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Por las crestas de Llardana 5 y
6 de octubre de 2002 |
Más de 20 años
han pasado desde la otra vez que subí a Posets. Además,
aquella vez apenas pude ver nada porque fue un día blanco, de nieve y niebla.
Ahora, hacía más de un año que esta zona estaba entre mis objetivos; por una parte me atraía la gran altura en la que se desarrolla la progresión,
y por otra, las crestas, siempre emocionantes y osadas, permiten
someter al cuerpo y la mente a ese interesante juego de
equilibrio y vértigo que termina siendo un atrayente reto lleno
de sensaciones cargadas de matices.
Con más de un mes de tiempo, mis amigos Jorge y Raquel previeron este fin de semana como el más idóneo. Y así quedó comprometido. Entre
los componentes del club sólo había posibilidades. Llamé a Jose Murciano, le comenté, y
como esperaba, su respuesta fue
afirmativa. Jose es un enamorado de la montaña en dosis tal que todavía no existe la
máquina para medir tanto. Desde los primeros años de la década de los 70 en que comenzó, su historial le ha creado un enorme halo que se extiende sobre
mucho mundo. Además, es tan humano ... Y yo he tenido la suerte de poder compartir algunos intensos
momentos con él a lo largo de buena parte de dos décadas en que
tuve la suerte de coincidir con él en Monzón. Una vez le acompañé en una de sus muchas aperturas, concretamente en la vía Fixi de Olvena, hoy equipada con chapas.
Una semana
antes de la fecha prevista,
Jorge y Raquel se descolgaban de la empresa porque habían
conseguido una oportunidad "única" para bucear en el
Mediterráneo. Y del resto, nadie apareció con disponibilidad,
ni Diego, que en un principio pareció con interés. La salida
iba a ser toda para nosotros dos.
Jose
defendía la idea de no llevar cuerda, porque pesa, y toda la
cresta se hace "andando", pero mis convicciones me
hacen soportar bien su peso; 30 m. de 8,5mm. y dos o tres bagas
caben en cualquier lado de la mochila y te pueden sacar de
apuros. Si la hacemos desde el collado del pico Pavots, según
el libro de Miguel Angulo tan solo hay un paso de III+ expuesto,
pero si comenzamos en el collado de Eriste, la cresta tiene
algún paso de IV.
- Que se
hace andandoo
- vaale.
4-10-2002.
El viaje hasta Barbastro, solo y sin radio por la pérdida del
código de seguridad en el cambio de la vieja batería, se me
hizo un poco aburrido; pero llegué con casi una hora de
adelanto, ideal para tomar un cafecito y mandar un mensaje al
móvil de Jose. "I'm here already = yastoy aquí". Y
al momento, suena Murciano para decir que, listo, deja todo y
viene.
En poco
más de un cuarto de hora, ya estamos hablando; hablando casi
sin parar hasta nuestro objetivo del día: el refugio Angel
Orús. Con tanta amenidad, el viaje se hace muy corto. La
carretera sigue teniendo obras, como siempre desde los años 80.
Ahora están horadando lo que será el túnel que salvará el
congosto entre Morillo de Liena y Campo.
La pista
que sube hasta el parking se toma en Eriste (1.118 m), después
de pasar el pueblo; por asuntos de propiedad, por una
entrada distinta de la usada durante muchos años; está bien
indicado. El trayecto puede hacerse con turismos, aunque en
algunos tramos hay que circular despacito.
El
aparcamiento apenas tiene media docena de
coches. En unos minutos,
calzamos las botas, cargamos la mochila, empuñamos los bastones
y por fin ..
18:20 h. Salida desde el parking de la Espigantosa (1.545
m)
En un
minuto, admiramos una vez más tras mucho tiempo, la
espectacular cascada del mismo nombre. Cruzamos el puente de
cemento y nos adentramos en una hermosa vereda cuajada de
vegetación, desde pequeñas plantas hasta enormes árboles.
