. Hay un cartel que marca el camino del refugio Ledormeur, que es el que tomamos; aunque tras dar los primeros cortos y empinados zig-zags, vemos en el mapa que estamos en la subida de verano, y que hubiese sido preferible seguir sin cruzar el puente y remontar el torrente de Las Neus por su margen derecha orográfica, un poco más larga pero menos tortuosa. Cuando llegamos al refugio se destapó una vena emotiva en todos nosotros; en parte porque llevábamos algo más de dos horas foqueando bajo un tiempo amenazador, nivoso, ... no muy agradable, y en parte porque lo que encontramos fue un lugar bonito y acogedor, diferente a las cabañas de pastores o pescadores del Pirineo español que suelen estar maltratadas o poco cuidadas.
El refugio Ledormeur es una verdadera chulada. A la entrada hay una pala para poder liberar la puerta, que se abre hacia afuera en dos partes, una encima de la otra. Hay chimenea (sin leña); tres grandes colchones cuadrados con sábanas limpias, juntos, que pueden acoger a 12 personas; un aparente entretejido de alambre donde poder colgar de todo; y una hucha acorazada donde dejar la voluntad (10 francos por persona, dice la nota). 10 euros fue el pago por todos, unos 67 francos. 
Amanecer ante un excelente panorama. La temperatura es baja (-6º). Enfrente, los picos Maou (2.442 m), Clot Bédout (2.461 m) y Palouma (2.466 m).
 
Madrugamos; el cielo está totalmente limpio de nubes, con millones de estrellas formando un espectáculo visual difícil de ver en tierra llana. A las 5:30 ya estamos preparando la partida, dando un buen repaso a nuestra repostería y lácteos. Cuando iniciamos la marcha todavía es bastante oscuro pero la claridad por el  Noreste se está afianzando de forma rápida.
Nos acercamos al la base del Glaciar de Las Neus. Raquel y Jorge, que se han quedado un poquito atrás se pueden ver pequeñitos, siguiendo la profunda huella marcada por los tres que vamos delante.
Jose y Lola están pasando por debajo justo del Pic des Cristayets (2.720 m). El último kilómetro foqueado, aproximadamente, se ha hecho sobre una nieve llena de coladas. A partir de aquí, el camino se empina y se mantendrá prácticamente hasta la base del corredor que lleva a la cima.
La subida es penosa, lenta y profunda, los movimientos rutinarios, zig-zag, vuelta maría, los paisajes cambiantes, el sol agradecido pero impotente ante el bajo cero, los compañeros de viaje, todos, hacemos "la goma", tan pronto delante, tan pronto detrás, tan pronto lejos, tan pronto juntos.  Estamos bajo la muralla de Costerillou.

Entre Costerillou (a la izquierda) y el Pic Peytier Hossard (a la derecha), se alza el más alto, aunque no lo parezca.

Delante del pico Balaitus, en pleno glaciar de Las Neous, dudamos a la hora de identificar nuestro destino. José y yo lo confundimos con el Peytier Hossard, mientras que Jorge parece tener claro que el pico es lo que hay a la izquierda, ópticamente más bajo. Esta sana polémica la saldamos con una ronda para todos, igual que hace unas semanas con la vista del Bisaurín, en la que Jorge tuvo que pagar unas cervezas. Esta vez, Jorge tenía razón.
Por fin estamos llegando a la base del corredor, cuatro horas desde que salimos. Arriba nos espera un cielo profundamente azul. La foto ampliada indica el camino correcto, por la chimenea del medio.
Ahora es Jose el que se ha quedado atrás, dando cuenta de sus provisiones. Se le puede ver delante justo del Pic des Cristayets; a la derecha Peyregnets de Cambalès (2.822 m.)
 
 Por fin llegamos a la base de las chimeneas que dan a la cima. La segunda por la derecha es la más fácil. La pendiente es muy grande. No hay rimaya pero ya asoman algunos agujeros entre la roca y la nieve. En una pequeña plataforma hecha a base de pisadas, dejamos los esquís y nos colocamos arnés y crampones. Casi un cuarto de de preparativos antes del comienzo. 
 

