Principal Diario Historia Agenda Fotos Enlaces Juegos Escolares Sumario Nuestras escuelas Cursillos Foro Senderismo Más cosas

11/1/2009 MONCAYO POR LA CARA SUR CON ESQUÍS - 2316 m

La copiosa nevada que ayer nos permitió esquíar por la Sierra Vicor, también dejó una importante capa en la Sierra el Moncayo, ésta sí acostumbrada a las nieves invernales. Dado que el día parecía bueno, con un anticiclón que daba estabilidad a la meteorología, y en ausencia de colegas disponibles para este día, decidí acercarme a esta ruta, ya descrita por Diego en el 2003. Dada la cercanía de Cueva de Agreda, inicio de la ruta, me permití no madrugar. A pesar de ello me encontré con la desagradable sorpresa de una niebla alta, que al pasar el límite de la provincia de Soria por el puerto del Bigornia, se convirtió en una espesa niebla, que apenas dejaba ver 100 m. de carretera. Llegado hasta aquí, y con todo preparado, sólo quedaba seguir, con la esperanza de que levantara a lo largo de la mañana y me permitiera subir sin problemas por una ruta, que por otra parte ya había realizado andando y que conocía bien. La intriga se mantubo hasta unos 8 km. antes de Cueva. Tras una curva, desapareció bruscamente la niebla y me dejó ver la imagen que abre esta reseña: un magnífico sol, con temperatura baja y aspecto de nieve desde bien abajo.
En poco llego a Cueva, por el único carril que había limpiado la quitanieves y no sin dificultad dejo el coche junto al aparcamiento de la casa rural, que por cierto sigue cerrada, ya que no puedo subir al mismo por la nieve helada de la rampa. Veo unos cuanto coches y alguna furgoneta, indicio claro de la actividad montañera del día. Sin pensarlo mucho y bajo un agradable sol, me calzo los esquís y compruebo llevar las cuchillas y crampones, pues nunca se sabe que nos deparará el collado y la cima del Moncayo. Nada más salir, pasándo junto al campo de fútbol, puede verse la cima del Moncayo al fondo, tras el bosque de robles, -en la foto de la izquierda-. Al poco una cadena cierra el paso a los vehículos y nos adentra en el bosquecillo. La primera zona es un camino con poco desnivel que sigue el curso del barranco por entre robles y pinos, con algún espino, hasta llegar a la toma de aguas del pueblo. Las dos fotos de la derecha nos muestran alguna de esas zonas, con el agua reciéfundida corriendo por entre la nieve. Allí me alcanza un andarín, con el que cruzo un rato de conversación. Viene de Agreda, y tiene intención de volver a comer a casa. Así que como va con prisa se adelanta. Luego llegaría unos minutos por delante mía a la cima. Conforme se sale del bosque y tras pasar unos llanos, comienzan las dificultades, pues a pesar de una buena huella, se llega a una zona estrecha y con rocas, que andando se pasa sin dificultad pero con esquís supone hacer unas piruetas, pues la nieve nunca suele cubrirlas.En la foto de la izquierda se adivinan las dificultades. La mañana cada vez es mejor, sol sin viento y una temperatura fresquita, ideal para foquear.Tras pasar la zona más complicada, las huellas pasan al lado izquierdo orográfico del barranco, aunque el camino va por la otra orilla. Un tramo más arriba, se llega al denominado llano del colladillo. Hacia el oeste queda el Collado de Castilla, de frente la cima del Moncayo o San Miguel, y en dirección noreste el barranco que se dirige al colladillo, lugar donde se une el camino que asciende desde el Santuario.