Seguimos hablando, oliendo, andando ... Una
valla hecha con ramas, corta el camino para evitar que el ganado
retroceda valle abajo; hay un cartel que lo indica, "no
abrir la valla". Se ladea por
donde las vacas necesitarían perder mucho peso y cintura antes
de poder pasar.
Y cuando
está empezando a anochecer..., 19:46 h.
Refugio de Angel Orús (2.148 m).
Nos
presentamos a Laura en recepción y tras comprobar nuestra reserva
nos entrega llave de taquilla para guardar nuestras cosas y
nos aloja en una habitación muy acogedora, con suelo y
paredes de madera, una docena de literas con colchones muy
cómodos y un cuarto de baño múltiple con ducha y agua
caliente.
Tras
cambiarme de ropa y guardar mochila y trastos, vuelvo al comedor
donde Jose charla con Chema Grau, el guarda del refugio; de
Monzón conocido y antiguo compañero en mis primeras salidas a la
montaña. También, discípulo y compañero de Jose en alguna de
sus mejores ascensiones. Estamos en casa.
Nos
enseña algunas fotos que tiene colgadas por todo el refugio. En
una aparecen ambos en la cima del Cervino.
Mientras
hablamos, Chema nos cambia a la habitación "La
Forqueta" con sólo dos literas y cuarto de aseo con ducha;
dormiremos solos. Después nos enseña todo el edificio, enorme y
lujoso comparado con la mayoría de los refugios de montaña.
Parece un hotel. Lo que era el viejo refugio, sigue estando, pero
ha sido tragado por el nuevo, y ahora forma parte dél como un
pequeño trozo de sus entrañas.
Mientras
cenamos (sopa, macarrones, longaniza asada con pimientos y piña),
Chema sigue con nosotros compartiendo recuerdos y experiencias.
Esta noche del viernes hay poca gente en el refugio y con él
colaboran, además de Laura, dos jóvenes valencianos. Para
mañana está previsto que se llene: 101 plazas.
Después de
cenar, en un acogedor rincón de la enorme cocina, con televisión
por satélite que a veces reojeamos, compartimos casi dos horas
con los cuatro encargados del refugio, para degustar el "Génepi"
hecho por Jose Murciano, un licor de origen francés a base de
Artemisa, una planta que vive a 3.000 m. macerada en un potente
alcohol ligeramente anisado. Parece orujo.
Y
por último, la camita. Es media noche con millones de estrellas.
5-10-2002.
A las 6 suena el despertador, pero nos permitimos
retozar y ronronear un buen rato antes de levantar. Todavía es
noche estrellada. Abajo, nos espera un apetitoso desayuno a base
de leche con café o cacao, magdalenas, galletas, tostadas,
mantequilla y mermelada.
Un pequeño tiempo para
preparar todo lo necesario en la mochila y ... comienza la
fiesta!, son las
7:00 h, salimos del refugio hacia el noroeste, todavía con
los frontales encendidos, siguiendo las balizas de la G.R. que
une, entre otros puntos, los cuatro refugios de la zona (Viadós,
Estós, Renclusa y éste). Bordeamos las agujas del Forcau que
dejamos a nuestra izquierda. Jose me indica por dónde discurre
una vía de escalada que abrió hace bastantes años a la primera,
y más imponente, de estas agujas.
Andamos con
tranquilidad, charlando de nuestras vidas cuando estamos llegando
al torrente de Llardana; la claridad ya nos permite prescindir de
las linternas. Mi opinión, partiendo de los datos del mapa de
Alpina, y del expuesto en el comedor del refugio, es no cruzar el
torrente, sino mantenernos en la margen derecha orográfica hasta
el lago de Llardaneta, donde buscaremos el punto más idóneo para
acceder a la cresta. Murciano no piensa así, porque lo lógico es
que las balizas blancas y rojas vayan hasta el collado de Eriste,
nuestro camino. Así que cruzamos y seguimos hasta una
bifurcación de la senda, donde una roca plana en el suelo, de
unos 10 kilos, apunta recto a modo de cartel: "Posets".