El panorama hacia el Este-Noreste es de pleno invierno.  Se empiezan a ver las primeras nubes a lo lejos; y lo peor, sabemos que se acercan.

Decididamente, dejamos esquís y tomamos crampones y piolets. Hay un cordino de unos 6 mm que pende ocho o diez metros de la primera reunión; sirve para asegurar el primer resalte y llegar hasta ésta, con dos clavos y varias bagas enlazadas, tiesas como el plástico. Por delante, Jose abriendo una huella profunda y Jorge y Lola siguiendo sus pasos parecen pasarlo bien.

Por detrás, Raquel y yo nos encontramos un camino de escaleras talladas, con medio trabajo realizado. Raquel, no obstante, está sufriendo un poco la falta de experiencia en el aseguramiento, es la primera vez que escala. Una primera y rapidísima clase de utilización del nudo dinámico es suficiente para que no perdamos el paso de los de arriba, y a pesar de la dificultad añadida que le supone manipular la cuerda tiesa, helada.
 
 

Y la cima. dominadora. Hacia el Este no hay nada más alto, y el mar de nubes, precioso, forma una estampa de las más bonitas que se pueden ver en la montaña, junto con los picos que consiguen sobresalir hacia el cielo limpio. Hacia el Oeste, ya ocurre lo mismo, el frente nuboso se está extendiendo rápidamente y la estampa, cada vez más preciosa se está haciendo cada vez más amenazadora. Las previsiones se cumplen; nuestra permanencia ya es una osadía. 

Y así fue como la montaña nos pasó su factura en la bajada, convirtiéndola en lenta, ciega, tortuosa, ... endurecedora.

Y al final, todos contentos y felices de tan intensa experiencia.

 

Puedes bajarte los 360º de panorámica en un archivo ".exe" comprimido con WinZip (OCUPA 340 Kb)

 

Donato Molina         

BALAITUS CONQUISTADO!!          Por Jorge García-Dihinx 

 

.... ayer (5-5-02) subimos al BALAITUS por el Glaciar de las Neous y la chimenea NE en otra jornada épica; y agotadora!

 

Los componentes de la expedición éramos Lola, Donato, José Murciano, Raquel y yo. El sábado llegamos al Refugio de Ledormeur  (1.920 m) a las 8
de la tarde (tras dar la vuelta por Lourdes, con el eternamente cerrado col d'Aubisque) ,llegamos entre copos de nieve, foqueando desde el coche
(1.470 m), tras la nevada del día anterior. Teníamos miedo de aludes por la nieve recién caída, aunque en el parte daban sólo riesgo 3.

   El domingo, como esperábamos y deseábamos, amaneció limpio, limpísimo. A las 6:30 salíamos del refugio. Abrir huella era triple trabajo, con huellas
de hasta 30 cm de espesor en algunos tramos. Conforme subíamos por el Glaciar, avistábamos las 3 chimeneas que dan a la cima, y detrás nuestro aparecía todo el Pirineo, hasta el Posets, todo blanco como en enero.

 

Llegamos al pie de la chimenea central más tarde de las 11. Estaba cargadísima de nieve, te hundías hasta el muslo y debajo hielo durito. En fin: arnés, cuerdas, crampones, piolet, mosquetones por aquí y por allí. Menuda manera de iniciar a Raquel en la escalada directamente en hielo!

 

Ibamos con dos expertos: Donato Strogoff y José Murciano. Este último tiene un palmarés que no creo reunamos nunca entre todos nosotros. Se ha
subido TODOS LOS TRESMILES del Pirineo, además de seis miles en Sudamérica. Incluso, atacando el Everest por el lado del Tíbet, se quedó a
8.000 m.  En fin, nivel y tal.

 

José nos aseguraba a Lola y a mí, mientras que Donato hacía lo propio con Raquel. Nos costó 1 hora y media subir los 140 m de chimenea, toda con
nieve pero más fácil que en verano, con roca. Llevábamos cuerdas de 30 m. Alternamos 4 ó 5 largos asegurando uno al otro, con tramos subiendo en ensamble. Lola solía gritar: ¡Oye tíos, a mí esto del ensamble me da muy mal rollo!. 