Desde allí el camino se empina y en la parte central obliga a realizar algunas zetas, pues aunque la nieve se mantiene en polvo con una base dura, en ocasiones aparecen placas de hielo. A pesar de ello no es preciso poner cuchillas, y por lo que me doy cuenta tampoco tendré que sacar los crampone ni cargar los esquís. En mitad del tubo se ve un bloque de hielo, -foto de la derecha- que supongo habrá caido rodando y acumulando nieve. Aunque parece adivinarse el collado, aún queda un ratillo para iniciar la diagonal hacia el este que nos lleve a la cima. Por fín se adivina ésta, a la vez que cede la rampa y el foqueo se hace menos dificultoso. Aunque es habitual ver mares de nubes en los dias de anticiclón invernal, el día de hoy nos ofrece un oceano tanto hacia el norte como hacia el sur. En unas dos horas y media he realizado estos 1.000 metros de desnivel, sin apenas paradas, pues llevar al agua con tubico hasta la boca permite no quitarse ni los esquís ni la mochila para beber. Sólo parar para hacer unas fotos. La cima siempre suele estar ocupada. En las fotos pueden verse los mares de nubes, con los Pirineos al fondo en la izda, así como la cantidad de peña que se ha congregado en la cima, en un día de tanta bonanza meteorológica. Además, la mayoría somos esquiadores, que esta vez ganamos a los andarines. Incluso uno de ellos con fijaciones de telemark. Casi todos bajaran por el cucharón, en dirección norte. Aunque el día es apacible, en la cima hay que cubrirse. Tras una comida y las fotos hacia todo el entorno, se inicia un éxodo casi al unísono. Por los acentos y comentarios, hay varios navarros, y el resto de Zaragoza y Soria. Como si tocaran una campana iniciamos el descenso, la mayoria hacia la cara norte. Aún así continúan llegando tanto esquiadores como andarines. Calculo que habrán pasado mas de la cincuentena este día. El inicio es un poco titubeante pues la nieve ya está transformada y venteada, con una costra que encarrila demaseado los esquís. Tras unos giros amplios con frenadas un tanto bruscas, poco a poco la nieve se deja hacer, y permite hacer giros cortos y rápidos en la parte más central del tubo, donde hay más polvo. Es una bajada disfrutona, aunque controlada. Si sales hacia las vertientes, las placas de viento o la costra dificultan mucho el descenso. Tras unos 500 m de descenso por el tubo, éste se abre al llegar a los llanos o praderas del colladillo. Junto a un abrigo sin techo, se encuentra una pieza de un rotor de un antiguo accidente aéreo, y a lo largo del barranco aún pueden verse pequeños restos de metal del mismo. Allí es aconsejable descalzarse los esquís pues solo podemos ganar multiples rayas y algún tropiezo si pretendemos seguir con ellos. Los brezos y las piedras semicubiertas son muy abundantes. Tras descender plácidamente se llega al inicio del bosque, que se puede ver en la foto de la izquierda. Poco a poco, y disfrutando del entorno y del sol de invierno, la aventura llega a su fín. Llego a Cueva justo para oir las cuatro campanadas que señalan la hora. Con calma junto al coche, me cambio de ropa, bebo y hago algún estiramiento. Charro con un lugareño y otros dos turistas, de la pena que hay en el pueblo por el cierre forzoso de la Casa Rural, mientras veo disfrutar a unos pequeños descender con un pequeño trineo por una suave pendiente, mientras ríen y chillan, mezclando el disfrute y la emoción. De vuelta a casa, y a pesar de la hora, la niebla sigue en el mismo lugar. A los pocos kilometros de Cueva, vuelve a hacerse casi de noche, y la prudencia al volante es lo más importante. Pero merece sobradamente la pena, pues el ascenso y descenso, así como el día son para recordar. Sólo un detalle, importante: la montaña compartida llena más y esta vez no ha podido ser. Habrá otra.
Carlos Ara 18/1/09.-

Imagen de Google Earth, con la vista de la cara sur del Moncayo en verano. Se marca la ruta que habitualmente se hace andando y que con frecuencia puede hacerse con esquís. La subida en esta ocasión fué desde el mismo Cueva de Agreda hasta la cima del Moncayo. Es frecuente tener que portear hasta la mitad del recorrido. Sin embargo la bajada sólo fué esquiable hasta donde se cierra el barranco y la vegetación de brezos y arbustos, junto con el discurrir del rio y lo abrupto de algunas zonas de rocas, impide el descenso.
Esquí de Montaña

| | Subir al inicio de esta pagina |