"El carácter es la mitad del destino." R. Guerin de la Grasserie, filósofo francés

Cara Norte de los Infiernos

Ascensión a LOS INFIERNOS (y no a los cielos), por BACHIMAÑA Y LOS IBONES AZULES.

 Carlos Aragüés. 23.6.01

Glaciar de los Infiernos

 

El fin de semana se presentaba con buen tiempo y un día entero para mí. Aprovechando la circunstancia el sábado 23 me levanté a las 6,30. Sólo circulaban por Panticosa pueblo los ciclistas que en unas horas se enfrentarían a la Quebrantahuesos, nombre que lo dice todo. Como todo estaba cerrado a las 7 me dirigí al Refugio de la Casa de Piedra y allí pude desayunar. Al cabo de un rato y disfrutando los momentos inicié la marcha, en un ambiente que presagiaba un buen día. El inicio se realiza entre vegetación y el arrullo a veces ensordecedor y remojador de las cascadas que llevan el agua desde los embalses de Bachimaña hasta el lago de Panticosa. Al fondo se veía la Cascada del Fraile, antesala del Bachimaña inferior.

 

En poco mas de una hora me encuentro en las presas, que ya están casi desheladas por completo, quedando sólo algunos pequeños icebergs. Continúo, y entre la admiración del entorno y el disfrute de la mañana, al pasar a una zona de nieve, me hundo en un agujero y  a la vez noto dolor y el terrible crujido de un esguince del ligamento lateral interno de mi rodilla izda. ya maltrecha por la misma lesión cuando iniciaba los primeros pasos en el aprendizaje del esquí a mis 40 tacos. La misma nieve que me lesionó me ayudó a pasar el mal trago inicial y a anestesiar aquello. Así que olvidándome de la medicina, sigo con la precaución de llegar hasta donde pueda. Ya se que los problemas vendrán al bajar, pero de momento... 

Bachimaña Superior

 

 ...pero de momento sigo. En estas que empiezo a recordar a mis compañeros de otras veces. El primero, el más antiguo, José Luis, que estará harto de hacer guardias en Bilbao: tengo que llamarlo y animarle a recordar como es la libertad de andar entre la nieve del Pirineo. Luego el más reciente, Jorge, con el cuál solo compartimos una escasa hora, pero con el que se está creando un buen rollo: seguro que haremos cosas juntos...

DESAGÜE DEL IBON AZUL INFERIOR POR LA MAÑANA

 

Diferente aspecto del mismo lugar

PANORAMICA DEL IBON AZUL INFERIOR

...pero de momento continúo adelante, la rodilla quiere sumarse al buen tiempo y dejarme disfrutar de la ascensión. Poco a poco me acerco a los ibones azules. Su nombre es bien merecido y la vista disfruta jugando con los diferentes tonos del blanco al azul 

 

VISTA DEL COLLADO DE LOS INFIERNOS Y A LA IZQUIERDA LA CRESTA QUE LLEVA AL GARMO BLANCO

De los icebergs paso, por una corta trepada en roca sin la más mínima dificultad, a la extensión de nieve que me llevará en ascensión continuada pero suave, hollando en los mismos pasos que mis predecesores, hasta el Collado del Infierno. Más reflexiones y casi no noto la rodilla. El aire de libertad de andar sólo (bueno en la compañía de algún que otro que sube: tres me adelantan y yo adelanto a dos) y alguna que otra marmota que silba avisando a sus compañeras. Voy a mi ritmo no sólo físico sino también anímico, soy mi propio compañero. También se disfruta, aunque de vez en cuando se echan de menos las bromas y los dimes y diretes de otras ocasiones... 

Llego al Collado y me encuentro a tres valencianos, los que me habían adelantado, reponiendo fuerzas. Aprovecho a lo mismo y de paso entablamos conversación: Jaume, Floren y Paco, me cuentan que al menos una vez al mes salen al Pirineo. La vista sobre el Pico de Piedrafita, el Tebarray y su Ibón es magnífica, pero al parecer, mi rollo me impidió acordarme de hacer la foto que por tanto no os puedo enseñar. Otra vez será, porque este ibón a 2.680 se lo merece.