 

Por fin, pasado mediodía llegábamos a los 3.144 m del Balaitus. Nadie había subido en esos dos días por ninguna vía. Estábamos solos en una cima en la que te hundías hasta las rodilla al andar sobre la nieve. A esas horas, un mar de nubes que entraba desde Francia y Navarra lo cubría ya casi todo. El Vignemale y el Midi d'Ossau salían de ese mar de nubes como dos colosos. Al sur, se veía hasta Biescas, por encima de la cresta de las Frodiellas.

 

Empezamos a bajar y pronto nos cogió la niebla francesa. Alternamos ensamble; y rápeles para la bajada. Una vez llegados a pie de chimenea (1 hora de bajada), la niebla hacía que no se viera más allá de 10 metros!!!

 

Tuvimos que bajar por una nieve pesada y horrible, siguiendo la huella de zetas de subida muy de cerca para no perdernos en la niebla espesa. Por un momento, Lola, tras una caída, se vio rodeada de paisaje blanco sin relieves y sin vernos a ninguno de nosotros; qué agobio!!  chicoooooss!!  Esperaaddd!!

 

Penosamente llegamos al Refugio a recoger sacos y cacharros de cocina. Luego, foqueando hasta el coche, al que llegamos cerca de las 8 de la tarde!!!

 

Entre que salimos y paramos a tomar algo en Lourdes, llegamos a Zaragoza cerca de las 2 de la mañana!!!  (y Donato, sin coche, tenía aún que coger un
tren o lo que fuera hasta Calatayud!!!) No sé todavía como habrá acabado la historia.

 

Seguramente él os relatará de forma más técnica y descriptiva la jornada, animándola con sus fotos en la web.

 

Ahora, a trabajar y a recuperarnos.

 

                 Jorge

 

BALAITUS CONQUISTADO!!        Por Lola Tena

 

Pero después de 4 horas de viaje en coche (o más) estaba agotada!!!

 

Aunque la experiencia ha sido increíble, apasionante, el corredor la guinda. Divertidísimo, y adrenalina a tope! Como os ha dicho Jorgito, el sábado
subimos sin problemas al refugio, eso sí, un tiempo bastante malo.

 

El refugio very cosy. Coquetín. Pequenito, para pocas personas ( 12? ) no sé como cabrán, pero bueno, pueden dormir. Colchones, mantas, chimenea,
velas... y tortillas a doquier! 

 

Subimos con Donato y su amigo José Murciano, un experto montanero. Qué seguridad da ir así !!!

 

Bueno, y Raquel toda una campeona. Superó su miedo principal a subirse el corredor. Totalmente comprensible, sin haber hecho nada de escalada, subirse por un marroncete. Pero lo superó, y lo hizo genial. Muy bien Raquel!  La bajada fue muy buena, en rápel a veces. Lo del ensemble es subir los 3 de cordada, Jorgito, Jose y yo sin asegurar. Yo sólo de pensar en un resbalón de cualquiera de los 3 ya me ponía nerviosa... aunque iba con dos leones de la montaña, so no problem.

 

Ah, y el pico, la cima., maravillosa. Todo el Pirineo blanco, como en Febrero, sol en la cima, panorámica preciosa, ausencia de huellas, sólo
nosotros abrazándonos como los machacas de los ocho miles... Muy tierno.

 

Y ... La bajada. Hell! Una niebla espesa se apoderó del valle. Horrible. Oh dios mío, donde estoy? Unas palas muy inclinadas, ideales para practicar
saltos, y para , en nuestro caso, practicar vuelta maría y tira pa bajo. Cada vez que intentaba hacer giros (que no me resignaba a dar vueltas maría) acababa en el suelo, y una de esas veces sola y desamparada, sin ver las sombras de mis amigos, ni la huella, ni na de na. Pero bueno, llegamos, echándonos unas risas y sintiéndolo por el pobre Donato, teniendo que trabajar al día siguiente en Calatayud, llegando a las 2... Pero seguro que
esta experiencia lo puede todo.

 

Ah, sonare, sonare y sonaré  (que mal queda sin la eñe) , I´ll dream and dream and dream about this beautiful day for a while. Me encantó.

 

Lola

 

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