Ahí dejamos la senda principal, para alejarnos por su izquierda,
Oeste, y subir por pendientes algo más pronunciadas hasta un
collado que nos enseña el Lago de Llardaneta (2.705 m). Es
curioso que este lago, a esta altura del año, no
tiene torrentes que le viertan agua, sin embargo, él mismo vierte
las suyas a otro mucho más pequeño, una charca, al sur-sureste
y, seguidamente se pierden bajo el suelo. Y también es curioso
que en la cartografía de Prames, publicada por el Periódico de
Aragón hace pocos meses, no aparece esta charca, y describe el
Lago Llardaneta como el inicio del Barranco de Llardana, vertiendo
allí sus aguas; algo totalmente erróneo.
Vamos
bordeando el lago, dejándolo a la izquierda cada vez más abajo.
Llegamos a un pequeño llano en altura con una excelente vista del
recorrido que vamos a hacer; el Forau de la Neu delante, único
tresmil que no ascenderemos. Y de este plató, subimos directos hasta la misma cresta, a la que accedemos
fácilmente a las 9:30 h haciendo cima en el primer
pico: Diente Royo (3.010 m), justo a la derecha de la
brecha Brulle. La vista a ambos lados es hermosa, merece un
descanso para la contemplación mientras comemos algo energético.
A las 9:51 h
seguimos.

Nuestro
camino ya no se separará de la cresta hasta la cima del Posets,
al que todavía vemos muy lejos. Para llegar al siguiente pico,
hemos de pasar un trozo de cresta bastante vertiginoso aunque
fácil, sin necesidad de tener que guardar los bastones. El camino
se hace divertido. A las 10:19 h llegamos al Tucón
Royo o pico Pavots (3.124 m). Una pequeña parada para foto y
seguimos, bajamos, más por lomo que por cresta, hasta
el Collado de Pavots (3.075 m), 10:28 h. En plena
cresta, Jose ha encontrado y me enseña una planta de las que se
usa para macerar en la obtención del Génepi, la Artemisa.
Antes del
Pico Espadas, desde abajo da la sensación de que hay dos picos
más, pero realmente sólo son dos zonas en las que cede la
pendiente de la cresta y cambia de dirección, creando el efecto óptico
de picos bien definidos.
Tras el
Collado de Pavots, la cresta se recorta cada vez más, aunque
todavía andamos con bastones. Solamente es necesario poner mucha
atención en cada uno de los pasos. Mi ritmo cardíaco ha
aumentado bastante, en parte por la altura, en parte porque
subimos con rapidez y en parte, quizás, por la sensación de
flaqueza que produce estar casi en equilibrio entre dos abismos de
cientos de metros.
Y llegamos a
un punto en que un muro vertical de escasos cinco metros, corta el
paso de la cresta. Jose comenta, "con un cliente, aquí
tendría que usar la cuerda". Es una trepada fácil, III,
expuesto, que hacemos con los bastones a la espalda. Después
sigue la misma tónica anterior, andar poniendo atención en cada
paso. La roca es muy segura.
11:11 h Pico Espadas
(3.332 m). Excelente mirador que merece saborear unas viandas,
tirar unas fotos y abstraerse en la contemplación. El día es
precioso. Algunas nubes se desarrollan por el oeste, lejos, más
bajas que nosotros. En la cara norte hay una pequeña capa de
nieve reciente. Hacia el noroeste, ya distinguimos gente en la
cima de Posets, que ahora tenemos a un kilómetro aproximadamente
en línea recta.
Ultimos instantes del
descanso y a las 11:49 h seguimos, bajando lomo por suave
pendiente ayudados de los bastones; hasta una bajada muy
pronunciada, fácil pero vertiginosa, que nos deja en la Brecha de
Llardaneta, donde las fuerzas de la caprichosa Naturaleza han
formado unas franjas verticales de distintos tipos de roca, que la
erosión ha trabajado de diferente manera. La parte más blanda
tiene un borde redondeado, por donde pasamos andando; tiene medio
metro de ancho, pero mucho patio a ambos lados. La parte dura es
el mismo tipo de esquisto del resto de la cresta.
