"El carácter es la mitad del destino." R. Guerin de la Grasserie, filósofo francés

En el término de Agüero se puede encontrar una extensión de los mallos de Riglos. El mismo tipo de conglomerado, las panzas y la misma gran belleza del ambiente.

Como siempre que nos acercamos a esta zona de Huesca salimos de Calatayud a las seis y media de la mañana. Esta vez vamos Enrique y yo.

Poco se de esta vía, se que es asequible a nuestras posibilidades y que llevamos estribos. Útiles desconocidos para mi, muy utilizados antes de que la deportiva inundara las paredes. Enrique ya los ha utilizado alguna vez así que tendré que fijarme mucho en como lo hace para superar las dificultades.

Para acceder a Agüero tomamos la carretera de Huesca a Murillo de Gallego y en un desvío a la izquierda perfectamente señalizado nos dirigimos a nuestro destino.

Unos kilometros y llegamos al pueblo que alberga estos mallos. En el pueblo tomamos una calle empinada a la derecha de la carretera en dirección a la Aguja Sola. En un principio el suelo de la calle es de cemento basto que luego se convierte en una pista de tierra.

Un poquito mas adelante encontramos una fuente de dos caños junto a un antiguo abrevadero cerrado por una puerta. Al pie de la fuente parte una senda que se dirige a la Aguja Roja.

Paramos el coche y salimos a estirar las piernas después de dos horas de viaje. Hace un poquito de fresco, pero los rayos del sol presagian que hará buen día.

Decidimos el material que vamos a llevar mientras Enrique me explica que es eso de los estribo y como se utilizan. Me habla del paso de la cigüeña, de cómo chapar y todo eso.

Ya con todo preparado nos dirigimos por la senda al mallo, ésta sube hasta otra mas evidente que da la vuelta a todos los malloss. La seguimos un poco hasta otra que sube directamente al mallo.

Desde aquí podemos ver el pueblo y se observa la belleza y frondosidad de sus alrededores.

Una vez al pié de la vía seguimos una trepadita que nos llevará entre unos bloques al comienzo de nuestra aventura.

El primer largo comienza con una dificultad de A1, es una graduación de artificial desconocida para mi, pero pronto percibo de que se trata. Es una cueva, y encima de ella se ve una chapa. Para llegar a ella hay que estirarse mucho. Alguien puso un cordino en la chapa y se ayudo de el para subir el primer estribo. Pero ahora presenta mal lo que desaconseja colgarse de él.

1ª Largo  (A1/5c)

Enrique intenta llegar con el mosquetón hasta la primera chapa pero le resulta difícil hacerlo con seguridad así que le oigo:

- ¡Vida! Dame un pasico de hombros.

- ¡Vamos! (le respondo).

Le mantengo durante unos segundos en mis espaldas hasta que se coge de la cinta y noto como mis costillas se relajan poco a poco.

Ya esta lo mas fácil, ahora debe de seguir progresando hasta un clavo viejo que lo tiene cerca y mas tarde hasta otra chapa. De momento poco puedo hacer yo con la cuerda para ayudarle, esta luchando el solo con los estribos. Una lucha a la cual no estamos acostumbrados.

Se pelea con las cintas, los mosquetones y siento como se va esforzando para subir de cinta a cinta mediante los estribos. Se está cansando pero consigue llegar a la segunda chapa, la que esta seguida al clavo. A partir de aquí la siguiente chapa hay que alcanzarla en libre.

Parece que ya ha pasado lo peor de este largo. El largo continua en travesía hacia la derecha debajo de un techo. Luego por un diedro que tiene un pasito se llega hasta una reunión cómoda.

2º largo   (6a+)

Este es el largo mas difícil de toda la vía un 6a+. La dificultad esta al principio en una placa con agujeros romos donde las chapas están muy próximas. Se puede acerar.

Pasada la placa el largo se convierte en una larga travesía larga de izquierda a derecha muy aérea. Las chapas escasean. Fácil, pero no te caigas el péndulo puede dar las doce de la noche pero bien dadas. La travesía es larga y la reunión aparece al doblar una esquina.

