28-29/07/2007 Cañón de Añisclo

 

Fuenblanca y Collado de Añisclo
Al fondo la Fuenblanca y el Collado de Añisclo, paso al Valle de Pineta

 
Jose Luis inicia el camino
Iniciando la senda junto a la
ermita de San Urbez

Descanso en mitad del camino

Jose Luis cerca del desvio a San Vicenda

Desde que nos vimos en enero pasado en su cumpleaños, el deseo de pasar un fin de semana andando y durmiendo por el monte, se convirtió en una realidad en este fin de semana. José Luis, compañero de andanzas desde que nos conocimos haciendo la residencia de medicina por el pasado siglo, es una de esas personas con las que siempre te puedes encontrar a gusto. Y si es en el monte mucho mejor. Los recuerdos se unen a las novedades en nuestras vidas. Es un reencuentro en el que parece que nos vimos ayer.
El sábado por la mañana, tras haber dormino en Broto, nos encaminamos tranquilamente al cruce de la carretera que viene del parking de San Úrbez y nos dirijimos al inicio de la marcha. Primero nos toca bajar mitad carretera y luego por entre la vegetación hasta llegar al verdadero parking, ya que ahora no se puede acceder al mismo si vienes desde Fanlo. Allí la primera sorpresa de la jornada pues me encuentro con Anita, compañera del CUEMUM, que está junto a Enrique haciendo las prácticas del último modulo, con el grupo de rescate de Boltaña.
Poco a poco vamos ascendiendo, primero con abundante público que llena el primer circuito de paseo en las proximidades de la Ermita y de las ruinas del molino. El terreno es fácil y muy marcado, como todo en el parque natural de Ordesa Monte Perdido. Vamos pasando gente que de todas edades y condiciones va realizando el camino. A las tres horas y tras pasar por la Selva larga, llegamos a La Ripareta -foto de abajo-, donde, junto con una veintena de personas, paramos, nos refrescamos y comemos. Allí la segunda sorpresa del día: en mi mochila aparece una botella de un reserva riojano para acompañar al pan, embutido y queso. Esto se va animando.


Refugio de pastores en Fonblanca
Refugio de pastores en Fon Blanca
Vivac en Fonblanca

Curioso vivac con una roca que
parece puesta a propósito


  Por el camino entre bojes, hayas, servales, abetos y pinos, algunos de ellos centenarios, y sorteando el rio Bellós, vamos acercándonos a la Fuenblanca
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Tras una siestecita a la sombra y disfrutar de la paz de un entorno extraordinario, iniciamos la marcha hacia nuestro objetivo:La fuenblanca o fon blanca. A partir de aquí un magnífico bosque de hayas nos permite seguir a la sombra, hasta cruzar por la pasarela que lleva a la ribera izda. orográfica, cerca de los desvios a los refugios de la Capradiza -justo antes de atraversarla- y un poco mas arriba al de San Vicenda.

 

 


Mallo Oscuro, justo encima de nosotros
Arriba nuestra mesa y justo detrás la hierba que nos sirvió de colchón.

 

Continuamos, ahora por una zona ya mas despejada, dado que estamos acercándonos a los 1.500 m de altitud y justo tras un paso asegurado con una cadena, podemos ver la amplitud del circo que acaba en el collado de Añisclo, desde el que se ven bajar cascadas de agua. La vista llena de gozo. Una media hora después estamos en la confluencia de tres torrenteras en dónde vemos un pequeño refugio de pastores y un curioso vivac natural, formado pon una piedra trapezoidal en forma de gorro. Buscamos una buena losa donde dejar las cosas, refrescarnos y luego cenar. Dimos buena cuenta del rioja que quedaba y al saco. El espectáculo estaba a punto de empezar: una puesta de sol sobre las paredes de enfrente.
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Encima José Luis dentro del saco, disfrutando de una puesta de sol sobre las paredes de El Pinaré, que bajan de La Suca. El hotel no puede ser mejor: un mil estrellas. Por la noche, una gran luna nos alumbra tanto que nos tenemos que tapar como si de una gran farola se tratara. No nos hizo falta frontal.
A la mañana siguiente, nos desperezamos, sin prisa, disfrutando del momento, desayunamos y comenzamos a recoger. Vemos que dos parejas mas habían pernoctado en las inmediaciones. Con el fresco de la mañana bajamos recordando los lugares por los que habíamos pasado. El final de fiesta en Broto con una buena comida. La ferrata del Sorrosal quedará para otra ocasión.
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Pequeño tritón que pudimos observar en las pozas de la zona donde vivaqueamos. Las aguas están realmente sin contaminar-


Carlos Ara. 11.8.07 carlosara (arroba) cmayud.com
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