Tras un paso horizontal por
borde redondeado, un muro-torre, esta vez algo más alto, nos
cierra el paso. Son unos ocho metros que exigen volver a guardar
los bastones para trepar nuevamente, fácil III+. Allí, en lo
alto, nos encontramos con otros montañeros que habían compartido
refugio con nosotros, habían subido a Posets y se dirigían hacia
Espadas, pero ... la exposición del destrepe no les gustó y se
dieron la vuelta. Nosotros nos quedamos a escasos metros de
aquella brecha, en la parte más alta de la Tuca de Llardaneta
(3.311 m), son las 12:05 h. Sólo unas fotos antes de seguir,
bajando.
A continuación, el color de
la roca se vuelve marrón y la cresta se convierte en lomo de
nuevo. Sube unos metros y ... estamos en la Tuqueta Roya (3.273
m). Seguimos sin parar y pasamos junto al Coll de Arlaud (3.260
m), las 12:15 h. Jose me indica un lugar, una gran piedra, hacia
el noroeste, más abajo del glaciar de Llardana, donde un alud que
cayó por este Corredor de J. Arlaud, alcanzó a un gran amigo y
compañero de montaña, arrancándole la vida.
- Hasta allí llegó el
alud?! -le pregunto.
Y continua la marcha sin
contestarme.
Una última subida, de
pedrera, bastante penosa, nos deposita en la amplia cumbre del
segundo macizo más alto del Pirineo. 12:40 h Pico
Posets o Llardana (3.370 m).
Durante una hora estaremos
allí, disfrutando de la enorme panorámica, comiendo y charlando
con el resto de gente que se ha dado cita, identificando los picos
que tenemos alrededor, ... contemplando.
A
las 13:40 h rehacemos la mochilla y seguimos. Bajamos por la ruta
normal. Al principio es una cresta fácil y después un par o tres
de sendas marcadas que se van juntando y entremezclando por la
pedrera. No tenemos prisa.
14:28 h Coll de Llardana
(3.006 m). Desde la cima del Posets hemos bajado muy tranquilos.
Si echas cuentas verás que son 360 metros de desnivel en 48 minutos.
Con "buena gana" se puede hacer en menos de una tercera parte
de tiempo. Pero el que madruga obtiene una buena oruga, estooo, digooo,
Dios le ayuda. Bueno, .. en fin, que no tenemos prisa, que vamos muy
bien de tiempo y estamos disfrutando de un perfecto día de
otoño.

Desde
aquí, la ascensión al Diente de Llardana se presenta muy empinado. La
ruta la vemos justo de frente, da la sensación óptica de que vamos
a tener que trepar, pero no es así. A medida que nos acercamos a la
parte más empinada, el camino se hace más evidente, y una sucesión de
rocas superpuestas a modo de escalones nos depositan en la parte alta, y
enseguida en la cima. En ningún momento se hace necesario utilizar las
manos para otra cosa que manejar los bastones, que vienen de perilla
para ayudar a las piernas y al cerebelo.
14:42 h Diente
de Llardana (3.094 m). Arriba, mientras Jose escribe una
más de sus tarjetas para dejar constancia en la cima de nuestro paso,
yo cresteo un poco más para acercarme hasta la otra cima del Diente; un
bonito minuto suspendido cerca del cielo. Desde este pico tenemos la
mejor de las panorámicas de nuestro recorrido, y es que se sitúa
prácticamente en el centro del aparente semicírculo que hemos seguido por la
cresta. ¡¡Y no me quedan fotos!!.
15:00 h seguimos.