Hasta ahora hemos escalado escondidos del pueblo como si quisiéramos que no se enteraran de nuestra presencia. Desde la reunión ya podemos ver Agüero. Y quedamos a la vista de su mirada.

El paisaje es impresionante. Los montes dibujan el horizonte. Están llenos de hojas perennes, cantos de pájaros y tranquilidad.

3º largo   (5c)

La salida de este largo pasa por un diedro situado encima de una cueva. La primera chapa esta alejada.

El diedro sube en diagonal a la izquierda pasando por algunos clavos viejos hasta pasar junto a una gran sabina donde giramos a la derecha para hacer otra diagonal en esa dirección.

Enseguida llegamos a la reunión y poco a poco vamos ascendiendo. Ya hemos superado las mayores dificultades.

4º largo   (4c)

Ahora comienza un tramo fácil, es un cuarto superior. Enrique sale de la seguridad de la reunión sin tener a la vista ninguna chapa. En una entosta introduce un friend mas que nada por aquello de la cabeza y sigue para arriba. Aquí si que están lejos los seguros.

Al rato grita que ha encontrado una chapa, mi cabeza descansa un poco y me imagina que la suya mas.

Es un largo disfrutón a pesar de que los seguros están alejados.

Se llega muy directo hasta una gran cueva en la que caben cinco personas y se hace reunión.

5º largo   (5b)

Ya solo nos quedan dos largos. La protección de la cueva oculta el impresionante patio de esta reunión.

Se parte hacia la derecha de la cueva y en travesía en esa dirección se busca la primera chapa. Estas siguen una línea con poca pendiente durante muchos metros perdiendo poco a poco su dificultad.

Así llegamos a la reunión del último largo.

6º largo   (4a)

Desde la reunión este largo se ve fácil, muy fácil. Casi da la sensación de ser una cuesta. Pero hasta la cima aun quedan muchos metros y parece arriesgado subir sin cuerda. Además es muy aéreo con lo cual un resbalón podría ser muy peligroso.

Buscamos con la mirada alguna chapa antes de decidirnos a subir hasta la cima pero no encontramos ninguna. Hasta que un rayo de sol hace brilla un trozo de metal sobre una roca. No hay duda es una chapa. Así que venga para arriba.

Sube fácilmente hasta una reunión que nos deja a dos pasos de la cima. Pero antes de llegar veo como por encima de la cabeza de mi compañero aparecen de siete a ocho buitres leonados. El espectáculo es digno de contemplar.

Una vez llegado a la reunión y mientras mi compañero Enrique monta el rappel yo subo hasta la cima. El camino hasta la cima esta sin asegurar, se sube cómodo, pero veremos como se baja.

Lo hemos logrado. La Aguja Sola, el día es fabuloso, puedo ver los mallos de Riglos un poco desmaquillados de su color habitual. El incendio de este verano los ha rodeado de una sombra de cenizas.

Al rato sube Enrique y nos hacemos unas fotos. El día es estupendo, la cima esta llena de restos de los buitre leonado. Plumas, excrementos, e insectos atraídos por todo esto.

No me quito la cuerda y le pido a Enrique que me asegure la bajada de la cumbre a la reunión. Es fácil, pero un resbalón me manda a la plaza del pueblo.

Desde la reunión y en tres rapeles por la misma vía se puede bajar hasta el suelo con dos cuerdas de 60 mts.

En la cuarta reunión coincidimos con Jesús y su mujer al rato aparecen unos amigos suyos en otra cordada. Ya los conocíamos de escalar en la Aguja Roja de Riglos, y el tiempo hace que coincidamos de vez en cuando. Desde aquí les mando un saludo.

Una vez en el suelo recogemos todo, comemos un poco y marcha para Calatayud, mañana hay que trabajar y cuanto antes estemos mejor.

Enrique Recio

Carlos Roy

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