Creata final a la Cima Occidental

Desde aquí comienza la cresta que primero me lleva a la cima del Garmo Blanco, modesto (¿?) 2.960 m., y tras un ligero descenso, unos pasos de estar atento sin más, y por la zona más expuesta en este momento, unos 60 m de nevero sobre la ladera que da al ibón de Tebarray (a la dcha.), se llega a la cresta final para llegar a la Cima del Infiernos Occidental.  

Ya estoy arriba. Al fondo el Vignemale o Comachibosa

EN LA CIMA CENTRAL

 

MACIZO DEL BALAITOUS O PICO DEL  MORO Y EL MIDI D'OSSAU

La vista es magnífica en cualquier dirección: Balaitous, Frondellas, Cresta del Diablo, Pico del Cristal, Arriel, Palas, Peña Telera, Midi D'Ossau, Argualas-Algas-Garmo Negro, Vignemale, Tendenera ...

MACIZO DEL ARGUALAS-ALGAS-GARMO NEGRO

IBONES DE PONDIELLOS

En la cima central mientras disfruto de la soledad que no había en la occidental y aprovecho para comer y beber el poco agua que me queda, me encuentro entre las piedras del mojón que indica la cima, un protector de un carrete de fotos. Por curiosidad lo cojo para quitarlo de la cima y al abrirlo cual es mi sorpresa que encuentro una tarjeta del Club Oberena de Pamplona, con la nota de enviarlo. Estaba allí desde julio del pasado año, así que como mi intención es enviarlo lo guardo en la mochila. Es la primera vez que me encuentro una tarjeta para confirmar una ascensión.

Tras un buen rato en las cimas, y ver como subían por el collado sur dos o tres sufridores (eran las tres de la tarde con un sol bastante fuerte), y que avanzaban lenta y pesadamente, decido iniciar el descenso, acompañado de los 3 amigos valencianos que siempre ayuda algo al coco. Yo ya sabía que me tendría que enfrentar a un cierto sufrimiento pero...

La primera parte la realizo sin excesiva dificultad, aunque de vez en cuando la rodilla me avisa que vamos a estar de fiesta. Llegamos al collado y desde allí la cosa mejora: la nieve blanda hasta los ibones azules facilita la amortiguación y la bajada es bastante más rápida de lo que yo esperaba... En los azules cogemos agua. Yo estaba reseco, pues hasta la cima solo llevaba medio litro y el día estaba para pasar calor. Además,  la preparación del viaje había sido apresurada y de comida llevaba atún o sardinas ¡¡¡ Ideal para la sed. ESTA BAJADA DA GUSTO

Al llegar al desagüe del Ibón Azul inferior me parece que por aprovechar la nieve vamos descendiendo por otro lugar, pero bienvenido sea si la nieve no se acaba. ¡ Ojalá llegara hasta Panticosa ¡ De pronto se acaba la nieve y hay que destrepar una pequeña chimenea, tras la cuál tenemos que cruzar el torrente que esta mañana estaba fácil de pasar por encima de las piedras, pero ahora con el aumento del deshielo nos obliga a descalzarnos para atravesarlo. Vaya congelación, aunque luego te quedas nuevo.

La siguiente parada es ya en el Bachimaña, y para entonces ya me voy quedando atrás, en parte porque el dolor va siendo mas frecuente y en parte porque no quiero forzar la situación. Cuándo reiniciamos la marcha, les indico que vayan por delante, yo iré más despacio. Y así es, la bajada de la Cascada del Fraile, (la cuál ha crecido al igual que los torrentes y presenta un aspecto imponente), se va haciendo cada vez más penosa. Ver el final del camino supuso un alivio, aunque casi siempre lo supone, esta vez fue mayor.

Por suerte los recuerdos con el paso del tiempo se hacen benignos con los malos tragos y confío que el reposo y algunos apaños me dejen la rodilla para no perderme otras ascensiones, aunque de momento el precio va a ser caro: la próxima semana no podré hacer la norte del Perdido por el glaciar... y después ya veremos.

Carlos Aragüés 9.7.01

 

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