Se acabaron las subidas; desde aquí hasta el refugio, sólo nos quedan
bajadas; poco más de 900 m de desnivel que tomaremos con mucha
paciencia. El
descenso del Diente de Llardana tampoco tiene ninguna complicación, por
la misma "escalera". Coll de Llardana y ... nos adentramos en
la estrecha Canal Fonda, donde los últimos neveros, sucios y afilados,
se resisten a la extinción. Este paso bordea por el este el largo pico
que acabamos de bajar. Y un poco más abajo, ya salidos de la Canal
Fonda - Rue Royale, pronto contactamos con la senda que viene del lago
de Llardaneta..
16:00 h Gorgues de
Llardaneta (2.480 m), un buen baño de pies; un delicioso degustar
de los últimos víveres; un baño de sol en topless y, lo mejor, una
especie de ronronera siesta que me pone las ideas bajo las estructuras
de la fantasía. Es hermoso haber podido dejar, no sé donde, los chips
de tantas preocupaciones de la tierra baja.
Un
tranquilo volver a la total consciencia, movimientos mecánicos para
calcetinar y calzar los pies, embutir el busto en la camisa térmica,
rellenar (volver a llenar) la mochila y ... las 17:00 h; seguimos. De
bajada nos encontramos con grupos bien cargados que pasarán la noche
por arriba. Saludos.
17:42 h Refugio.
El sol se está poniendo sobre un panorama de colorido otoñal. En
el refugio, la afluencia de gente se ha multiplicado con respecto de
ayer. Durante poco más de media hora, conversamos con Chema Grau en el
comedor mientras saboreamos unas cervezas bien frescas gentileza de la
casa, haciendo tiempo antes de asearnos y asistir a la segunda de las
cenas que, esta vez, compartimos con tanta gente como el comedor puede
acoger. Uff qué estrecheces! cuánta gente! Chema
me indica dónde está Gerardo Bielsa, que esta noche dormirá en
nuestra habitación, que ha subido con un amigo para ascender al Posets
por la vía normal. Converso con él durante un par de minutos mientras
cena (tras más de diez años sin vernos casi no nos conocíamos) y
quedamos en vernos en la habitación. Pero no hubo posibilidad, porque
cuando ellos llegaron, nosotros dormíamos como lirones, cansados de la
tunda diurna. Por
la mañana, despertamos a similar hora que el día anterior, pero nos
permitimos retozar un buen rato antes de levantar y bajar a dar buena
cuenta de un estupendo desayuno cargado de calorías. 6-10-2002, 8:15 h salimos
del Refugio. El día nos premia con un sol espléndido que nos
acaricia la espalda con suaves y cálidos rayos. Ascendemos
tranquilos por el pequeño valle que forma la Canal del Forcau. Pronto
vemos a nuestra izquierda la Tuca de la Llantía, por la que tengo
interés desde que un día, hace muchos años la descubriera desafiante
y puntiaguda desde las pistas de esquí de Cerler. Desde atrás también
es imponente.
9:22 h. Tosalets de la pleta
del Forcau (2.590 m) descanso de 10 minutos mientras observo
absorto la cresta que une la Tuca de la Llantía con la Forqueta. Y
pronto continuamos por la penosa pedrera y estrecha canal que, en
ocasiones nos obliga a poner atención en alguno de los pasos,
utilizando incluso las manos. Encontramos entonces una buena zona
cargada de flor de nieve, tan bonita como siempre a pesar de encontrarse
bastante envejecida por lo adelantado del otoño.
10:18 h Collado entre Turets
y Forcau (2.810 m). Impresionante panorámica del macizo de Las
Espadas hacia el norte, y no menos hermosa la vista hacia cualquier otro
lado. Mantenemos nuestra actitud de dar rienda suelta a la
contemplación, sin hablar apenas, mientras reponemos fuerzas con
nuestras viandas. Avistamos a varias personas en el collado de Eriste
(GR11), acceso opuesto al nuestro, y a donde bajaremos tras hacer las
tres cimas que nos esperan.
10:50 h seguimos.
Ascendiendo hacia la cresta, más emocionante y con mejor panorámica
que por la ladera norte que aprovecha la debilidad del terreno para
rebajar la dificultad. En la cresta hay momentos en los que tenemos que
hacer un poco de equilibrio por la estrechez y exposición. Debemos
flanquear algunos gendarmes y descender y superar sus brechas. Numerosos
pasos de II expuesto y alguno de III en buen granito.
11:05 h Tuca
Turets (2.954 m). Esta cima no tiene mucho interés
teniendo tan cerca ya la Forqueta. Casi parece un simple abombamiento
desmerecedor de la categoría de pico. Tras una parada de un
minuto, seguimos por cresta un poco más fácil, que volverá a su exposición en
los últimos metros antes de la cima de la primera de las Forquetas.
11:30 h Forqueta
Sur (3.004 m) . Excelente
mirador sobre la zona de Bagüeñola y los picos de Eriste. Unos
franceses han accedido a la cima por el camino contrario al
nuestro y conversan con Jose en francés. Intercambiamos nuestras
cámaras fotográficas por unas fotos y enseguida seguimos hacia
la otra punta que tenemos muy cercana.
11:57 h Forqueta
Norte (3.010 m). De una cima a la otra hay que hacer un
pequeño destrepe, fácil pero por roca delicada y una corta
subida sin complicaciones. Allí, saludamos la cima y tras la foto
de rigor, buscamos un abrigo contra el molesto y fresco viento y
tomamos nuestro exquisito bocata. Nuestro gran mirador nos permite
ver a algunas personas separadas que progresan lentas a algunos
cientos de metros nuestro.
Masticando
en silencio, manipulamos cada uno nuestros teléfonos móviles
hablando y enviando mensajes a nuestros amigos y familiares.
¡¡Cómo nos está cambiando la era de las comunicaciones!!
12:38 h
seguimos. Nuestro horario va muy bien; aunque las paradas son
espaciosas, la progresión es rápida y sin incidencias, lo que
nos permite disfrutar al máximo. La bajada hasta el collado de
Eriste es una bonita e interesante cresta fácil. Aunque en
ocasiones es un tanto expuesta, puede evitarse por terreno más
seguro.
13:00 h Collado de Eriste
(2.830 m). Paso natural entre los valles de Eriste y del Cinqueta.
Tres franceses han hecho un alto allí y charlan amigablemente.
Nos ofrecen su generosidad y se sienten halagados de que
compartamos sus cosas; pero aunque acepto unos cacahuetes, excuso
el Ricard, algo demasiado fuerte para mi estómago.
13:31 h Lago Llardaneta
(2.705 m). Es curioso este lugar, rodeado de altos picos y con una
salida al valle de Eriste. El agua que recoge este lago, y que por
lógica debería desaguar en por medio de esa salida al valle, es
vertida hacia atrás, hacia el circo, en una charca que filtra en
la tierra. El mapa editado por Prames y distribuido por El
Periódico de Aragón, no recoge este detalle y anuncia, erróneamente,
el desagüe sobre el valle. Allí hemos encontrado unos cuantos
sarrios cercanos y huidizos que no nos quitan ojo. 13:57 h Gorgues de
Llardaneta (2.540 m), baño de pies y de sol como en el día
anterior y durante un buen rato, disfrutando del buen tiempo,
bastante cálido a estas alturas. 14:38 h
seguimos, ya de un tirón hasta el refugio, al que llegamos a las 15:18 h.,
con tiempo suficiente para recoger todas nuestras cosas y deshacer
el último tramo hasta el coche y pasar la última hora con Chema
Grau, que nos agradece la estancia regalándonos unas camisetas
del refugio Angel Orús. 15:50 h.
Partimos definitivamente para abajo, charlando y a trozos,
compartiendo el camino con otros excursionistas que también
bajan. Parking de Espigantosa. 16:57 h.
Jose ha encontrado un viejo conocido y se saludan echando el
tiempo atrás unos cuantos años.
Lo
demás es un viaje motorizado hasta la tierra llana, con la
esperanza de otra pronta salida a nuestro queridos montes.
Donato
Molina |